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La mano que mece la piedra

 

El lector habitual de www.agonfilosofia.es tal vez se haya percatado de que no pocas han sido las ocasiones en que esta página ha visto interrumpido su servicio durante horas o incluso días. Los ataques informáticos son cosa habitual en la moderna sociedad del conocimiento y constituyen una de las muchas formas de censura perpetradas por aquellos que carecen de argumento alguno para discutir en libertad y de manera racional. Es, en definitiva, un berrinche infantil, una pataleta pueril con la que simplemente esconden el reconocimiento de su propia ineptitud intelectual. Un ejemplo de ello lo tenemos en el reciente ataque sufrido el 3 de marzo 15 de marzo proveniente de Venezuela y que tenía como objetivo uno de los artículos más leídos de esta página, “Tres hechos sobre el Islam que probablemente no sabías”.

La pregunta que deberíamos hacernos ante este tipo de sucesos, en modo alguno aislados, es qué sucedería si el autor de este tipo de ataques contra la libertad de expresión tuviese en lugar de un teclado, una pistola, un cuchillo o una piedra y, si en lugar de encontrarse en la otra punta del planeta, estuviese cara a cara con aquél que con él discrepa. Podemos hacernos una idea de lo que ocurriría observando la realidad nacional, como evidencia el reciente ataque recibido por la formación política VOX en Triana, Sevilla, en el que unos “opositores” lanzaron varias piedras sobre el público asistente desde la azotea de un edificio cercano a la plaza del Altozano.

No es en modo alguno un caso aislado. Hace unos años pudimos observar algo similar durante un acto de presentación de Plataforma per Catalunya en Hospitalet, cuando un pequeño grupo de manifestantes que se había reunido allí con el único objetivo de protestar pacíficamente al grito de “Fora feixistes del nostre barri” comenzó a arrojar piedras y huevos a los asistentes al acto. Todo ello de manera absolutamente espontánea y en modo alguno deliberadamente preparado, pues todos sabemos que las calles de Hospitalet están repletas de piedras y huevos.

            Estos “demócratas” del partido único, del socialismo chavista o de la multiculturalidad islámica deberían explicar en su próxima lapidación pública por qué, si sus ideas son tan buenas y justas para el hombre, necesitan piedras, huevos o ataques informáticos para imponerlas.