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Una respuesta sensata al islam

 

 refugees welcome_-_deutschland

La discusión en torno al islam en Occidente se ha avivado en estos últimos días a raíz de la reciente serie de atentados acaecidos tanto en Estados Unidos como en Francia y en Alemania. Si bien el debate público acerca de la naturaleza del terrorismo islámico y de si éste tiene algo que ver con el islam se está llevando a cabo en todos los países afectados, es en Alemania, lugar de destino de millones de musulmanes, donde éste ha adquirido y adquiere un carácter especial.

En efecto, entre las diversas características que definen este decisivo debate en Alemania, se encuentra el hecho de que el islam ha encontrado aquí, sobre todo en el sector femenino (¿qué tipo de obsesión enfermiza o, mejor dicho, de problema mental tienen que tener las alemanas para defender una religión que tanto desprecia a las mujeres?), una serie de espadachines que, bajo el nombre de la tolerancia y de la “explicación socio-económica” del terrorismo, pretenden exculpar e incluso, en algunos casos, justificar a los perpetradores olvidando siempre en sus discursos a las víctimas de los actos criminales cometidos por los musulmanes[1].

Frente a estos defensores o, mejor dicho, defensoras de la religión de Mohamed, se encuentra en Alemania también una serie de intelectuales que pretenden exponer y explicar la genuina naturaleza del islam. Entre ellos, cabe citar, por ejemplo, al exiliado y amenazado de muerte egipcio Hamed Abdel-Samad[2], al turco Akif Pirinçci[3] o al judío de origen polaco Henryk M. Broder.

Justamente del periodista afincado en Berlín Henryk M. Broder traducimos a continuación el siguiente texto, que constituye su declaración final a un debate que tuvo lugar con Eva Marie Kogel (¡de nuevo una mujer!). En el transcurso de esta conversación, la redactora y experta en el islam manifestó su incomprensión de cómo se podía vincular estos recientes actos terroristas perpetrados en Estados Unidos, en Francia o en Alemania con el islam y esgrimía el argumento de la pobreza y de la desesperación de los musulmanes como posible justificación de sus acciones[4]. Entre otras lindezas, también sostenía que las matanzas que se producen entre chiitas y sunitas no tienen nada que ver con la religión, sino con la política, que conocía a sirios o iraquíes de 30 años que no entendían de estas divisiones sectarias en el islam y que, por ejemplo, cuando jugaban al fútbol no les importaba hacerlo incluso con un cristiano, que en el Corán sólo habría unos 200 versos que podrían ser relevantes jurídicamente o que la lapidación se produce en el mundo musulmán sólo desde el siglo XIX. Ante estas declaraciones, Broder contestó:

 “Es completamente irrelevante cuántos de los 1.600 millones de musulmanes se hacen volar por los aires. Así como es también irrelevante cuántos alemanes tenían el carnet del NSDAP. O cuántos colaboradores informales trabajaban para la Stasi. Lo único que es importante es que todos los que se han hecho volar por los aires y, con ello, han matado a otras personas lo han hecho gritando “Allahu akbar!”. ¿O se le ocurre usted a alguien que gritara “¡Alabado sea Jesucristo!” o “¡Baruj Hashem!”[5], mientras tiraba de la cuerda? Por lo demás, me es completamente igual desde cuando se lapida en los países islámicos. Lo único que cuenta es que hoy se hace y en presencia de personas que tienen un pie en la barbarie y otro en la modernidad y que filman las lapidaciones con su teléfono móvil.

Rechazo cualquier tipo de comprensión por este tipo de cultura. Y tampoco la quiero importar. No quiero tener ningún debate sobre el hecho de llevar velo en la cabeza en el sector público, sobre la asignatura de natación para chicas, sobre hombres que no quieren dar la mano a mujeres, sobre la carne de cerdo en los comedores y sobre la “atención culturalmente sensible” en hospitales. Ni tampoco sobre cuánto islam se esconde en el islamismo. Asimismo, no me quiero ver obligado a tener que ocuparme del Corán, ni de salafistas vestidos de blanco en la Wilmersdorfer Straße, ni de usted. Quédese con su estimación por el “clásico derecho islámico”, que aparentemente fue corrompido por los colonialistas. Y cuando haya encontrado el islam que sea compatible con la democracia, avíseme, por favor[6] [7].

Ante estas palabras, la contertulia se limitó a decir:

 “Deberíamos quizás continuar la discusión en Indonesia o en la India. Ambos países son democracias con un porcentaje relativamente elevado de población islámica”.

