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La AfD y la resistencia nacional alemana contra el islam

 

 refugees welcome_-_deutschland

Desde que el partido que nació como escisión de los liberales alemanes obtuvo unos más que inesperados resultados positivos en las últimas elecciones regionales, la AfD (Alternative für Deutschland, Alternativa para Alemania) está siendo atacada despiadadamente tanto por los políticos, como por los medios de comunicación altavoces de lo “políticamente correcto”. De esta manera, la táctica de acoso y derribo de esta formación política no cesó en absoluto tras la celebración de las mencionadas consultas electorales, sino que continúo poco después, centrándose la mayoría de los ataques en su dirigente, Frauke Petry. Para ello, no se dudó a recurrir a sus orígenes personales y profesionales, al desarrollo interno del partido, así como a recordar hasta el hastío unas declaraciones suyas, tergiversadas por la prensa, en las que simplemente mencionaba la existencia de un artículo del código penal alemán que estipula que, en caso de que se cruce de manera ilegal la frontera, los policías tienen la obligación de disparar, lo que, por cierto, también es válido en España y que tampoco se aplica ni en Ceuta ni en Melilla[1].

En estos días, la AfD está siendo de nuevo noticia en los medios de comunicación debido a su intención de incorporar en su programa la consideración de que el islam es una ideología política peligrosa y contraria a la Constitución alemana. En un esbozo de lo que se pretende discutir y, en el caso de que sea aprobado, incluir en el programa político oficial de la formación en su congreso que se celebrará en Stuttgart durante los días 30 de abril y 1 de mayo, se hallan –según la prensa– afirmaciones como las siguientes:

“El islam no pertenece a Alemania”.

“El minarete y la llamada muecín contradicen una convivencia tolerante entre religiones tal y como la practican en el mundo moderno las iglesias cristianas”[2].

Asimismo, se exigiría el cierre de las escuelas coránicas y la prohibición de la obligación de llevar velo completo en territorio alemán. A este anuncio, se unían además unas declaraciones realizadas por dos miembros importantes del partido en la edición dominical del diario Frankfurter Allgemeine Zeitung, que han potenciado todavía más si cabe la polémica. Así, por ejemplo, Beatrix von Storch declaraba que:

  • “El islam es en sí una ideología política que es incompatible con la Constitución”.
  • “Estamos a favor de la prohibición de minaretes, de muecines y del velo completo”.

A su vez, el presidente de la sección de Brandemburgo de la AfD, Alexander Gauland, sostenía:

  • “El islam no es una religión como el cristianismo católico o protestante, sino que está intelectualmente unido con la toma del Estado. Por eso, la islamización de Alemania es un peligro”.
  • Partiendo de la base de que no existe en realidad un islam ilustrado que fuera compatible con el orden democrático liberal, Gauland decía que “somos un país laico y cristiano y el islam es un cuerpo extraño (Fremdkörper). No existe en realidad un euro-islam”.

Como era de esperar, estas manifestaciones han suscitado toda una serie reacciones adversas en el aparato político germano. Así, por ejemplo, el presidente del Parlamento Europeo, el socialdemócrata alemán Martin Schulz, sostenía que estas declaraciones eran “repugnantes” y que “poner a toda una comunidad religiosa bajo una sospecha generalizada era obsceno”. De esta manera, continuaba Schulz, no se puede considerar a la AfD como una “alternativa, sino [como] una vergüenza para Alemania”.

Por su parte, la canciller Ángela Merkel (CDU) afirmó que el islam era una religión conforme con la Constitución alemana, que “la práctica ha mostrado que la inmensa mayoría de los musulmanes practican aquí su religión en el marco de la Constitución” y que la libertad de práctica de culto también es válida para ellos[4].

Otras declaraciones de políticos alemanes se pueden resumir como sigue:

Heiner Geißler (CDU): “Lo que el AfD está haciendo aquí es racismo religioso. La descendencia de la AfD proviene de los círculos y los seminarios de extrema derecha”.

Frank Henkel (CDU): El gran peligro son los salafistas y no todos los musulmanes en general. En este sentido, “si la AfD es incapaz de hacer una diferenciación tal, significa que se está moviendo entonces por un camino peligroso”[5].

Franz Josef Jung (CDU): “La AfD se está radicalizando cada vez más. Sus posiciones con respecto al islam muestran un pensamiento de extrema derecha que es incompatible con la Constitución”.

Thomas Oppermann (SPD): “Es una difamación generalizada a todos los musulmanes pacíficos y un ataque contra los valores de nuestra Constitución. La campaña de la AfD es un ataque a la libertad religiosa de la Constitución”.

