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Por las mujeres, contra el 8M

 

Este 8 de marzo de 2021, día Internacional de la Mujer, el Instituto Newlines de Estrategia y Política publicó los resultados del primer informe independiente sobre la violación de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948. Tras una minuciosa investigación llevada a cabo por 33 expertos en inmigración, derechos humanos, China y la región de Xinjiang, el informe concluía que China “era responsable de haber violado todas y cada una de las disposiciones del artículo II de la Convención”, incluyendo el continuo internamiento y asesinato de “kazajos, uigures y otras nacionalidades musulmanas […] hasta que todas las nacionalidades musulmanas hayan desaparecido” y sean “eliminadas por completo”. Adicionalmente, el mismo informe también concluía que

China ha llevado a cabo simultáneamente una campaña dual sistemática de esterilización forzosa de mujeres uigures en edad fértil e internamiento de hombres uigures en edad fértil, impidiendo así la capacidad de regeneración del grupo. China admite explícitamente que las “mujeres uigures” son el objetivo de su campaña de prevención de nacimientos en la región, que está vinculada a su ofensiva contra el “extremismo”, como declaró públicamente la Embajada de China en Estados Unidos: “En el proceso de erradicación del extremismo, las mentes de las mujeres Uygur en Xinjiang se emanciparon […] haciéndolas dejar de ser máquinas de hacer bebés” (págs. 48-49).

Además, el informe añade

abortos forzados sistemáticos y esterilización de mujeres uigures en edad fértil, violaciones y abusos sexuales generalizados (pág. 10),

así como

coaccionar a las mujeres uigures para que se casen con hombres Han [es decir, de raza china pura] bajo amenaza de internamiento o internamiento de miembros de la familia (pág. 20),

y que

los departamentos de planificación familiar convocan a las mujeres uigures para que se sometan a exámenes ginecológicos obligatorios, donde se les puede colocar a la fuerza un DIU. Los DIU adquiridos por la Comisión de Salud de la XUAR están diseñados para que sólo puedan extraerse mediante cirugías aprobadas por el Estado, donde los procedimientos no autorizados son castigados con prisión y multas. En 2019, la XUAR planeaba someter al menos al 80 por ciento de las mujeres en edad fértil en el sur de la región a esterilizaciones o DIU (pág. 32).

La simultaneidad entre la publicación de este informe y las manifestaciones del 8M en Occidente no deja de ser tan sorprendente como preocupante.

Lejos de manifestarse contra la lapidación de mujeres adúlteras en países islámicos, la ablación de clítoris en países animistas africanos o la esterilización y asesinado de mujeres kazajas y uigures en China, su enemigo es el sistema capitalista, el imperio de la ley y Occidente: es decir, las condiciones exactas que han permitido a la mujer liberarse. Esto lanza un contundente mensaje a las mujeres verdaderamente oprimidas que, en Irán, China o Somalia, viven realmente en una situación de opresión e inferioridad: que las democracias occidentales, con sus derechos humanos y su emancipación femenina, son después de todo tanto o más opresoras que sus países de origen y que, por ello, no cabe sino resignarse a su condición de mujeres. ¿Por qué si no iban a manifestarse tantas mujeres contra Occidente, contra el capitalismo y contra el privilegio blanco? ¿Acaso ven ustedes tales manifestaciones en Irán, China o Somalia?

La posición socialista, marxista o simplemente comunista de estas manifestaciones y sus organizadores no sólo les dice a estos países y sus mujeres que ellos ya han alcanzado las libertades que nosotros ansiamos –pues tanto China, como una gran mayoría de países africanos están dominados por regímenes comunistas–, sino que desvelan que, detrás de estos eventos, se esconden en realidad los adalides privilegiados de dictaduras como la china, iraní o norcoreana; añorantes de barriga satisfecha de los Gulags de la Unión Soviética y de los muros de Berlín. Legitiman, con ello, sus propios regímenes dictatoriales (como Cao de Benós, que ha afirmado en reiteradas ocasiones que algunos españoles quieren buscar asilo en Corea del Norte) y sus propios modos de opresión a la mujer. Todo ello con el habitual beneplácito de la izquierda y su particular (per)versión del feminismo.

Eventos como el 8M invierten la realidad creando una narrativa en la que las mujeres viven oprimidas en Occidente. Si la celebración del 8M es tan importante es debido al hecho de que con esta simbólica fecha se recuerda y se reivindica lo que ha permitido a las mujeres independizarse y adquirir un estado de libertad como nunca antes han tenido en la historia de la humanidad: la cultura judeocristiana de raíces grecolatinas, el capitalismo, la tecnología, en definitiva, Occidente.