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La soledad de Israel frente a un Irán nuclear

 

            La otra vertiente de esta política de acercamiento del presidente Rouhani se muestra con claridad en sus nuevas relaciones con Israel. A diferencia de Ahmadineyad, la retórica de Rouhani está aparentemente libre de antisemitismo y de negacionismo del Holocausto[1], materializándose en pequeños, pero significativos detalles como la felicitación a través de twitter del año nuevo judío y sus intentos de negociaciones con Estados Unidos para calmar la tensión en la zona.

 

           Si bien esta actitud del presidente Rouhani ha conseguido ganar adeptos en Israel, donde la gente prefiere darle una oportunidad y tiene la simpatía de Simon Peres, adversario político de Netanyahu y defensor de Obama, quien, aunque escéptico, dijo que el tono del presidente iraní era “significativo”[2], son muchos los analistas que están llamando a la prudencia y alertan del peligro de una fe demasiado ingenua en sus supuestamente benévolas intenciones.

 

            De esta manera, Dore Gold advertía que “para él [el presidente iraní] las negociaciones son un instrumento para avanzar todavía más en el programa nuclear”, mientras que el presidente Netanyahu añadía que “Irán piensa que palabras tranquilizadoras y acciones simbólicas le permitirán continuar su camino hacia la bomba […] Como Corea del Norte antes que él, Irán intentará eliminar las sanciones ofreciendo concesiones superficiales, mientras mantiene su capacidad para construir rápidamente un arma nuclear cuando lo desee”[3].

 

            Estas preocupaciones de Netanyahu se pusieron sobre la mesa en la conversación de dos horas y media que mantuvo con el presidente Obama el lunes 30 de septiembre en Washington, en la que le exigió seguir aplicando las sanciones a Irán. Ya al día siguiente, en su discurso ante las Naciones Unidas, el presidente de Israel argumentó su postura de escepticismo frente a Rouhani, afirmando que la única diferencia entre Ahmadineyad y Rouhani era que “Ahmadineyad era un lobo con piel de lobo [mientras que] Rouhani es un lobo con piel de cordero”. Netanyahu se preguntaba retóricamente en este contexto: “¿por qué un país que sólo quiere energía nuclear pacífica construye instalaciones de enriquecimiento escondidas bajo tierra? ¿Por qué un país con vastas reservas de energía invierte miles de millones en desarrollar energía nuclear? ¿Por qué un país que sólo pretende programas nucleares con fines civiles continúa desafiando las múltiples resoluciones del Consejo de Seguridad y provoca el tremendo coste de sanciones paralizantes para su economía?”[4].

 

            Asimismo, Benjamín Netanyahu trajo a colación el historial de responsabilidad criminal del actual presidente iraní al recordar que cuando Rouhani era jefe del consejo de seguridad supremo Irán acribilló a balazos a los líderes de la oposición en un restaurante de Berlín, asesinó a 85 personas en un centro de la comunidad judía de Buenos Aires y mató a 19 soldados americanos en el ataque a las Torres Khobar en Arabia Saudí. Estos hechos, junto con las actividades terroristas patrocinadas por el régimen de los Ayatolás durante los últimos treinta años[5], demuestran que “el récord de salvajismo iraní contradice rotundamente la retórica tranquilizadora de Rouhani”.

 

            Por otro lado, el pasado de Rouhani como negociador principal en cuestiones de energía nuclear entre 2003 y 2005 no deja duda alguna sobre su intención, puesto que fue él el que ideó “la estrategia que permitió a Irán avanzar en su programa de armas nucleares detrás de una pantalla de humo de compromiso diplomático y retórica muy tranquilizadora”.

 

            En este sentido, el presidente Netanyahu quiso dejar bien claro en su discurso ante la ONU que Irán no sólo es un peligro para la seguridad internacional, sino también especialmente para Israel y que, si es necesario, su país irá solo a la guerra contra Irán:   

 

            “El fanatismo de Irán no es una fanfarronada. Es real […] Israel jamás consentirá que armas nucleares caigan en manos de un régimen corrupto que ha prometido repetidamente borrarnos del mapa. Ante tal amenaza, Israel no tendrá otra opción que defenderse a sí misma. Y quiero que no haya ninguna duda en este punto. Israel no permitirá que Irán obtenga armas nucleares. Si se fuerza a Israel a estar sola en este asunto, Israel lo estará. Pero estando sola, Israel sabrá que estamos defendiendo a muchos, a muchos otros”.

 

            De hecho, Israel tiene que tener presente que los Estados Unidos, como el Reino Unido tras la Segunda Guerra Mundial, están en retirada de los asuntos internacionales y “que los israelíes necesitan adaptarse a una realidad global en la que los americanos están dispuestos a hacer menos y, por tanto, a contar menos. Lo que el Sr. Netanyahu ha estado haciendo hasta ahora, por el contrario, ha sido concederle al Sr. Obama un grado de influencia y una presunción de autoridad sobre el Estado judío para la cual no está autorizado y ha hecho bien poco para merecerlo. Lo que necesita es parar de una vez.

 

            Lo que también necesita Netanyahu es parar el juego de adivinanzas sobre las intenciones de Israel con Irán. El Sr. Obama no llevará a cabo –repito, no llevará a cabo– un ataque militar contra Irán. Los israelíes que piensan de otra manera se están engañando a sí mismos.

 

            Pero Israel tendrá que decidir pronto si actúa por su cuenta o no. Si lo hace, los israelíes tendrán que proceder sin tener presente la agenda diplomática del Sr. Obama. Si no, tendrán que reconsiderar el concepto y la estructura de la disuasión israelí, incluyendo la ambigüedad nuclear.

 

            Vale la pena señalar una cosa más: haciéndose eco de la decisión del Sr. Olmert de atacar en contra de sus deseos, el Sr. Bush escribió: ‘La ejecución del ataque del primer ministro Olmert compensó la confianza que yo había perdido en los israelíes durante la guerra del Líbano […] El bombardeo demostró la voluntad de Israel de actuar por su cuenta. El primer ministro Olmert no me había pedido luz verde y yo no se la había dado. Hizo lo que creyó necesario para proteger a Israel’.

 

            Ésta es una expresión de respeto. Es mejor para Israel tener esta expresión de respeto que cualquier otra señal de aprobación o popularidad internacional”[6].



[1] Véase el editorial del WSJ del 27-29 de septiembre de 2013, pág. 14 con el título “Holocaust Denial in Translation”.

[2] Charles Levinson, “Israel President Backs Iran Diplomacy. Peres – In Contrast to Premier Netanyahu – Endorses U.S. Overtures Toward Tehran and Handling of Syria Crisis”, WSJ, 26 de septiembre de 2013, pág. 3.

[3] Joshua Mitnick, “Iran’s Overtures Prod Israel to Shift Tactics”, WSJ, 25 de septiembre de 2013, pág. 11.

[4] El discurso completo del presidente israelí, se puede ver y leer en http://www.timesofisrael.com/full-text-netanyahus-2013-speech-to-the-un-general-assembly/

[5] Su ejemplo más paradigmático es Hezbolá. Sobre el largo historial criminal de esta organización, véase el reciente libro de Matthew Levitt, Hezbollah. The Global Footprint of Lebanon’s Party of God, Hurst, 2013.

[6] Bret Stephens, “Israel’s Failing Strategy”, WSJ, 2 de octubre de 2013, pág. 11. En la misma línea está el artículo de Yossi Klein Halevi, “A Lesson From the Yom Kippur War”, WSJ, 7 de octubre de 2013, pág. 14.