Christine Buchholz (Linke): “La AfD lanza bombas incendiarias mentales y de esta manera es corresponsable del número creciente de agresiones contra musulmanes y de los ataques a las residencias de refugiados” […] “Los ataques de la AfD contra el islam se dirigen no sólo contra los musulmanes, sino también contra una sociedad abierta y solidaria. Las escisiones no se dan entre religiones y culturas, sino entre los de arriba y los de abajo”[6].

Y desde sectores de la iglesia evangélica se sostenía que:

Nikolaus Schneider: “Difamar al islam como ‘ideología’ es abusivo” y lo único que se consigue con ello es “dañar la convivencia en nuestro país”. Asimismo, hay que defender el derecho de los musulmanes a practicar su religión públicamente[7].

Manfred Rekowski: “Cuando se arremete de esta manera contra las convicciones religiosas de los musulmanes, se está haciendo lo mismo con la autoconciencia religiosa de los cristianos y de las cristianas”[8].

Siguiendo el ejemplo del jesuita argentino que habita en el Vaticano y que afirma que el islam es una religión de paz, los católicos alemanes han reaccionado de forma similar a sus hermanos protestantes:

Christian Hermes: afirmar que el islam es una "ideología política" es "irresponsable y provocador". Los enemigos de Occidente no son los musulmanes, sino la AfD, la cual es descrita como "el hermano gemelo de los islamistas y su organización de apoyo más poderosa en Alemania". La AfD y el Estado Islámico comparten la misma visión del islam como una "ideología agresiva y bélica".

Estas reacciones adversas a la AfD provenientes de todos los partidos políticos y de las iglesias evangélicas eran, como decimos, previsibles y no causan sorpresa alguna. La culminación de todas estas críticas vino, sin embargo, cómo no podía ser de otra manera, por parte del presidente del Consejo Central de los Musulmanes en Alemania, el Sr. Aiman Mazyek. Así, en unas declaraciones el lunes día 18 de abril a la NDR-info, afirmaba que lo que era necesario era un proceso de ilustración de la opinión pública:

“Ilustración significa, por ejemplo, que por vez primera desde la Alemania de Hitler hay un partido que de nuevo quiere desacreditar a toda una comunidad religiosa y la amenaza existencialmente. Esto lo tenemos que afirmar y resaltar de esta manera”[9].

Según Mazyek, lo que estaría haciendo la AfD sería aprovechar e incentivar la ola de “islamofobia” creciente en los últimos tiempos en Alemania, por lo que exige que el partido sea controlado y observado por parte de la Oficina Federal de Protección de la Constitución (Verfassungsschutz)[10], puesto que sería la AfD y no el islam el que sería incompatible con la democracia[11]. Asimismo, los propios musulmanes serían también víctimas del terrorismo y de los radicales[12].

Por su parte, la portavoz de este Consejo Central de los Musulmanes, Nurhan Soykan, defendió la tesis de que “el islam contiene los principios fundamentales del cristianismo y del judaísmo y es compatible con la Constitución de la misma manera que estas religiones”. Asimismo, afirmó que “la democracia es conforme con el islam” y que “los musulmanes en Alemania han plantado hasta ahora cara a los radicales y lo seguirán haciendo, de la misma manera que plantarán cara a la AfD[13].

A su vez, el presidente de la Comunidad Turca, Gökay Sofuoglu, declaró que “el artículo cuatro [de la Constitución alemana] permite la práctica libre de todas las religiones y el islam es una de ellas”. No habría que acusar de manera generalizada a todos los musulmanes de radicales, siendo la exigencia de prohibición de minaretes y del burca simplemente una medida “populista”[14].

Desde el mundo académico musulmán, hay que citar al director del Instituto de Teología Islámica de la Universidad de Osnabrück, Bülent Ucar, quien sostuvo que “la retórica de determinados políticos de la AfD era muy similar e incluso idéntica a la de los salafistas en Alemania”, en tanto que “ambos presuponen que el islam no es compatible con la democracia”, lo cual sería falso, puesto que “los musulmanes alemanes son en su inmensa mayoría fieles a la ley y ciudadanos que piensan y actúan positivamente en relación con el país”. Los musulmanes violentos serían una minoría, siendo también muchos musulmanes víctimas de “las crueldades de grupos extremistas” como los Talibán o Al Qaida[15].

