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Simon Deng: “Llamar a Israel un estado racista es absurdo e inmoral”

Islam y esclavitud en el África negra contemporánea.

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Como reacción a la conferencia anti–racista Durban III, celebrada en Nueva York el 22 de septiembre de 2011 bajo los auspicios de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el activista pro–derechos humanos Simon Deng, ciudadano sudanés secuestrado para servir como esclavo de una familia árabe musulmana a los nueve años, dio el discurso que aquí presentamos, una locuaz y sensata réplica a la alianza pro–islámica y anti–semita de la Europa post–cristiana contemporánea. Para contextualizar el discurso, ofrecemos dos documentos adicionales: el primero, un muy breve resumen de los orígenes de la citada conferencia; el segundo, la traducción de un didáctico vídeo, en el que se revela el lazo secreto entre Europa y el Islam: el anti–semitismo.

 

Durban III, o cómo el anti–semitismo se convierte en anti–racismo

 Durban III es el nombre que recibe la reciente conferencia de la Asamblea General de las Naciones Unidas, dirigida por Nassir Abdulaziz Al-Nasser (Qatar) y Mohammad Khazaee (Irán), como conmemoración de los dos anteriores eventos celebrados en 2001 y 2009 y que tiene como finalidad proteger y sacar a la luz a las víctimas del racismo, de la discriminación racial, de la xenofobia y de otros tipos de intolerancia.

Este evento recibió numerosas críticas por parte de catorce países que consideraban que la citada conferencia, celebrada en Nueva York diez años después del atentado de las Torres Gemelas y con pocos días de diferencia, incitaba sin embargo al racismo, al anti–semitismo y a la negación del Holocausto judío. Desde plataformas como “UN Watch” o “StandWithUs” se realizaron eventos paralelos para protestar por la permisividad del gobierno de Obama ante la celebración de un evento claramente racista, anti–israelí y pro–terrorista. No obstante, un total de 179 países apoyaron la celebración, que fue presentada por Ban Ki-Moon, secretario general de las Naciones Unidas, y que contó con la participación de nada menos que de Mahmoud Ahmadinejad, presidente de Irán.

 

Entendiendo los prejuicios de las Naciones Unidas contra Israel (Video)

 Sin importar qué sientas hacia las Naciones Unidas, éste es el único lugar en la tierra en el que las naciones se juntan e intentan hablar con una sola voz. Esta es la causa por la que sus resoluciones pueden cambiar las cosas. Así que cuando la gente de todo el mundo ve que aproximadamente el 40% de las resoluciones sobre Derechos Humanos de las Naciones Unidas son contra un mismo país, muchos de nosotros asumimos que ese país debe ser un lugar realmente malo. Tal vez gobernado por, digamos, un dictador genocida, como Kim Jong-il en Corea del Norte, que asesina a su propia gente, o tal vez un tirano como Mahmoud Ahmadinejad en Irán, que amenaza continuamente con aniquilar a otro país. Pero en realidad, el país que ha recibido más condenas que la suma de las sufridas por cualquier otro país con un régimen dictatorial –Siria, Cuba, Sudán, China y Corea del Norte–, es una democracia. La única democracia existente en Oriente Medio: Israel.

Y con estas repetidas resoluciones contra Israel es fácil ver por qué tantos en la comunidad internacional perciben Israel como la causa principal de los problemas del mundo. Pero, ¿están todas estas resoluciones realmente justificadas? Ya que, tanto si se está de acuerdo como si no con el modo en que Israel se ocupa de sus problemas, cuando se realiza sencilla estadística, como es el número de muertes de las que es responsable Israel –46.000 (incluyendo víctimas de guerra)– con el número de condenas recibidas –223–, y haces una comparación con otros países –Nigeria, 1 millón de muertos, 0 condenas; Corea del Norte, 2 millones de muertos, 10 condenas; Sudán, 2.25 millones de muertos, 45 condenas; Camboya, 3 millones de muertos, 14 condenas; China, infinidad de muertos, 0 condenas–, se revela una sorprendente muestra de una posible doble–moral. ¿Qué puede explicar tan enorme desequilibrio? Rápida lección de historia.

