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Consejo de inseguridad de Naciones Unidas

Arabia Saudí declina el honor de formar parte de un organismo que instiga asesinatos en masa

(Editorial del WSJ del 22  de octubre de 2013)

LoN

Ser miembro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se supone que es como un Premio Nobel: nadie lo rechaza. Así que cuando Arabia Saudí declinó el viernes su invitación de pertenecer al Consejo de Seguridad como miembro no-permanente durante dos años, se podía escuchar a los diplomáticos gritar por todo el globo.

La decisión fue incluso todavía más chocante por la manera en la que los saudíes explicaron su decisión. Fundamentalmente dijeron que el organismo de las Naciones Unidas que se supone que está para hacer cumplir el orden internacional se ha convertido en cómplice necesario de canallas y asesinatos en masa.

“El Reino de Arabia Saudí cree que la manera, los mecanismos de acción y las dobles varas de medir existentes en el Consejo de Seguridad le impiden cumplir con sus obligaciones y asumir sus responsabilidades a la hora de preservar la paz internacional y la seguridad tal y como es necesario”, dijo el ministro de asuntos exteriores saudí en una declaración el 18 de octubre, “llevando a la continuada alteración de la paz y de la seguridad, a la expansión de las injusticias contra los pueblos, a la violación de los derechos y a la propagación de conflictos y guerras por todo el mundo”.

En concreto, los saudíes mencionaron el fracaso de las Naciones Unidas a la hora de resolver el conflicto palestino y la erradicación de armas nucleares en Oriente Medio. Pero esto son historias antiguas. La principal causa de la indignación saudí es la decisión de Rusia, instigada por China, de vetar cualquier acción del Consejo de Seguridad contra Siria.

“Permitiendo al régimen dirigente sirio asesinar y quemar a su pueblo con armas químicas, mientras el mundo se queda sin hacer nada, sin aplicar sanciones disuasorias contra el régimen de Damasco es también una evidencia y una prueba irrefutable de la incapacidad del Consejo de Seguridad para cumplir con sus obligaciones y sus responsabilidades”, decía la declaración saudí. Lo cual es exactamente cierto.

Como tantos otros acontecimientos de estos días, la decisión saudí parece haber cogido por sorpresa a los Estados Unidos. Un día antes, la embajadora de los Estados Unidos en las Naciones Unidas, Samantha Power, había hecho pública una declaración en la que felicitaba a los saudís y a los otros miembros nuevos no permanentes, incluyendo el Chad y Chile, por su elección para el Consejo de Seguridad.

La Administración Obama continúa presentando a las Naciones Unidas como un árbitro moral y como el eje de la seguridad global, lo que muestra el continuo poder de las ilusiones liberales. Tras más de 100.000 sirios muertos, los saudíes siguen sin estar embelesados[1].



[1] Para esta cuestión, véase también la noticia en el diario alemán Die Welt del 18 de octubre: http://www.welt.de/politik/ausland/article121025334/Saudi-Arabien-lehnt-Platz-im-UN-Sicherheitsrat-ab.html.