Por si no había suficiente con estos ataques provenientes tanto de la política, como del mundo cristiano y musulmán, el Instituto de demoscopia Allensbach publicó el día 20 de abril una encuesta, según la cual un 68 % de los alemanes dudan de que la AfD sea un partido democrático normal, siendo el número de quienes se declaran simpatizantes abiertos del partido de un 11%. Asimismo, a pesar de que una gran mayoría de la población alemana estaría en contra del acuerdo firmado hace pocas semanas de la Unión Europea con Turquía, se afirma que ahora mismo únicamente un 51% de la población estaría en contra de la política de Merkel, lo cual supondría una relativa mejora frente al 65% de principios de año[16].

Ante esta brutal crítica orquestada desde todos los ámbitos sociales posibles, Beatrix von Storch volvió a realizar unas declaraciones, en esta ocasión a un diario de Osnabrück, donde defendía que “la amenaza más grande contra la democracia y la libertad proviene hoy en día del islam político”, teniendo asimismo la mayoría de los ataques antisemitas actuales un claro trasfondo islamista[17].

Ante estas manifestaciones, los medios de comunicación no han dejado pasar tampoco la oportunidad y le han dado voz al que fue fundador de la AfD y ahora presidente de un partido marginal llamado ALFA (Allianz für Fortschritt und Aufbruch; Alianza por el progreso y el resurgimiento), Bernd Lucke. Así, en una entrevista en un periódico berlinés, Lucke afirmó que, “con exigencias populistas como la prohibición de minaretes o servicios religiosos islámicos sólo en lengua alemana, únicamente fomentamos la radicalización de los musulmanes”, puesto que con ello se provoca que se sientan como si fueran “ciudadanos de segunda clase”[18].

Por último, señalar cómo pocos días después de haber explotado esta polémica la presidenta del partido, Frauke Petry, ha querido dejar bien claro que, en primer lugar, el islam no constituye la preocupación principal de la AfD y que, en segundo lugar, “es ser corto de miras decir que sólo hay pocos extremistas islámicos”, no debiéndose ignorar el hecho de que en el país hay “un problema de integración”. Asimismo, quiso recordar que en las mezquitas alemanas se predica la violencia y la intolerancia religiosa y que los últimos casos acaecidos en Suecia o en Suiza, donde musulmanes se han negado a dar la mano a una mujer, no serían en absolutos casos aislados, sino reflejo de “un carácter normativo”[19].

En este breve texto, nosotros no vamos a entrar a comentar ni las peligrosísimas comparaciones con el nazismo realizadas por los musulmanes (esta cuestión la trataremos con profundidad en un futuro texto sobre la islamofobia), ni tampoco  vamos a hacer demagogia y unirnos a la crítica irreflexiva y fanática a la AfD y a sus supuestas declaraciones a partir de lo que pueda decir un artículo o una noticia de un informativo. Por el contrario, nos vamos a limitar a ofrecer al lector hispanohablante la traducción del apartado del programa provisional de la AfD, que trata sobre su posición ante el islam. De esta manera, se facilita el dato fundamental necesario para poder juzgar por uno mismo y discernir con precisión y argumentos quién está realmente blandiendo la bandera de la inquisición y de la represión.

 

Programa provisional de la AfD[20]

 

7.6. EL ISLAM EN RELACIÓN DE TENSIÓN CON NUESTROS VALORES LIBERAL-DEMOCRÁTICOS

7.6.1. EL ISLAM NO PERTENECE A ALEMANIA

La AfD profesa una ilimitada libertad de fe, de conciencia y de confesión. No obstante, exige que la práctica de la religión se ciña a los límites de las leyes estatales, los derechos humanos y nuestros valores. La AfD se opone de manera clara a una práctica de la fe islámica que esté dirigida contra el orden fundamental liberal-democrático, nuestras leyes y los fundamentos judeo-cristianos y humanistas de nuestra cultura. Las prescripciones legales de la Sharía son incompatibles con nuestro ordenamiento jurídico y nuestros valores.

El islam no pertenece a Alemania. En su propagación y en la presencia de un número constantemente creciente de musulmanes, la AfD ve un gran reto para nuestro Estado. Un islam ortodoxo que no respeta nuestro ordenamiento jurídico o que incluso lo combate y que reivindica el poder como única religión verdadera es incompatible con nuestro ordenamiento jurídico y nuestra cultura. Muchos musulmanes viven fieles a la ley y están integrados y son miembros aceptados de nuestra sociedad. La AfD exige, sin embargo, impedir que se constituyan sociedades paralelas que, con juzgados de Sharía, se aíslen progresivamente. Quiere impedir que los musulmanes se radicalicen religiosamente al salafismo violento y al terror.