En 1975 Cuba necesitaba apoyos para eliminar a la mayor superpotencia democrática que estaba dominando el escenario político mundial: Estados Unidos. Viendo que las Naciones Unidas estaban básicamente controladas por las superpotencias democráticas –Italia, Alemania, Francia, Inglaterra y Estados Unidos–, Cuba, junto a otras naciones comunistas –Bolivia, Somalia, Polonia, Bulgaria, la Unión Soviética y los Emiratos Árabes Unidos–, encontraron finalmente la forma de entrar en el juego ya que, al mismo tiempo, un determinado número de países musulmanes –Pakistán, Qatar, Iraq, Turquía, Albania y Siria– buscaban nuevas y creativas formas de jugar juntos contra Israel. Así que los comunistas se dieron cuenta de que, aliándose con la coalición anti–israelí musulmana, podrían crear un imparable bloque de votación dentro de las Naciones Unidas. Ya que por cada resolución contra Israel que aprobaban –resoluciones 2253, 3236, 3375, 3376–, desacreditaban a la vez al aliado de Israel, los Estados Unidos.

Así que en 1975 el recién formado bloque comunista–musulmán encabezó la aprobación de una resolución de las Naciones Unidas –Resolución 3379, adoptada el 10 de noviembre de 1975, con 72 votos a favor, 35 en contra y 32 abstenciones– que afirmaba oficialmente que el sionismo es una forma de racismo. Sí, el sionismo, definido como “el movimiento que intenta buscar medios para proteger a los judíos del racismo” fue redefinido como “racismo”; que es algo así como decir que el movimiento de los Derechos Civiles es racista y que Martin Luther King es racista.

Es por ello que, resolución tras resolución contra Israel –SC446, SC452, SC465, SC520, SC605, 1/106, ... 10/18, S–12/1, 13/5, 13/8, 14/1–, desde 1975 hasta hoy pasa fácilmente la aprobación de las Naciones Unidas. Pero hoy este movimiento tiene un nuevo instrumento para atacar Israel como causa de todos nuestros problemas. La Conferencia Durban II contra el Racismo. Durban tiene la misión de hallar la verdadera raíz de todo mal y en la última conferencia –20 de abril de 2009– el ponente principal y amiguito de los derechos humanos, Mahmoud Ahmadinejad –sí, el tío que abiertamente pidió la aniquilación de Israel– reveló que el sionismo no sólo es racista, sino también la verdadera raíz del racismo mundial. ¿Y qué nos enseña la historia sobre lo que suele suceder cuando un grupo étnico es acusado de ser la raíz de todos los problemas del mundo? Nazismo.

Lo que ocurre en Durban es catastrófico, no sólo para los judíos, sino para todo el mundo. Y está creciendo, extendiéndose y ganando credibilidad a través de Durban. De hecho, este año, representantes de más de 140 países diferentes irán a la ciudad de Nueva York para Durban, mientras los conferenciantes intentan convencerlos de la secreta causa judía del racismo mundial.

Aprendamos de la historia y, en esta ocasión, actuemos antes de que falsas acusaciones desemboquen en violencia. No podemos no desafiar este mensaje. Necesitamos vuestra ayuda. Os pedimos a vosotros, a vuestros amigos, familias, vecinos y comunidades que os unáis a nosotros en la ciudad de Nueva York y expongáis esta amenaza y os enfrentéis a esta mentira antes de que, una vez más, se apodere de la mitad del mundo.

 El evento tendrá lugar en Dag Hammarskjold Plaza, el 21 de septiembre a las 11 de la mañana. Durban3NYC.com.

 

Los peligros de la intolerancia global: las Naciones Unidas y Durban III

Para más información sobre el evento, puede consultarse la página web de “Durban Watch”, http://www.durbanwatch.com/. El discurso puede seguirse en el siguiente enlace: http://www.pjtv.com/?cmd=mpg&load=6066&mpid=457.

Quiero agradecer a los organizadores de esta conferencia, “Los peligros de la intolerancia global”. Es para mí un gran honor y es un privilegio realmente estar entre los distinguidos ponentes de hoy.

 He venido aquí como amigo del Estado de Israel y del pueblo judío. – He venido a protestar por esta conferencia Durban basada en toda una serie de mentiras. Está organizada por naciones que son en sí mismas culpables de los peores tipos de opresión.

 Esta conferencia Durban no ayudará a las víctimas del racismo. Tan sólo aislará y pondrá en el punto de mira el Estado judío. Es un instrumento de los enemigos de Israel. Las Naciones Unidas se han convertido ellas mismas en un instrumento contra Israel. Durante más de 50 años, el 82 por ciento de las reuniones de emergencia de la Asamblea General de las Naciones Unidas ha sido para condenar un estado: Israel. Hitler no podría estar más contento.

 La conferencia Durban es un ultraje. Toda persona decente sabe esto.

 Pero amigos, hoy vengo aquí con una idea radical. Vengo a deciros que hay pueblos que sufren del anti–israelismo de las Naciones Unidas incluso más que los propios israelíes. Yo pertenezco a uno de esos pueblos.

