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Mark Steyn: "Multiculturalismo y su impacto en la sociedad democrática"

El Colapso de Europa.

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Mark Steyn, "Multiculturalism and its impact on democratic society", en "The Collapse of Europe?", organizado por la America Freedom Alliance en Pepperdine University, Malibú (10/6/2007).

 

Vídeo subtitulado de la conferencia:

 

 


 

Debería decir que... en una situación normal ni siquiera pensaría en llamar a Sally o Douglas europeos. Y me parece interesante que la gente siempre ha distinguido esto. Solías hablar con gente en Nueva York: “Voy a coger un vuelo en el JFK esta noche, volaré a Heathrow y después iré a Europa”. Y Europa era algo separado de Inglaterra. Y es una distinción muy importante.

Había una terrible comedia británica que recuerdo haber visto hace años, el típico chico conoce a chica y pasan como seis años... nunca... no llegan a... ya sabéis, consumar su relación. Siguió así durante años, un programa terrible. Y en cierto momento ella dice -porque hay muchos giros de guión para que acaben juntos-, en cierto momento dice: “Me ha salido un trabajo en la Comunidad Europea”. Y él le dice: “¿Te vas a trabajar a Europa?”. Y ella dice tranquilamente, como quiera que se llamase el chico: “Paul, Inglaterra está en Europa”. Y él sigue: “O sea, que vas a coger un trabajo en Inglaterra”. Y ella dice: “No, voy a coger un trabajo en Europa”. La cosa era que Inglaterra estaba separada de Europa. Y me parece interesante, tenéis este equipo, salvo por estos colonizadores rebeldes de aquí, somos todos hijos del Imperio Británico.

Y si Inglaterra confía en su contribución al mundo, no pensará de sí misma como europea en este sentido. Comprenderá que ha contribuido enormemente en el mundo, que cada rincón del mundo, y no sólo en las grandes potencias dominantes en el planeta, sino también en las potencias regionales dominantes, como Sudáfrica, la India o Australia, todas son descendientes de esta única, nimia, miserable, gris, deslucida, lluviosa, pequeña isla, en el Mar del Norte de la costa de Europa. Y por ello es importante que la corrosión que el multiculturalismo y el relativismo cultural causan, es que Douglas y Sally sean tratados como europeos. Yo no los veo así.

Enfrentarse al multiculturalismo es algo más extenso, es decir, lo que encuentro fascinante es que si tomamos los ismos tradicionales, fascismo, nazismo, comunismo, prácticamente por definición los ismos están diseñados para provocar una discusión. Llega un chico y dice: “Soy fascista”. Y tú le dices: “Ah, sí, bueno, yo soy comunista”. Están diseñados para ser opuestos. El multiculturalismo es el más resbaladizo de los ismos porque no invita a la discusión, dice que no hay nada sobre qué discutir. Ya sabéis, dice, básicamente, “Si todo tiene el mismo valor, ¿para qué diablos vamos a hablar de ello?”. Y eso es lo que hace de él un enemigo tan escurridizo a la hora de atraparlo.

Ahora bien. Prácticamente todos los países occidentales han apostado por tirarse sobre el multiculturalismo. Y digo que sólo los países occidentales Porque lo interesante del multiculturalismo es que es un fenómeno cultural ÚNICO. No puedes ser multicultural en Arabia Saudí. Es imposible. Y por ello, si el objetivo de tu cultura es celebrar la multiculturalidad, estás diciendo, en efecto, que nuestra creencia fundamental es que creemos en todo, que es lo mismo que decir que no creemos en nada. Ya sabéis, nuestro valor fundamental es que no tenemos valores fundamentales. Y esto es lo que enseñan hoy en las escuelas. Creo que el multiculturalismo es dos cosas: es un culto a la ignorancia.

Ya he dicho que, salvo por estos rebeldes colonialistas de aquí, somos todos hijos del Imperio Británico. Y soy lo suficientemente viejo como para haber sido enseñado por profesores de esos de cuando en clase había un mapa enorme con pedazos de color rojo marcando el Imperio Británico, ya sabéis, ése era el Estado Rojo Final, no como estos de aquí, ése era un estado rojo de verdad. Y estos chicos pasaron un par de años fuera, en oscuras islas, enseñando a los nativos Shakespeare y la gloria de Roma y todas esas cosas, y lo tenían muy claro, eran tremendamente multiculturales en el sentido que conocían cientos y cientos de otras culturas, sabían cosas increíbles sobre oscuras tribus de las que nadie más volvería a saber, podían hablar todo tipo de oscuros idiomas que nadie volvería a hablar.  Y aún así, el hecho es que sabiendo de estas otras culturas no obstante, sabían qué cultura era objetivamente superior a ellas.

Ahora no has de saber nada de otras culturas. Lo que tiene el multiculturalismo es que te absuelve de saber nada. Vas a los que creen en el multiculturalismo y les dices: “Bueno, ¿y cuáles son los principales productos de exportación de Nepal?”. No pueden decírtelo, no pueden decírtelo. Les dices: “¿Cuál es la capital...?”. Me pasó esto, un par de días después del 11-S, fui al Dartmouth College, tenía que mirar algo en la biblioteca de allí, y fuera de la biblioteca había una manifestación, diciendo, “La Guerra no es la Respuesta”, cosas de esas. Y todos esos chicos estaban ahí parados, la gente hipoteca sus casas para enviar a estos niños ahí. Decían: “Es algo terrible. Lo que hay que recordar es que hay que buscar las causas primeras”. Y yo dije: “Sí, sí, ¿cuáles son?”. Y ellos: “Bueno, la pobreza engendra resentimiento, que engendra desesperación, la desesperación engendra hostilidad, la hostilidad engendra...”. Y les dije: “Ah, sí, ¿cuál es la capital de Arabia Saudí?”.

Nadie sabe nada. El multiculturalismo no va de saber cosas sobre toras culturas, es sólo el sentirlas, ya sabéis, suaves y sedosas. Y estoy seguro de que Douglas, seguro de que cada miembro en este equipo tiene experiencias así. En una ocasión, en una charla en la radio, alguien llamó y dijo: “Bueno, creo que eres...”. Tuve esta experiencia en la MPI el otro día, alguien llamó, la cosa fue así: “Bueno, creo que estás siendo muy jerárquico”. Ni siquiera sabía que ésa era una palabra peyorativa. Y respondí: “¿Qué quieres decir?”. Él dijo: “Acabas de decir que la mayor parte de los países musulmanes no son libres”. Y le dije: “Mira, es un hecho que si tomas los países en los que sólo el 20% de la población ya es musulmana, sólo tres son libres: Serbia y Montenegro, Benín y Surinam”, y sería interesante ver si Francia prosperaría siendo el cuarto de ellos. Y el chico: “¿Qué quieres decir con que no son libres?”. Y le dije: “Cuando te apoyas en estadísticas objetivas sobre alfabetismo, sobre el PIB per cápita, sobre los derechos de las mujeres, sobre votaciones democráticas, estos son hechos, hechos, como los llamábamos antes de la edad multicultural. HECHOS”. Le doy cinco hechos y me responde: “Bueno, sí, pero sólo es tu opinión”.

Robert Frost dijo estupendamente que un camino abierto es como jugar al tenis con la red caída. El problema al discutir... no puedes... discutir el relativismo cultural con relativistas culturales es como jugar a tenis con alguien que te diga: “Tus puntos no son más que un constructo social”. No puedes, y es por eso que es lo más escurridizo con lo que nuestra sociedad tiene que tratar, y es simplemente imposible porque es una negación de la realidad.

- Traducción de César Guarde