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ayaan

Ayaan Hirsi Ali[1] es una mujer somalí de raza negra que conoce muy bien el destino que el islam reserva a las mujeres y que tuvo –y tiene– la osadía de rebelarse contra él. Si a ello unimos su obstinación en tomarse en serio y en reivindicar la cuestión de la dignidad de la mujer y su derecho a la igualdad de derechos, tenemos los motivos por los cuales Ayaan Hirsi Ali es una pensadora muy incómoda para los apóstoles y seguidores del multiculturalismo y de la alianza de civilizaciones, expresiones surgidas de la ignorancia y del pensamiento mágico y que únicamente sirven para criticar a Occidente y justificar todos los actos de barbarie de las demás culturas.

Nacida en 1969, Ayaan Hirsi Ali pasó por la tortura de la mutilación genital femenina en su versión más extrema, ya que no sólo fue mutilada, sino también cosida. De esta forma la “purificación” es total al eliminar la fuente del placer sexual y al asegurar la virginidad de la mujer hasta que el marido –cuchillo mediante– decida consumar el matrimonio. Tras recibir la educación propia de una buena mujer musulmana, en 1992 huyó de un matrimonio forzado encontrando refugio en Holanda, donde se dedicó a ayudar a mujeres inmigrantes con problemas muy similares a los suyos. Su activismo social le llevó a la política, lo que le condujo a ser nombrada diputada en el parlamento holandés en 2003. 

Sin embargo, su vida cambió radicalmente el 2 de noviembre de 2004, cuando el cineasta Theo van Gogh fue brutalmente asesinado por un musulmán[2]. Su crimen fue haber rodado un corto titulado Submission Part 1 en el que se denunciaba el trato a la mujer en el islam[3]. El pequeño problema es que Ayaan Hirsi Ali era la autora del guión y el asesino dejó bien claro que la siguiente sería ella. Como consecuencia de ello y ante la patológica cobardía moral mostrada por parte de la  sociedad holandesa, se vio prácticamente condenada y forzada al destierro[4]. Por suerte, Ayaan Hirsi Ali pudo instalarse en EE.UU., país en decadencia, pero en el que aún se puede pensar con algo de libertad, aunque eso no ha sido óbice para que hace poco fuese víctima del poderoso lobby multicultural americano[5].

De esta incansable defensora de los derechos de la mujer y de la dignidad humana en general hay que mencionar, además de la fundación creada por ella en 2007 y que lleva su nombre (http://www.theahafoundation.org/), su larga lista de artículos aparecidos en prensa[6]. Asimismo, cabe destacar cómo en español se publicó en 2006 en la editorial Círculo de Lectores/Galaxia Gutenberg una recopilación de artículos y ensayos suyos bajo el título de Yo acuso: defensa de la emancipación de las mujeres musulmanas, donde se incluye el guión de Submission (págs. 166-175)[7]. En 2007 apareció la autobiografía Mi vida, mi libertad (Círculo de Lectores/Galaxia Gutenberg)[8] y en 2011 se publicó otro escrito de carácter autobiográfico, en esta ocasión con el título de Nómada: del Islam a Occidente, un itinerario personal y político (Círculo de Lectores/Galaxia Gutenberg)[9]. En estos días, Ayaan Hirsi Ali vuelve a ocupar la atención mediática con motivo de la publicación en marzo de 2015 de su último libro titulado Heretic: Why Islam Needs a Reformation Now.[10]

A continuación se presenta un texto del periodista alemán Henryk M. Broder publicado el 10 de abril de 2015 en el diario Die Welt, en el que se comenta este nuevo libro y se exponen sus puntos débiles.


Ayaan Hirsi Ali. El piadoso deseo de un islam moderno


En su nuevo escrito polémico, Ayaan Hirsi Ali aboga por una reforma del islam. En su crítica tiene razón en todos los puntos. Sólo que esta religión es tan poco reformable como el comunismo.

La mujer podría haber hecho carrera como modelo y todos, desde Karl Lagerfeld hasta Domenico Dolce y Stefano Gabbana, estarían rendidos a sus pies; Kate Moss y Naomi Campbell estarían contentas de poder ayudarla a vestirse. Ayaan Hirsi Ali no sólo tiene una apariencia muy atractiva, sino que domina seis idiomas, tiene un CI parecido al de Albert Einstein y una presencia semejante a la de Juana de Arco.

Nacida en Somalia en 1969, vivió en Arabia Saudí, Etiopía y en Kenia, antes de emprender en 1992 el camino hacia la libertad. En realidad quería ir a Canadá, pero a mitad de camino se encalló en Holanda, país que acogió a la joven superdotada[11].

Ali estudió Ciencias Políticas y pasó después a la praxis. En el 2003 se presentó como candidata para el partido de derecha liberal Volkspartij voor Vrijheid en Democratie [Partido Popular por la Libertad y la Democracia] en las elecciones parlamentarias y consiguió el salto a la Cámara Baja. Tres años más tarde, su carrera como inmigrante ilustrada terminó debido a una intriga interna del partido y dijo adiós a Holanda. Desde el 2006 vive, con algunas interrupciones, en los EE.UU.


