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Maike Schult: Im Banne des Poeten. Die theologische Dostoevskij-Rezeption und ihr Literaturverständis. Vandenhoeck & Ruprecht, Göttingen, 2012.

 

 

 

Maike Schult es una investigadora conocida en Alemania por haber sido la presidente más joven de la Sociedad Alemana Dostoievski (Deutsche Dostojewskij-Gesellschaft; www.dostojewskij-gesellschaft.de) e internacionalmente por ser la representante nacional de la International Dostoevsky Society (www.dostoevsky.org).

Debido a su formación en filología eslava y en teología, sus contribuciones en los estudios dostoievskianos se han caracterizado siempre por este cruce de campos que, lejos de serle original, es en cierta medida propio de los exegetas alemanes. De esta larga tradición interpretativa da buena cuenta la obra que presentamos al lector español: Im Banne des Poeten. Die theologische Dostoevskij-Rezeption und ihr Literaturverständnis (Bajo el hechizo del poeta. La recepción teológica de Dostoievski y su comprensión literaria).

La obra es una versión corregida y ampliada de su tesis doctoral en filología eslava presentada en el año 2008 y en ella Maike Schult pretende analizar, «en sus rasgos fundamentales, la recepción teológica de Dostoievski en el ámbito de la lengua alemana» y buscar «los factores que impiden un acceso estético a la literatura por parte de la Teología» (pág. 5), concentrándose para este análisis tanto en autores protestantes como católicos (pág. 11).

A la hora de enfrentarse con esta recepción o, mejor dicho, con esta lectura teológica de la obra de Dostoievski, la Dra. Schult se hace eco en primer lugar del desprecio que este tipo de interpretaciones han tenido y tienen actualmente entre los filólogos, quienes las rechazan acusándolas de poco científicas, al ignorar el componente literario y las técnicas de interpretación que rigen la filología, sosteniendo que Dostoievski «pertenece por completo a los filólogos» (pág. 24). Maike Schult se muestra crítica con esta postura, sosteniendo vehementemente que Dostoievski no pertenece en exclusiva a la ciencia literaria (Literaturwissenschaft), ya que «no se pueden prohibir distintos tipos de lectura. Éstas, sin embargo, se pueden describir, entender y, puntualmente, corregir» (págs. 24-25).

Con estas premisas en mano, se inicia una obra que consta principalmente de tres grandes bloques, siendo el primero «Los principios de la recepción teológica de Dostoievski» (págs. 35-235). Dividido a su vez en tres partes, este apartado se inicia con el análisis del «Dostoievski como mitólogo» (págs. 17-113), donde se describe el proceso de metamorfosis y conversión en mito que Dostoievski padeció en los primeros años después de su muerte en 1881. En Alemania, el punto de partida lo representa la primera biografía que se redacta en lengua germana sobre Dostoievski: Th. M. Dostojewsky. Eine biographische Studie de Nina Hoffmann (1899). Esta obra supuso la destrucción de la concepción naturalista del escritor ruso, quien pasaba de defensor de la justicia social y de los humildes a ser objeto de una interpretación mítico-religiosa. Así, aparte de calificarle «como el profeta de Rusia y del alma rusa» (pág. 42), se exigía evitar una concepción literaria de su obra (pág. 48). Como autores clave de esta época que vendrían a reforzar esta interpretación, Schult cita al católico Josef Müller y su Dostojewski. Ein Charakterbild (1903), las obras traducidas al alemán a principios de siglo del ruso Dimitri Merezhkovski y, sobre todo, de Akim L. Volynski, quien, además de ofrecer una interpretación religiosa, también fue el primero en prestar atención al aspecto literario de la obra de Dostoievski. De estos cuatro autores, Maike Schult realiza una brillante exposición de sus escritos, resaltando los aspectos importantes que dieron pie a que se considerase al escritor ruso como un apóstol (Hoffmann), un santo o un mártir (Müller) y un profeta (Merezhkovski y Volynski) (págs. 47-90). El apartado que cierra esta exposición («Parada intermedia: mitificación y metaforización»; págs. 90-113) resume y amplia lo expuesto hasta entonces, formando el puente que enlaza con la siguiente sección titulada «Dostoievski como teólogo» (págs. 113-167).

Aunque la interpretación propiamente teológica de Dostoievski se puede decir que se inicia con la obra anteriormente citada de Müller en 1903, será la ponencia publicada en formato libro del pastor suizo Eduard Thurneysen en el año 1921 Dostojewski la que marcaría un antes y un después en la historia de la recepción de Dostoievski en el ámbito de la teología protestante, al ser considerado además como el escrito programático de la «teología dialéctica» (págs. 116 y ss.). Esta nueva lectura de Dostoievski venía condicionada por la situación histórica y política de la época, en concreto, por la Primera Guerra Mundial y el estallido de la Revolución Bolchevique. Es en este contexto de crisis social, pues, en el que Dostoievski empieza a cobrar protagonismo, como se puede observar por el número cada vez más elevado de publicaciones y textos que aparecen no sólo en Alemania, sino también en toda Europa. De esta manera, junto con la publicación de la conferencia de Thurneysen (págs. 118-123), hay que citar la obra de Karl Barth (123-126) y la de otros autores que, en referencias y comentarios en sus escritos, criticaron y acabaron de dar forma a esta teologización de la figura de Dostoievski (págs. 126-167).

