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¿Qué quiere Hitler?

El estrecho vínculo entre el nazismo y el nacionalismo catalán

 

 Es bien sabido, gracias entre otros a los estudios publicados por Francisco Caja o Jesús Laínz, que el nacionalismo catalán, así como sus múltiples facetas –desde el federalismo hasta el independentismo, pasando por el odio a España o la imposición lingüística–, hunde sus raíces en la concepción racial que sus ideólogos –Almirall, Gener, Guimerà, Riba, Cambó, etc.– exportaron de Alemania a través de Francia.

No es menos desconocido que, junto a la idea de que los españoles se diferencian de los catalanes por su impura sangre judía, árabe o africana, el nacionalismo catalán también hizo uso de uno de los baluartes del imperialismo nacionalista alemán: la Großdeutschland o Gran Alemania. Ya en 1899 el historiador barcelonés Joan Pijoan publicaba su famoso “Pancatalanisme” (La Renaixensa, XXIX/7896, 16/8/1899, pp. 5133-5136), en donde se reclamaba una “Greater Catalonia” (la expresión es de Riba) que ocupase todos los territorios racial y lingüísticamente catalanes. También por esas fechas Joaquim Casas i Carbó publicaba en Catalònia (I/5, 25/4/1898, pp. 77-79) un breve ensayo en el que hablaba de Barcelona como la futura reina del Mediterráneo, irradiando todo el planeta con su cultura y su civilización, mientras Angel Guimerà, el poeta canario convertido en adalid del catalanismo, afirmaba que Cataluña se extendía hasta “donde se habla la lengua alemana” (“En lloansa d’en Joan Fastenrath Per son llibre “Catalanische Troubadoure””, 18/5/1890). El mismo Prat de la Riba llegó a decir, refiriéndose también a España, que “[l]os pueblos bárbaros, o los que van en sentido contrario a la civilización, deben ser sometidos por las buenas o por la fuerza en la dirección y el poder de las naciones civilizadas. Las potencias cultas tienen el deber de expansionarse sobre las poblaciones atrasadas” (La nacionalitat catalana, 1906, pp. 117 ss.). Este afán expansionista catalán provocará dislates casi dantescos, como el de Enric Usall, estudiante de derecho y compadre de Joan Sales, quien además de defender como aquél la catalanidad de Murcia, afirmaba que había que imponer el catalán “a golpes de sable”, para que “[u]na vez catalanizado este planeta nos lanzaremos a la conquista de otros; llegará el día en que ninguno de ellos podrá ir por el espacio si no lleva en su espalda las barras de Aragón” (Joan Sales, Cartes a Màrius Torres, 1976, pp. 65-66).

La seducción del nacionalsocialismo alemán encontró su punto de máxima efervescencia con la creación del Círculo Español De Amigos De Europa o CEDADE, un grupo neonazi fundado en Barcelona en 1966 que, en un principio, nada tenía que ver con el catalanismo[1]. No obstante, las fecundas condiciones alimenticias que Cataluña y Galicia ofrecían al pensamiento fascista permitieron a CEDADE la creación de dos partidos nacionalistas no independentistas –el separatismo era considerado por ellos parte de una conspiración judía mundial–: el Partit Nacional Socialista Català (PNSC) y el Partido Nacional Socialista Gallego (PNSG). Fueron ellos quienes, la noche del 30 de enero de 1978, como conmemoración del 45º aniversario de la ascensión de Hitler al poder, pintaron cruces gamadas sobre las seis caras del monumento de la Victoria, el distinguido obelisco situado en el cruce de Avenida Diagonal y Paseo de Gracia. Se trata del acto fundacional del Partido, al que seguirá, la noche del 30 de abril, la coronación de una bandera nazi de 7 metros de ancho por 5 de alto en el Arco del Triunfo de la ciudad condal, como conmemoración del 34º aniversario de la muerte de Hitler. Todo ello acompañado, en los años siguientes, por hojas volantes y adhesivos alabando el régimen hitleriano bajo el lema de “Catalunya desperta” (imitando con ella el lema nacionalsocialista de “Deutchland erwache”).

Las simpatías raciales no acabaron con CEDADE, como bien demuestra el segundo y último número de Quaders del separatisme, un pequeño folleto editado por Nosaltres sols! en 1981 bajo el título “Fonaments cientifics dels racisme.” (8 págs.), o las más recientes declaraciones de Artur Mas sobre el ADN germánico presente en el pueblo catalán.

 

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De izquierda a derecha: Adhesivo conmemorativo con la fotografía que apareció en la portada de CEDADE (XII/81, junio de 1978). Póster y adhesivo del PNSC con propaganda nazi.