7.6.2. SE DEBE PERMITIR LA CRÍTICA AL ISLAM

La crítica a la religión, también la crítica al islam, es, en el marco de las leyes generales, jurídicamente parte del derecho básico de la libertad de expresión. La sátira y las caricaturas religiosas están asimismo protegidas por la libertad de expresión y la libertad artística. La AfD apoya los esfuerzos de los críticos del islam de informar sobre el islam, de introducir reformas dentro de la comunidad musulmana y de adaptar el islam a las normas y valores de la sociedad moderna ilustrada.

La AfD se opone a una difamación de la crítica al islam como “islamofobia” o “racismo”. Los estudiosos del islam, los historiadores, los juristas estatales y los sociólogos, también los de origen musulmán, exigen un examen histórico-crítico del Corán y la Suna, así como la renuncia a la Sharía y a una constitución estatal islámica. Nuestra solidaridad está con ellos y con sus objetivos debido a sus múltiples persecuciones y amenazas.

7.6.3. TERMINAR CON LA FINANCIACIÓN EXTRANJERA DE MEZQUITAS

La AfD exige prohibir a asociaciones anti-constitucionales la construcción y la dirección de mezquitas por el peligro de que las enseñanzas allí impartidas violen la Constitución y nuestro ordenamiento jurídico y conduzcan a una radicalización político-religiosa.

En los informes de la Oficina Federal de Protección de la Constitución se mencionan una serie de asociaciones, cuyas actividades se dirigen contra el estado constitucional liberal y sus leyes y que se tienen que prohibir como extremistas. El espectro de tales asociaciones va desde el islam “legalista”, que se aprovecha de nuestras leyes para sus fines anti-constitucionales[21], hasta el salafismo. Con tales asociaciones, se pone en peligro de manera concreta tanto la seguridad interna de nuestro Estado como la integración de los musulmanes[22].

Se tiene que impedir la financiación para la construcción y dirección de mezquitas por parte de Estados islámicos o financieros extranjeros o sus intermediarios. Los Estados islámicos quieren difundir el islam en Alemania a través de la construcción y dirección de mezquitas e incrementar su poder. La creciente influencia de países extranjeros islamistas es incompatible con un estado constitucional liberal y la integración de los musulmanes que viven aquí[23].

Los imanes tienen que ser formados en lengua alemana en universidades alemanas, de manera independiente de las instrucciones recibidas de países extranjeros islamistas y de las asociaciones musulmanas. De los imanes enviados por países extranjeros islamistas se corre el peligro de adoctrinamiento contra la Constitución y la ley de los que van a la mezquita.

La AfD rechaza el minarete como símbolo de dominación islámica de la misma manera que la llamada muecín, según la cual no hay ningún Dios a excepción del Alá islámico[24]. El minarete y la llamada muecín contradicen una convivencia tolerante entre religiones tal y como la practican en el mundo moderno las iglesias cristianas.

7.6.4. NINGUNA CORPORACIÓN DE NATURALEZA PÚBLICA PARA ORGANIZACIONES ISLÁMICAS

La AfD rechaza otorgar a las organizaciones islámicas el estatus de corporación de naturaleza pública, puesto que no cumplen con los requisitos legales.

Las organizaciones islámicas se esfuerzan por conseguir el estatus de corporación con sus privilegios para fortalecer su poder. Requisito previo para el estatus de corporación es una representación suficiente, la garantía de permanencia, así como el respeto del derecho eclesiástico del estado liberal. Por último, exige el reconocimiento de la libertad religiosa, de la neutralidad ideológica del Estado y la paridad de religiones y confesiones.

7.6.5. PROHIBICIÓN DEL VELO COMPLETO

La AfD exige una prohibición general del velo completo con burca y niqab en público y en la administración pública.

El burca y el niqab crean una barrera entre la persona que lo lleva y su entorno y dificulta con ello la integración cultural y la convivencia en la sociedad. Por tanto, es necesaria una prohibición y ésta es legal según una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

En la administración pública no se debe llevar ningún velo en la cabeza; en los centros educativos ni las profesoras ni las alumnas, siguiendo el modelo francés.

El velo en la cabeza, como símbolo político-religioso de subordinación de las mujeres musulmanas a los hombres, contradice la integración y la igualdad de derechos de mujeres y niñas, así como el libre desarrollo de la personalidad[25].