El tercer paso dentro de esta recepción de Dostoievski en Alemania se produce con el «Dostoievski como ideólogo» (págs. 168-235). Si bien esta ideologización, como su interpretación como mito o como teólogo, corre paralela a las anteriores y se puede rastrear hasta 1917 (cfr. pág. 35), es en el periodo comprendido entre la República de Weimar y 1945 donde hay que buscar su pleno desarrollo y apogeo (pág. 168).

Este apartado es quizás uno de los más interesantes de la investigación de Maike Schult, puesto que sobre la cuestión de la recepción e interpretación de Dostoievski en el periodo nacionalsocialista sólo existe, en toda la bibliografía dostoievskiana, un único artículo redactado por el investigador suizo Ulrich Schmid. Estas páginas dedicadas a Dostoievski como ideólogo pretenden ser una contribución crítica a esta todavía delicada y espinosa cuestión para los alemanes (págs. 169-235).

La derrota del régimen nacionalsocialista en 1945 produjo en sus primeros años en Alemania toda una serie de reflexiones existencialistas que pretendían explicar el desastre y las experiencias vividas, el porqué de la situación actual y buscar un camino que les permitiera salir del estado de barbarie en el cual había caído la nación alemana a través de nuevos valores.

A esta cuestión se dedica todo el apartado titulado «Interferencia e identificación: Literatura como ayuda vital» (págs. 236-292) en el que se presenta toda una serie de estudios y ensayos que tienen de alguna manera a Dostoievski como Leitmotiv y que se refleja en autores como Max Lackmann, Johannes Harder, entre otros muchos cuyas obras aparecen analizadas en estas páginas (págs. 261-292).

El último apartado está dedicado en exclusiva al teólogo Konrad Onasch, constituyendo un estudio monográfico de su obra en el que se discuten sus textos dedicados a Dostoievski («La sal de lo poético», págs. 293-369). Maike Schult resalta sobre todo la originalidad y el carácter polémico de la obra de Onasch, quien, apoyándose en la teoría de la polifonía de Bajtín, se proponía combatir el culto a Dostoievski reinante en la Alemania de su tiempo, señalando, por ejemplo, el carácter «poético» que el Cristianismo tenía en la obra del pensador ruso y la necesidad de tener presente su componente sobre todo «artístico», que no teológico, filosófico o puramente religioso.

La obra concluye con un balance de todo el proceso histórico de recepción de la obra de Dostoievski, volviéndose a poner de relieve el polémico estatus que la lectura teológica tiene entre los filólogos, quienes se creen en posesión absoluta de la «verdadera» interpretación de Dostoievski. En este punto, la autora toma una postura intermedia sosteniendo que, si bien este tipo de interpretación teológica ha puesto de relieve aspectos hasta entonces poco conocidos o ignorados por los resultados filológicos, también ha sido culpable de crear clichés que no siempre son ciertos y que los teólogos deberían saber diferenciar entre «arte» y «vida» y tener presente que se encuentran ante textos literarios (págs. 370-392).

Un utilísimo conjunto de breves biografías de los principales autores tratados (págs. 393-461), una extensísima bibliografía (págs. 464-498) y un índice onomástico (págs. 499-502) coronan, por último, el admirable trabajo de investigación de Maike Schult, un densísimo texto que se ocupa de muchas más cuestiones de las que aquí se han expuesto y cuya lectura atenta requiere lápiz y libreta para no perderse ante la inmensa cantidad de información, datos, autores y textos que aquí se dan cita.

La novedad que este tipo de estudios representa muestra la necesidad de conocer nuestro pasado para poder comprender nuestro presente. En la investigación dostoievskiana, como en la de cualquier otro autor, esto se traduce en el hecho de que no es posible iniciar un estudio serio, sin  antes haber leído (o, como mínimo, conocido) todo lo que anteriormente se ha escrito sobre el gran pensador ruso. En el último congreso de la IDS un investigador lamentó en voz alta el hecho de que todavía haya exegetas que se atribuyan, cual nuevos Colones, «descubrimientos» o «puntos de vista originales» que ya han sido transitados por otros autores. En este sentido, obras como la de Maike Schult u Olga Casper deberían ayudar a eliminar de una vez por todas del ámbito de los estudios dostoievskianos a todos esos farsantes que, ocultando su ignorancia bajo el supuesto prestigio de una universidad o un academicismo falaz, pretenden ofrecer pomposamente «lecciones de psicología» o fraudulentas «aportaciones novedosas» a la investigación. Como ya dijo un gran realista del siglo XIX, todo «lo que está muerto o podrido se deslizará por sí mismo a la fosa. A nosotros sólo nos queda darle el empujón definitivo y lanzar fango sobre sus cadáveres putrefactos»[1].


Jordi Morillas

Coordinador Regional para España de la International Dostoevsky Society



[1] D. Písarev, El estúpido librito de Schedo-Ferroti..., en Polnoe sobranie sochinenii i pisem v 20 tomakh, Nauka, Moscú, T. 4, 2001, pág. 275 (traducción del autor).