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S.T. Joshi, Unutterable Horror: A History of Supernatural Fiction, PS Publishing, Hornsea, 2012; Hippocampus Press, Nueva York, 2014, 2 vv.

  

 

Walter Benjamin escribió en 1936 en su Das Kunstwerk im Zeitalter seiner technischen Reproduzierbarkeit que el arte moderno difería del histórico por su “eliminación del valor tradicional de la herencia cultural” (GS VII.1, pág. 354), lo cual hacía de él un arte desestetizado, cuyo único fin podía ser su instrumentalización política (pág. 350). El moderno crítico literario surge de esta disyuntiva entre estética y política, entronizado como juez de sensibilidades capacitado para hacernos saber qué debemos o no leer políticamente hablando. H.P. Lovecraft, autor largamente denostado por la crítica, era bien consciente de esta situación cuando, en 1927, publicaba su “Supernatural Horror in Literature”:

 

“Contra ella [la historia sobrenatural] se disparan todas las saetas de una sofistificación materialista que se aferra a emociones frecuentemente sentidas y a eventos externos, y de un idealismo ingenuamente insípido que desprecia el motivo estético y reclama una literatura didáctica que eleve al lector hacia un grado adecuado de optimismo prepotente. Pero a pesar de toda esta oposición la historia de miedo ha sobrevivido, se ha desarrollado y ha alcanzado remarcables alturas de perfección; fundada como está en un principio profundo y elemental cuyo atractivo, si no siempre universal, debe necesariamente resultar emotivo y permanente a mentes con una sensibilidad adecuada” (The Recluse, 1, pág. 23; SHL, pág. 21).

 

            S.T. Joshi, autoridad en literatura sobrenatural y autor de más de 200 obras sobre el tema, completa con estos dos gruesos volúmenes de Unutterable Horror lo que Lovecraft empezara con su ensayo “Supernatural Horror in Literature”: una defensa del terror como género literario y una historiografía del mismo desde sus inicios hasta autores contemporáneos como Caitlín R. Kierman o las escuelas británica y americana.

            El primer volumen se centra en la literatura sobrenatural desde la Epopeya de Gilgamesh hasta finales del s. XIX, recorriendo las obras de Eurípides o Plinio, Dante o Shakespeare, así como la literatura gótica –Horace Walpole, Ann Radcliffe, Mary Shelley, etc.–, culminando con autores tan importantes y reconocidos por la crítica como Edgar Allan Poe, Bram Stoker, Robert Louis Stevenson u Oscar Wilde. Huelga decir que pocos son los críticos que se atreven hoy en día a despreciar con vanas palabras las obras que ocupan este período. La situación cambia, sin embargo, con el nuevo de siglo.

            El segundo volumen, pues, se centra en los “repudiados”, escritores que son a su vez, según consideración del autor, los auténticos titanes de la literatura sobrenatural: Arthur Machen, Algernon Blackwood, Lord Dunsany y M.R. James, todos ellos del Reino Unido. Según Joshi, estas cuatro figuras, hoy poco conocidas fuera del ámbito de la literatura estrictamente sobrenatural –a excepción, tal vez, de M.R. James–, construyeron las bases sobre las que descansa nuestra moderna concepción del género y son, pues, equiparables a Edgar Allan Poe en el siglo precedente. Tras ellos, Joshi cubre brevemente el resto del panorama europeo de principios de siglo y la escuela americana, para pasar a tratar monográficamente la figura de H.P. Lovecraft y su influencia sobre la historia sobrenatural y sus “discípulos”, Clark Ashton Smith, Robert E. Howard, Frank Belknap Long, August Derleth o Donald Wandreim, entre otros.

            Tras la muerte de Lovecraft y la creciente explotación literaria de su producción, comienza lo que muchos han considerado una etapa de decadencia del género, que coincide a su vez con la popularización del mismo fuera del ámbito de la literatura académica. Autores como Ray Bradbury o Charles Beaumont dieron paso, por un lado, a los más prolíficos y comerciales Stephen King, Peter Straub, Clive Barker o Anne Rice, mientras los aficionados al género en su vertiente más oscura gozaban de las historias de tinte lovecraftiano de los “literati” Ramsey Campbell o Thomas Ligotti. La obra se cierra finalmente con un breve recorrido por la literatura sobrenatural contemporánea en lengua inglesa, tanto en Inglaterra como en Estados Unidos.

            Si bien el lector puede no estar de acuerdo con alguno de los análisis realizados por S.T. Joshi, no debe olvidarse que estamos ante una obra de carácter profundamente estético y, por tanto, subjetivo, como son en gran medida todas nuestras apreciaciones literarias. Una subjetividad que no cae, sin embargo, en esa prosaica tendencia de la crítica moderna a rechazar como “no literatura” determinadas obras que no encajan con su sensibilidad. Los contenidos están igualmente distribuidos de forma equitativa, sin dedicar un espacio excesivo, como cabría esperar en otras publicaciones de este tipo, a figuras altamente representativas del género como Lovecraft o el más moderno Stephen King. A pesar de ello, el lector especializado en la historia sobrenatural echará sin duda en falta un recorrido por esta literatura en otros países no anglosajones, ya sea en la Europa continental o, especialmente, en el Asia Oriental o incluso África, terrenos estos fecundos en cuentos sobrenaturales.  Sin embargo, el propio volumen de la obra y los cinco años que S.T. Joshi ha dedicado a su término excusan esta pequeña laguna que, esperamos, sea resuelta en un tiempo no muy lejano.

             En definitiva, un texto imprescindible para conocer no sólo a autores modernos, sino también para rescatar esas tragedias griegas o epopeyas sumerias que en nuestra juventud leímos sin percatarnos de la estrecha línea que las unía con el moderno cuento de terror.