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INTRODUCCIÓN

A continuación se ofrece la traducción española del texto redactado por el corresponsal en España del diario americano The Wall Street Journal, David Román, que ha causado tanta polémica en estos últimos días.

El hecho de que se difunda a nivel internacional el carácter abiertamente tendencioso y manipulador de la cadena pública catalana TV3 ha creado un profundo malestar entre los separatistas catalanes, quienes han reaccionado de manera visceral, sosteniendo que se trataba de una artimaña del CNI para “neutralizar el proyecto independentista en Cataluña” y que detrás de esta información se encontraba el ex presidente del Gobierno español José María Aznar[1].

Sin ánimo de querer entrar a comentar estas afirmaciones (pues, entre otras razones, no poseemos formación psiquiátrica), sirvan éstas sin embargo al lector como advertencia de lo que se avecina, si en algún momento estos individuos llegaran al poder[2].

 

 *                 *                 *


 ¿Qué hay en la televisión catalana? Separatistas

Los críticos acusan a TV3 de parcialidad a favor de la independencia de España

David Román

WSJ, 1 de enero de 2014

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SANT JOAN DESPI, España — Si usted es un matón, una prostituta o alguien de los bajos fondos en un programa emitido por la cadena de lengua catalana TV3, es muy posible que hable español.

Y si usted es un televidente, es muy posible que se haya dado cuenta del decisivo giro de la cadena a favor de la independencia de Cataluña de España.

Los funcionarios y los empleados de la cadena dicen que la programación refleja el creciente fervor separatista entre la población de 7,5 millones de la región catalana, incluyendo los 1.700 del equipo de TV3. Las autoridades regionales quieren celebrar un referéndum este año y encuestas recientes muestran un fuerte apoyo a la independencia.

 “Ésta es la televisión pública y nacional de Cataluña”, dice Núria Amat, una representante sindical de la cadena que se dirige desde este municipio de la periferia de Barcelona por una persona designada por el gobierno regional. “Tal y como lo vemos nosotros, somos una nación sin estado”.

En los últimos meses, sin embargo, la cadena ha sido atacada por lo que los críticos, incluyendo algunos empleados actuales y antiguos ejecutivos, denominan una excesiva parcialidad.

TV3 ofrece un contrapunto a la línea dominante que se puede escuchar en los canales de lengua española de todo el país que llegan a tres cuartas partes de la audiencia televisiva en Cataluña. Estos canales ignoran en su gran mayoría el movimiento independentista y enfatizan la visión del gobierno central de Madrid que califica el referéndum planeado de ilegal.

TV3 ha sido, no obstante, ampliamente criticada en Cataluña por su cobertura de la diada el 11 de septiembre, cuando los catalanes formaron una cadena humana de 400 kilómetros. TV3 emitió entrevistas con niños y niñas de 11 años, quienes proferían eslóganes separatistas mientras iban vestidos con los colores del movimiento independentista.

 “A veces TV3 es peor de lo que era la televisión soviética”, dice Alfons Quintà, antiguo director gerente de TV3 en la década de 1980 y que ahora está retirado. “Veo Cubavisión y no es peor que TV3”.

TV3 se fundó en el año 1983, ocho años después del fin de la dictadura de Franco, para promover la lengua catalana. Franco había restringido en televisión el uso de otras lenguas que no fuera la española.

Su evolución durante la última década como una voz más abiertamente política ejemplifica cómo los gobiernos regionales en uno de los países más descentralizados de Europa promueven identidades y agendas regionales.

La mayoría de las 17 regiones españolas financian su propia cadena pública de televisión con el dinero de los contribuyentes y muchos las utilizan para promover opiniones políticas que apoyen al partido que ostenta el poder local.

En noviembre, el gobierno de Valencia, escaso de dinero, saltó a los titulares por cerrar su cadena de televisión regional, argumentando que prefería mantener abiertas las escuelas o los hospitales.

Un cierre de TV3, sin embargo, sería impensable. La cadena, que costará al contribuyente catalán 225 millones de euros este año, es parte de lo que el gobierno regional denomina campaña para la “construcción nacional” y ha estado protegida de los recortes masivos de presupuestos. No recibe fondos estatales, pero tiene ingresos de publicidad por decenas de millones.

Como otros medios catalanes, TV3 está monitorizada por una agencia del gobierno regional para asegurar la imparcialidad y los principios.

Los empleados que defienden TV3 señalan que también tienen su propio comité de principios para salvaguardar su independencia editorial. Los críticos dicen que durante años se ha promovido para los puestos más altos de la cadena a nacionalistas catalanes, haciendo innecesaria de esta manera la interferencia del gobierno.

Algunos empleados conceden que a veces la programación a favor de la independencia ha sido excesiva.

La noche de la manifestación de la cadena humana, TV3 emitió una biografía laudatoria del activista a favor de la independencia Eric Bertran, quien a la edad de 14 años hacía actos vandálicos en centros comerciales, si éstos no sustituían los letreros en lengua española por la catalana.

Y el año pasado, TV3 emitió “Hola, Europa”, en el que 31 personalidades catalanas expresaban su apoyo a la independencia. El programa se promocionó como un documental, pero no apareció ni una crítica a las posiciones a favor de la independencia.

 “Lo honesto para TV3 sería ahora emitir un documental con gente expresando opiniones en contra de la independencia”, dice Ramón Espany, un representante sindical.

Por lo que se refiere a la lengua española, ésta se escucha raramente en TV3. Josep María Guardia, un famoso blogero, recuerda que el único hispanohablante en la primera telenovela de la cadena, producida hace más de 20 años, era un criado con poca educación.

Hoy en día la gran mayoría de los que hablan en español en los programas locales producidos por TV3 son personajes de clase baja. Las películas en español se doblan al catalán.

Los empleados de TV3 dicen que el predominio del catalán refleja la realidad social.

Pero el Sr. Guardia, quien se denomina a sí mismo un indeciso miembro del ala a favor de la independencia, dice que la mayoría de los catalanes habla español al menos tan bien como catalán, si no mejor.

 


[2] En la larga lista de enemigos del “procés” de liberación nacional del “poble català” esclavizado por España desde 1714, por tanto, ya no sólo hay que mencionar a la prensa de la “caverna mediática” de Madrid y a los “traidores” de la La Vanguardia y El Periódico (a pesar de recibir cuantiosas subvenciones por parte de la Generalidad), sino también a The Wall Street Journal.