NOTAS


[1] Un más que notable y patético ejemplo de este pseudo-periodismo, lo ofrecen, por ejemplo, los siguientes artículos redactados en español: http://www.elespanol.com/mundo/20160222/104239869_0.html y http://www.libertaddigital.com/internacional/europa/2016-03-14/quien-es-frauke-petry-la-mujer-que-aterra-a-merkel-1276569837/

[2] Véase por ejemplo la noticia en Hamburger Abendblatt (“Zentralrat der Muslime vergleicht AfD mit NSDAP”), martes 19 de abril de 2016.

[6] www.zeit.de/politik/deutschland/2016-04/beatrix-von-storch-afd-programm-islamkritik. En su cuenta de Twitter afirmaba que “la AfD fomenta el racismo contra los musulmanes e intoxica el clima social” (https://twitter.com/ch_buchholz/status/721680534112440320).

[10] www.welt.de/politik/deutschland/article154465005/Mazyek-zieht-Vergleich-zwischen-AfD-und-Hitler-Deutschland.html y www.welt.de/politik/deutschland/article154479766/Die-AfD-ist-grundgesetzwidrig.html. Esta exigencia ya fue expresada mucho antes por el dirigente de la SPD, Sigmar Gabriel. La administración competente le contestó en su momento que no consideraba a la AfD un partido de extrema derecha.

[11] https://twitter.com/aimanMazyek/status/721959743116472321. Esta afirmación fue respaldada por la política comunista anteriormente citada, Christine Buchholz, con las palabras “Ayman Mazyek tiene razón” (https://twitter.com/ch_buchholz/status/722006631828037632).

[13] www.zeit.de/politik/deutschland/2016-04/beatrix-von-storch-afd-programm-islamkritik. En su entrada del 18.04.2016 en el blog Achsen des Gutes, Henryk M. Broder comentaba, bajo el título “¿No lo sabía todavía? ¡El islam y la democracia son complementarios!”: “El islam, dice la portavoz del Consejo Central de los Musulmanes, es compatible con la democracia. Contiene ‘los principios fundamentales del cristianismo y del judaísmo y es compatible con la Constitución de la misma manera que estas religiones’. Podría ser, la cuestión es sólo por qué esto no se da en ningún país en el que gobierna el islam”. Véase http://www.achgut.com/artikel/fundstueck_wussten_sie_schon_islam_und_demokratie_sind_komplementaere

[17] Véase http://www.noz.de/deutschland-welt/politik/artikel/701366/islamwissenschaftler-ucar-vergleicht-afd-mit-salafisten-1. La reacción del Consejo Central de los Judíos en Alemania no se ha hecho esperar. Así, su presidente Josef Schuster no sólo ha recordado que el grueso de los actos antisemitas lo realizan miembros de extrema derecha, sino que también ha afirmado que “encuentro como especialmente infame que un partido como la AfD, que tolera en sus filas ideas de extrema derecha, inculpe a otras personas de antisemitismo”. Cfr. http://www.rnz.de/politik/politik-inland_artikel,-AfD-Vize-Politischer-Islam-groesste-Bedrohung-fuer-Demokratie-_arid,185600.html

[21] Ya en su momento, el actual presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, recitó los siguientes versos de un poeta turco nacionalista Ziya Gölalp: “La democracia es únicamente el tren en el que nos subimos hasta que alcancemos nuestro destino. Las mezquitas son nuestras casernas, los minaretes nuestras bayonetas, las cúpulas nuestros cascos y los creyentes nuestros soldados”. Cfr. http://info.kopp-verlag.de/hintergruende/deutschland/stefan-schubert/islamkritisches-afd-programm-loest-lebhafte-debatte-aus.html

[22] Según la directora del Centro de investigación “Globaler Islam” de la Universidad Goethe de Frankfurt, Susanne Schröter, “en Alemania no hay partidos islamistas”. De aquí en adelante, todas las citas se harán a partir de este documento: www.welt.de/politik/deutschland/article154538441/Die-Islamkritik-der-AfD-im-Faktencheck.html

[23] Según el diario Die Welt, “las mezquitas son lugares de oración en común, así como de actividades culturales y sociales”. Véase el enlace citado en la nota anterior.

[24] Según Susanne Schröter, “el minarete representa tan poco un símbolo de dominio como una torre de una iglesia cristiana”. Asimismo, la llamada muecín sería únicamente una expresión de convicción religiosa.

[25] Para Susanne Schröter, el cubrirse la cabeza no es un símbolo de subordinación, sino “un reconocimiento de una norma moral fundamentada religiosamente”.