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¡Cuidado con la preciosa palabra alemana “Yihad”!

Henryk M. Broder

Artículo publicado en el diario Die Welt el día 26 de noviembre de 2014.

mohammed bomb

Personas de una patria y personas de varias patrias[1]: La asociación “Nuevos creadores de medios alemanes” recomienda a los antiguos periodistas alemanes que traten de manera más sensible los conceptos relacionados con la inmigración y que distingan entre salafitas y salafistas.

Hace exactamente 65 años, en 1949, apareció la novela de George Orwell 1984. La acción tiene lugar en un estado totalitario cuyo régimen ha impuesto una regulación lingüística con el fin de controlar y manipular no sólo el comportamiento, sino también el pensamiento de los hombres. Con ayuda de esta “neolengua” se debían impedir básicamente “crímenes mentales”, nadie debía atreverse a negarse al vasallaje al gobierno.

Ya dos años antes, en 1947, había aparecido Lingua Tertii Imperii (La lengua del Tercer Reich). Apuntes de un filólogo de Viktor Klemperer. El sabio judío había sobrevivido a los años del nazismo gracias a su mujer aria y había escrito con diligencia el diario. En su tratado sobre la lengua del Tercer Reich, Klemperer procedía de manera semejante a Orwell, sólo que él no tuvo que inventarse nada. La banda sonora original le venía ya dada por los nazis.

Desde entonces, la sociedad ha progresado en buena parte hacia aquel estado que Klemperer describió de manera retrospectiva y Orwell anticipó. Existe una “Biblia del lenguaje correcto” y un ordenamiento de tráfico neutral en cuestión de masculino y femenino, en el que no se mueven “viandantes” y “ciclistas”, sino sólo zombis que van “a pie” o llevan “una bicicleta”. Los cuentos antiguos se reescriben, puesto que no responden a los requisitos de la political correctness.

Y ahora le toca el turno al periodismo. Un grupo con el nombre de “Nuevos creadores de medios alemanes”, que se considera “el representante de los intereses para los creadores de medios con trasfondo migratorio” y se ofrece como “órgano de contacto para el periodismo intercultural”, acaba de presentar un “Glosario con ayudas para la formulación de noticias en un país receptor de inmigrantes”. En 20 páginas se deconstruyen conceptos precarios y se componen de nuevos  “como ayuda para el trabajo diario en la redacción” para las y los colegas que no se han dado cuenta todavía de que andan a tientas cuando, por ejemplo, hablan de “autóctonos” (einheimisch) e “inmigrantes”.

Los nuevos creadores de medios alemanes recomiendan que se hable de “personas de una patria (einheimisch) y personas de varias patrias (mehrheimisch)”. También el tratamiento de la palabra “nosotros”, que en un primer momento parece “inofensiva”, está bajo sospecha, puesto que “sin decirlo abiertamente, la palabra nosotros quiere decir alemanes (sin trasfondo migratorio)” con lo que es, de esta manera, excluyente. De forma todavía más sensible se debería tratar el término “Yihad”, el cual no significa en absoluto “Guerra santa”, sino que hace referencia “a un compromiso interior”, “por ejemplo, en la lucha contra ‘el mal’ en el corazón”. Y la “islamofobia” no es en un concepto de lucha inventado por el ayatolá Jomeini, sino “el término científico para el rechazo general del islam” y de los musulmanes.  Asimismo, habría que diferenciar muy cuidadosamente entre “salafistas” y “salafitas”, puesto que unos son algo más afines a la violencia que los otros.

Estos son los valiosos consejos que favorecen una información justa sobre el islam y la islamofobia. Nosotros diríamos “¡Gracias, queridos nuevos creadores de medios alemanes!”, si nos atreviéramos a hacer alguna cosa. De lo contrario, alguien se podría sentir excluido.



[1] En el original “einheimisch” y “mehrheimisch”. La palabra einheimisch está compuesta por “ein” (uno) y “heimisch” (patria) y se suele traducir como “autóctono” o “nativo”. Aquí, sin embargo, al estar contrapuesta al neologismo creado para referirse a los ciudadanos con origen no-alemán “mehrheimisch” (de “mehr”, más y “heimisch”, patria) se traduce como “persona de una patria”, es decir, autóctono, contrapuesto a “persona de varias patrias”, esto es, a los inmigrantes. Nota del traductor.