Desconocemos si Henryk M. Broder reaccionó a esta invitación. En cualquier caso, la discusión, tal y como ésta fue publicada, finaliza aquí. No obstante, nosotros no sólo le hubiéramos señalado a la señora experta en la religión de Mohamed su tremenda ignorancia sobre el historial de violencia que existe en ambos países con el islam[8], sino que además hubiéramos aceptado proseguir la conversación, pero no en Indonesia o en la India, sino en Marruecos, Libia, Siria, Arabia Saudí, Qatar, Irán, Irak o, mejor todavía, nos hubiéramos puesto místicos y le habríamos emplazado a ir a las montañas de Afganistán, a discurrir en las alturas sobre la naturaleza democrática, pacífica y respetuosa del islam en la sabia y fraternal compañía de genuinos estudiosos de teología islámica, es decir, de los talibán.



[1] Un ejemplo flagrantemente escandaloso es el de la política germana del partido de Los Verdes, Renate Künast (¡una mujer!), quien ha protestado públicamente por el hecho de que los policías alemanes habían acribillado al asesino del hacha de Wurzburgo, recibiendo el apoyo de Jakob Augstein, reputado periodista izquierdista, acusado de declaraciones antisemitas. Véase la noticia en: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/07/19/actualidad/1468927784_634372.html

[2] Conocido especialmente por sus libros Der islamische Faschismus. Eine Analyse (2014) o su reciente Mohamed – Eine Abrechnung (2015).

[3] Autor muy polémico y provocador, es famoso por su libro Deutschland von Sinnen. Der irre Kult um Frauen, Homosexuelle und Zuwanderer (2014).

[4] Por desgracia, en el mundo hispanohablante también se difunden tales justificaciones. Véase, por ejemplo: http://www.ntn24.com/video/atentados-terroristas-de-isis-y-entrevista-a-cristian-parker-109890

[5] Esta expresión citada en hebreo significa “¡Alabado sea el Nombre [de Dios]!”. Con estas dos expresiones, el autor quería señalar cómo los terroristas no son ni cristianos ni judíos.

[6] El texto original reza: „Es ist völlig irrelevant, wie viele der 1,6 Milliarden Muslime sich in die Luft gesprengt haben. So, wie es irrelevant ist, wie viele Deutsche ein Parteibuch der NSDAP hatten. Oder wie viele als IM der Stasi zugearbeitet haben. Das Einzige, worauf es ankommt, ist, dass so gut wie alle, die sich in die Luft gesprengt haben und dabei andere mitgenommen haben, es mit dem Ruf „Allahu akbar!“ taten. Oder fällt Ihnen einer ein, der „Gelobt sei Jesus Christus!“ oder „Baruch ha’Schem!“ gerufen hat, während er die Leine zog? Es ist mir übrigens völlig egal, seit wann in islamischen Ländern gesteinigt wird. Es zählt nur, dass es heute gemacht wird, in Anwesenheit von Menschen, die mit einem Bein in der Barbarei und mit dem anderen in der Moderne stehen und die Steinigungen mit ihren Handys filmen. Ich verweigere jede Art von Verständnis für diese Art von Kultur. Ich will sie auch nicht importieren. Ich will keine Debatten führen über Kopftücher im öffentlichen Dienst, über Schwimmunterricht für Mädchen, über Männer, die Frauen keine Hand geben wollen, über Schweinefleisch in Kantinen und „kultursensible Pflege“ in Kraknehäusern. Und auch nicht darüber, wie viel Islam im Islamismus steckt. Ich will auch nicht genötigt werden, mich mit dem Koran zu beschäftigen, weder von weiß gewandeten Salafisten in der Wilmersdorfer Straße noch von Ihnen. Bleiben Sie bei Ihrer Wertschätzung für das „klassische islamische Recht“, das offenbar von den Kolonialherren versaut wurde. Und sobald Sie den Islam gefunden haben, der mit der Demokratie kompatibel ist, sagen Sie mir bitte Bescheid.“

[7] Una respuesta semejante se encuentra en la entrevista realizada al jesuita y profesor de Historia de cultura árabe e islamología en Beirut y en Roma, Samir Khalil: http://www.religionenlibertad.com/isis-aplica-que-esta-coran-vida-50992.htm

[8] Con todas las reservas que se quiera frente a Wikipedia, véanse, no obstante, los extensos artículos dedicados al islam tanto en Indonesia (https://es.wikipedia.org/wiki/Islam_en_Indonesia#Libertad_religiosa) como sobre todo en India (https://en.wikipedia.org/wiki/Islam_in_India#Relationship_of_Muslims_with_non-Muslim_communities), país este último que muestra a la perfección el carácter intolerante y sectario del islam con el ejemplo histórico de su división entre “India” y “Pakistán”, nombre éste que significa, por cierto, “Tierra de pureza”.