 

El artículo que hoy presentamos corresponde a una entrevista publicada originalmente en La nació catalana el 26 de septiembre de 1932. Ésta había sido recogida anteriormente por el periódico digital La Voz Libre (21 de junio de 2009), así como por varias publicaciones críticas con el nacionalismo catalán, pero debido a un error en la datación (17 de octubre de 1933) no había podido ser localizada. Gracias a la erudita investigación de Jesús Laínz en su libro España contra Cataluña. Historia de un fraude (Madrid, 2014), el texto ha podido ser finalmente identificado.

 

  ¿Qué quiere Hitler?

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Hemos podido celebrar una entrevista con el Dr. Karl Cerff, de Karlsruhe, delegado del Partido Nacional Socialista Alemán, que ha tenido la amabilidad de contestarnos a algunas preguntas que le hemos hecho sobre el programa de Hitler y su Partido. El conocimiento de dicho programa ofrece puntos muy interesantes, para los estadistas de todos los países del mundo, porque los problemas que hoy preocupan a la humanidad son, más o menos, iguales en todas partes.

-¿Cuáles son los motivos de su viaje?

-He venido a España por viaje de estudios y al mismo tiempo para hacer propaganda de nuestro Partido Nacional Socialista entre los elementos compatriotas que se han unido bajo las normas de las ideas de Hitler.

-¿Qué aspecto ofrece Alemania en estos momentos?

-Al que ha visto mi país antes de la guerra y al que lo ve ahora le sobreviene una gran tristeza por la miseria que se observa en todas partes. Los siete millones sin trabajo son la causa del malestar de mi país. Muchas industrias y una infinidad de pueblecitos [sic!] cierran sus puertas por no poder pagar la exagerada contribución; lugares florecientes donde antes se observaba una gran intensidad de trabajo, hoy hay la paz silenciosa de un Cementerio; hasta tal punto es así que popularmente existen las palabras “Cementerio de la industria y Cementerio de los puertos”. La posibilidad de compra del pueblo alemán, hoy, es tan mínima que el que gasta en las grandes ciudades es únicamente el turista y el banquero, en general, todos de raza judía, que explotan al pueblo alemán de una manera bárbara, dejando capital a un interés ilegal.

El hogar familiar, antes ideal, está abandonado a causa de la necesidad de trabajar de la madre y de la mujer en lugares públicos para ayudar al mantenimiento de la vida, triste y cara. Comprenderá que no es éste el ideal que nosotros deseamos para la vida de nuestro pueblo.

-¿Qué consecuencias tendrán las últimas elecciones, al no haber llegado el partido N.S. a la mayoría absoluta?

-Así es, no tenemos mayoría absoluta; pero desde ahora no será posible un Gobierno sin los Hitlerianos.

Nosotros reclamamos ya los siguientes puestos: Reichskanzler (Presidente del Consejo de Ministros), Ministerio del Interior y Ministerio del Trabajo. Una coalición con los otros partidos será imposible, si estos no reconocen los derechos políticos fundamentales del Partido Hitleriano. Por el momento, es esto lo que mueve la vida interna alemana.

-Si Hitler llega al Gobierno, ¿pondrá en práctica todo su programa?

-Nuestro pensamiento político fundamental es de sobras conocido y, por tanto, no será posible desarrollarlo en un día, puesto que nuestro programa contiene transcendencias tan grandes sobre la vida política interna y externa de mi Patria, que su aplicación necesitará bastante tiempo, al igual que se han necesitado diez años de dura lucha y sacrificios para la formación de nuestro gran Partido N.S.

Con dos palabras señalaré el camino a seguir: Nacionalizar nuestro pueblo y Socializar la vida pública. Nuestro Nacionalismo no se entiende como el querer ser los amos del mundo; nuestro Nacionalismo quiere representar la unión de nuestra raza y la libertad integral de un pueblo trabajador, sano y de unas miras de elevado idealismo. Nuestro Socialismo no quiere representar el Socialismo Marxista, ya que este Socialismo sería la negación del Nacionalismo; Marx y Engels no son sangre de nuestra sangre: son judíos internacionales que no pueden favorecer Nación alguna, y no pueden liberar a ningún pueblo digno de sí mismo; únicamente expresan su pensamiento judío-internacional, como hombres sin Patria ni ideales.

Diversas cosas que hacen mucho daño al pueblo trabajador las quitaremos; nosotros las sanearemos, para que no pesen sobre el presupuesto del Estado unas sumas exageradas; por ejemplo, simplificaremos en gran medida el aparato de la administración del Estado y de las Municipalidades; rebajaremos los sueldos de los ministros, les quitaremos las pensiones. Obligación de servir civilmente al Estado, cada uno dentro de su ramo, durante un año. Haremos un programa de trabajos públicos para los parados, ya que es indigno dar limosna a un hombre; nosotros les daremos trabajo y con este trabajo se crearán objetos útiles para la vida de la Nación. Hay muchos proyectados, tales como la construcción de bermas, trabajar las tierras yermas, construcción de pueblos y muchas otras.