 Por favor, escúchenme.

 Al exagerar el sufrimiento palestino y al culpar a los judíos de ello, las Naciones Unidas han ensordecido los llantos de aquellos que sufren en mayor grado.

 Durante más de 50 años la población indígena negra de Sudán –tanto cristianos como musulmanes– han sido víctimas de los brutales y racistas regímenes árabo–musulmanes de Jartum.

 En Sudán del Sur, mi hogar, alrededor de 4 millones de inocentes, hombres, mujeres y niños, han sido masacrados desde 1955 a 2005. Siete millones han sido víctimas de la limpieza étnica, convirtiéndose en el mayor grupo de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial.

 Las Naciones Unidas están preocupadas por los denominados refugiados palestinos. Les han dedicado un órgano independiente y son tratados con un privilegio especial.

 Mientras tanto, mi gente, que sufre la limpieza étnica, que es masacrada y esclavizada, es relativamente ignorada. Las Naciones Unidas rechazan contar al mundo la verdad sobre las causas reales de los conflictos de Sudán. ¿Quién sabe qué está ocurriendo realmente en Darfur? No es un “conflicto tribal”. Es un conflicto enraizado en el colonialismo árabe bien conocido en el norte de África. En Darfur, una región del oeste de Sudán, todos son musulmanes. Todos son musulmanes porque los árabes invadieron el norte de África y convirtieron a la población indígena al Islam. Ante los islamistas de Jartum, los Darfuris no son lo suficientemente musulmanes. Y los Darfuris no quieren ser arabizados. Aman sus propios idiomas africanos, sus vestidos y sus costumbres. ¡La respuesta árabe es el genocidio! Pero nadie en las Naciones Unidas cuenta la verdad sobre Darfur.

 En las montañas de Nuba, otra región de Sudán, el genocidio se está llevando a cabo mientras estoy hablando. El régimen islamista de Jartum está atacando a los negros africanos –musulmanes y cristianos. Nadie en las Naciones Unidas ha contado la verdad sobre las montañas de Nuba.

 ¿Oís a las Naciones Unidas condenar el racismo árabe contra los negros?

 Lo que encontráis en las páginas del New York Times o en el registro de condenas de las Naciones Unidas son “crímenes israelíes” y sufrimiento palestino. Mi gente ha sido expulsada de la primera línea de actualidad por las exageraciones del sufrimiento palestino. Lo que hace Israel se califica de pecado occidental. Pero la verdad es que el auténtico pecado se comete cuando Occidente nos abandona a nosotros, a las víctimas del apartheid árabo–islámico.

 La esclavitud fue una práctica durante siglos en Sudán y fue retomada como un instrumento de guerra a principios de los años 90. Jartum declaró la jihad contra mi gente y así legitimizó el tomar esclavos como botín de guerra. Las milicias árabes fueron enviadas a destruir los pueblos del sur y fueron incitadas a tomar mujeres y a niños africanos como esclavos. Creemos que hasta 200.000 personas fueron secuestradas, llevadas al norte y vendidas como esclavos.

 Yo soy una prueba viviente de este crimen contra la humanidad.

 No me gusta hablar de mi experiencia como esclavo, pero lo hago porque es importante para el mundo saber que la esclavitud existe incluso hoy.

 Tenía sólo nueve años cuando un vecino árabe llamado Abdullahi me engañó para que lo siguiese hasta un barco. El barco amarró en el norte de Sudán, donde me entregó como regalo a su familia. Durante tres años y medio fui su esclavo, atravesando algo que ningún niño debería nunca atravesar: palizas brutales y humillaciones, trabajando sin descanso; durmiendo en el suelo con los animales; comiendo las sobras de la familia. Durante esos tres años no pude decir la palabra “no”. Todo lo que podía decir era “sí”, “sí”, “sí”.

 Las Naciones Unidas conocían la esclavitud de los sudaneses del sur por parte de los árabes. Su propio personal le había informado de ello. A la UNICEF le llevó –bajo presión del Grupo Anti–esclavitud Americano dirigido por los judíos– 16 años reconocer lo que estaba ocurriendo. Quiero agradecer públicamente a mi amigo el Dr. Charles Jacobs el haber dirigido la lucha anti–esclavitud.

 Pero el gobierno sudanés y la Liga Árabe presionaron a la UNICEF y la UNICEF se retiró y comenzó a criticar a aquellos que intentaban liberar a los esclavos sudaneses. En 1998, el Dr. Gaspar Biro, el valeroso enviado especial de las Naciones Unidas especializado en derechos humanos en Sudán que había informado de la esclavitud, dimitió en protesta por las acciones de las Naciones Unidas.