Hirsi Ali tiene cinco ideas para una reforma

Ayan Hirsi Ali se ha hecho famosa como crítica del islam. Al igual que Hamed Abdel-Samad, se ha convertido “de la fe a la ciencia”. Cuando hace unos años dio una conferencia en Berlín, ya la primera frase provocó escándalo: “I am here to defend the right to offend”. Estoy aquí para defender el derecho a ofender.

Y, no obstante, como la mayoría de los disidentes y heréticos, está todavía unida al islam. La creencia en Alá y en Mahoma determinó su infancia y determina su vida, de la misma manera como en aquellos disidentes que se desprendían del comunismo para buscar un “socialismo con rostro humano”.

Dice sin problemas que “el islam no es una religión de paz”, justifica esta afirmación con muchos ejemplos y aboga al mismo tiempo “nada menos que por una reforma del islam”.

No es ninguna idea abstracta, como podría ser la de un programa de un congreso eclesiástico, y tampoco es nueva. “La exigencia de una reforma tal se ha repetido al menos desde la caída del Imperio Otomano y la consiguiente abolición del califato”, escribe.

Y presenta “los cinco conceptos que tienen que reformarse”. Éstos son: la interpretación literal del Corán; la idea de que la vida tras la muerte es más importante que la vida anterior; la Sharia como fundamento del derecho islámico y de cualquier actividad; el privilegio de los sabios a imponer lo correcto y a prohibir lo condenable y, finalmente, “la necesidad de hacer la yihad o la guerra santa”.


La ilusión de la Primavera Árabe

¿Pero qué quedaría del islam si se “reformaran” estos cinco conceptos? Ayaan Hirsi Ali también se pregunta: “¿Qué esperanza puede haber en reformar una religión que se ha resistido desde hace 1400 años a un cambio?” y reconoce que “la Primavera Árabe era una ilusión”.

No obstante, ella “cree que es inminente una reforma musulmana” y que quizás ya ha empezado. “Es probable que internet tenga el mismo efecto para el mundo islámico en el siglo XXI como lo tuvo la invención de la imprenta para el cristianismo”.

En este pasaje la esperanza vence a la razón en Ayaan Hirsi Ali, la fe ocupa de nuevo el lugar de la ciencia. La imprenta fue un gran invento. Sólo que Gutenberg no pudo prever que con su ayuda se podría poner a disposición de las personas tanto el Sermón de la Montaña como el Mein Kampf de Hitler.

Hoy, en la época de internet, hay guerreros por la fe que usan brillantemente las técnicas más modernas. Ponen en la red decapitaciones y masacres y provocan con poco esfuerzo un efecto enorme, mientras que los disidentes ponen en riesgo su vida con tan sólo poner una palabra crítica sobre el islam en la red.

Poner a internet como correa de transmisión de la “reforma” lo considero temerario. Ya se probó como imposible reformar un comunismo que duró 70 años. Tuvo que colapsar. Eliminar los trastos viejos de una religión 20 veces más antigua debería ser todavía más inútil. Pero podría estar equivocado. Y Ayaan Hirsi Ali tener razón. Desearía que así fuera.



[1] Sobre Ayaan Hirsi Ali, véanse los siguientes enlaces:


[2] Sobre el asesinato de Theo van Gogh, véase Daniel Pipes, "Theo van Gogh y "la educación por medio del asesinato" en Holanda".

[3] https://www.youtube.com/watch?v=eU_CEgxEbiI.

[4] Para el comportamiento miserable de la sociedad holandesa ante el caso de Ayaan Hirsi Ali, véase Julian Schvindlerman, "La traición holandesa a Ayaan Hirsi Ali".

[5] Véase Javier Lozano, "De heroína a apestada".

[6] Véase en español, por ejemplo, su discurso en la Universidad de Wisconsin, "Cómo responder al ataque terrorista de París" y el índice de artículos suyos publicados en El País..


[7] Sobre esta obra, véase, por ejemplo, "La idea de que el Islam es una religión de paz no tiene ningún fundamento"; "Yo acuso: Defensa de la emancipación de las mujeres musulmanas"; Andrea Aguilar, "La diputada holandesa Ayaan Hirsi Ali reclama 'un Voltaire para el islam'".

[8] Sobre esta obra, véase, por ejemplo, Alicia Delibes, "Ayaan Hirsi Ali"; "Mi vida, mi libertad"; Charo  González Prada, "Mi vida, mi libertad, de Ayaan Hirsi Ali"; "Mi vida, mi libertad"; José Ramos Salguero, "Civilización y culturas: Ayaan Hirsi Ali y el reto del islam".


[9] Una interesante reseña de este libro puede encontrarse en Alicia Delibes, "Ayaan Hirsi Ali sigue en la lucha". Véase también Emma Rodríguez, "No basta con eliminar el burka de las calles europeas" y "Ayaan Hirsi Ali, una heroína de la libertad".

[10] http://www.harpercollins.com/9780062333957/hereticUn resumen de las tesis fundamentales del libro a cargo de la propia autora puede leerse en Cinco tesis de Ayaan Hirsi AliSobre este último libro, véase también Ayaan Hirsi Ali, la voz más odiada por los islamistas, y por muchos occidentales.

 [11] Aquí el autor del artículo tiene un lapsus, pues es precisamente huyendo de un matrimonio concertado que debía celebrarse en Canadá como Ayaan Hirsi Ali acaba en Holanda. Nota del traductor.