-Si Hitler en algunos puntos esenciales de su programa se viese obligado a renuncias, ¿qué haría el pueblo que lo sigue?

-El pueblo tiene completa confianza en su caudillo Hitler, hombre inatacable, hombre de una moral máxima, ya que ha podido convencer al pueblo en las regiones donde ha germinado el sentido de su programa N.S., que es realizable y ha llevado a cabo unas mejoras exuberantes para todo el pueblo afligido y martirizado. Regiones como: Coburg, Fraunschweig, Oldenburg y Meklenburg pueden dar a sus ciudadanos trabajo y una vida mejor a la que han tenido hasta ahora. No creo que Hitler se vea en la necesidad de reformar su programa, puesto que los hombres de gran moral que le rodean lo han confeccionado, no para engañar al pueblo, sino para mejorar su situación; éstos no son hombres políticos por la ambición de llegar al poder, sino que son verdaderos patriotas que saben sacrificarse por el bien de su Patria.

-¿Es Hitler partidario del Káiser?

-La forma de Estado, para nosotros, Nacional-Socialistas, es completamente secundaria. Hitler ha dicho: [“]¡prefiero una buena República a una monarquía absurda!”, y lo mismo al revés. Eso sí, la monarquía hereditaria no la queremos y la combatiremos siempre. Nosotros somos enemigos de las elecciones actuales, nosotros queremos un Parlamento de representantes de Gremios y Sindicatos; no será la masa la que irá al Parlamento, sino los representantes de estos Gremios y Sindicatos.

Es absurdo hoy que un abogado o un médico representen a los agricultores, o que un maestro de estudios represente a los obreros, y que un obrero del puerto represente a los comerciantes.

-¿Es Hitler partidario de una nueva guerra?

-Nuestros amigos nos echan cada día en cara que preparamos una nueva guerra. Por el solo hecho de ser Nacional-Socialistas quieren hacer creer que sólo sentimos “revanche” contra Francia. Al contrario; nosotros, Nacional-Socialistas, como idealistas y humanitarios, queremos la Paz; por eso, nosotros queremos la Paz verdadera y ésta consiste en una libertad integral de todos los pueblos y no la libertad que otras Naciones nos impongan por su fuerza material o colonizadora. El derecho a la vida de cada individuo y la libertad colectiva serán las fuerzas que sacarán la “revanche” de los espíritus oprimidos.

Lo que hoy domina a Alemania es el tratado de Versalles, donde unas manos traidoras Alemanas firmaron la culpabilidad, acusación forzada y arrancada bajo las bayonetas del ejército de la Entente. Mientras no se borre esta mentira de aquel tratado humillante, sí que hay posibilidades de una “revanche”, pues una Nación digna, dice: “antes muerta que esclava”.

El renacimiento de mi Patria no lo queremos realizar armando al pueblo, sino reforzando la voluntad única y Nacional del Pueblo Alemán a base de una moralidad máxima.

-¿Qué piensa Hitler del problema de las minorías nacionales?

-Uno de los puntos esenciales del pensamiento político de Hitler es: La creación de un Estado Nacional Alemán único que comprenda todos los pueblos de raza Alemana.

Esto tiene como consecuencia que el Nacional Socialismo reconozca lo que quiere para él, o sea, la vindicación integral de las diversas Nacionalidades oprimidas existentes. El P.N.S. querría que todas las Naciones que rodean Alemania viviesen dentro de un Nacionalismo puro en paz y comprensión para el mejoramiento de la vida de los pueblos.

-Usted, que durante los días de vuestra estancia entre nosotros ha podido estudiar el pleito catalán, ¿qué puede decirme al respecto?

-El pleito Catalán lo encuentro muy interesante [;] nosotros sabemos que los catalanes son una raza muy diferente de la Española, por razones sobradamente conocidas y hoy universalmente admitidas. El catalán es trabajador, ama la libertad individual, es idealista e incluso me atrevo a decir aventurero. Los materialistas, en Cataluña, deben ser los judíos, y éstos con toda seguridad serán los antinacionalistas, los que estarán afiliados dentro de la masonería y es en las manos de estos hombres que está en peligro la libertad de todos los pueblos.

Nosotros, N.-S., comprendemos a los pueblos esclavos que sientan el nacionalismo y quieran liberarse de sus cadenas, etc.

 

Guillem de MONTRODO



[1] Para la historia de CEDADE véase el comedido libro de Xavier Casals, Neonazis en España. De las aduciones wagnerianas a los skinheads (1966-1995), Grijalbo, Barcelona, 1995.