 Amigos míos, hoy, decenas de miles de sudaneses negros del sur sirven todavía a sus amos en el norte y las Naciones Unidas guardan silencio sobre ello. Ofendería al OIC y a la Liga Árabe[1].

 Como antiguo esclavo y víctima de la peor forma de racismo, permitidme explicar por qué creo que llamar a Israel racista es absolutamente absurdo e inmoral.

 He estado en Israel cinco veces visitando a refugiados sudaneses. Dejad que os diga cómo acabaron allí. Estos eran sudaneses que huían del racismo árabe, esperando encontrar refugio en Egipto. Se equivocaron. Cuando las fuerzas de seguridad egipcias asesinaron a 26 refugiados negros en El Cairo que protestaban contra el racismo egipcio, los sudaneses se dieron cuenta de que el racismo árabe es el mismo en Jartum o en El Cairo. Necesitaban un refugio y lo encontraron en Israel. Esquivando las balas de las patrullas fronterizas egipcias y caminando largas distancias, la única esperanza de los refugiados era alcanzar el lado de la valla de Israel, donde sabían que estarían a salvo.

Los musulmanes negros de Darfur escogieron Israel en lugar de los otros estados árabo–musulmanes de la zona. ¿Saben lo que esto significa? ¿Y lo árabes dicen que Israel es racista?

 En Israel, los sudaneses negros, los cristianos y los musulmanes son bienvenidos y tratados como seres humanos. Id y preguntadles, como he hecho yo. Me han dicho que, en comparación con la situación en Egipto, Israel es “el cielo”.

 ¿Es Israel un estado racista? Para mi gente, la gente que conoce el racismo, la respuesta es un no rotundo. Israel es un estado de gente con tantos colores como el arcoíris. Los judíos mismos son de todos los colores, incluso negros. He conocido a judíos etíopes en Israel. Bellos judíos negros.

 Así que, sí... he venido hoy aquí para deciros que el pueblo que sufre más por la política anti–israelí de las Naciones Unidas no es el israelí, sino todas esas personas que las Naciones Unidas ignoran para contar su gran mentira contra Israel: nosotros, las víctimas del abuso árabo–musulmán, mujeres, minorías étnicas, minorías religiosas, homosexuales del mundo árabo–musulmán. Éstas son las mayores víctimas del odio a Israel por parte de las Naciones Unidas.

 Observad la situación de los coptos en Egipto, de los cristianos en Irak y en Nigeria, en Irán, los hindús y bahaíes que sufren la opresión islámica. Los sikhs. Nosotros –una coalición arcoiris de víctimas y objetivos de jihadíes– todos sufrimos. Somos ignorados, somos abandonados. Para que la gran mentira contra los judíos pueda continuar.

 En 2005 visité uno de los campos de refugiados en el sur de Sudán. Conocí a una niña de 12 años que me contó su sueño. En su sueño quería ir a la escuela para llegar a ser doctora. Y entonces, quería visitar Israel. Me sorprendió. ¿Cómo podía esta chica refugiada que había pasado la mayor parte de su vida en el norte conocer Israel? Cuando le pregunté por qué quería visitar Israel, me dijo: “Son nuestra gente”. No podría encontrar una mejor respuesta a mi pregunta.

 El 9 de enero de 2011 Sudán del Sur se convirtió en un estado independiente. Para los sudaneses del sur esto significa la continuación de la opresión, de la brutalización, de la demonización, de la islamización, de la arabización y de la esclavitud.

De manera similar, los árabes continúan negando a los judíos su derecho de soberanía sobre su tierra y la conferencia Durban III continúa negando la legitimización de Israel.

Como amigo de Israel, os traigo la noticia de que mi presidente, el presidente de la República de Sudán del Sur, Salva Kiir, ha declarado públicamente que la embajada sur–sudanesa en Israel no se edificará en Tel Aviv, sino en Jerusalén, la eterna capital del pueblo judío.

También quiero aseguraros que mi nueva nación y toda su gente se opondrá a foros racistas como el Durban III. Nos opondremos a ello simplemente contando la verdad. Nuestra verdad.

Mis amigos judíos me enseñaron algo que ahora quiero deciros a vosotros.

AM Y’ISRAEL CHAI! “¡El pueblo de Israel vive!”.

Gracias.

- Traducción de César Guarde



[1] OIC son las siglas de la Organization of Islamic Cooperation (Organización para la Cooperación Islámica), nombre con el que desde el 28 de junio de 2011 se conoce la antigua Organization of the Islamic Conference (Organización para la Conferencia Islámica).