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Alemania contra Grecia o de la necesidad de no olvidar lo inolvidable

Pasado, presente y futuro de la Unión Europea ante la crisis del euro. 

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Con la firma de la capitulación incondicional de la Alemania Nacionalsocialista por parte del Capitán Alfred Jodl el 7 de mayo de 1945 en Reims y por parte del General Wilhelm Keitel al día siguiente en Berlín, se inició en Europa un nuevo período que debía garantizar la paz y la harmonía entre todos los países con el fin de evitar nuevos conflictos. Así por lo menos lo entendieron los ejércitos occidentales vencedores del conflicto, es decir, Inglaterra, los Estados Unidos y Francia, quienes consideraron como una prioridad absoluta controlar y garantizar el progreso y el bienestar de Alemania. De esta manera,  los vencedores se repartieron en un primer momento el territorio alemán entre ellos, otorgándoles a los comunistas de la U.R.S.S. su parte correspondiente, con el fin de proyectar de manera equitativa toda una serie de programas económicos y sociales que rehabilitaran al país germano lo más rápido y seguro posible.

De esta coyuntura surgieron las ayudas económicas que recibió Alemania a partir de 1945, sobre todo, por parte de los Estados Unidos, quienes entendieron que era prioritario garantizar al país una base financiera y social sólida con el fin de que éste pudiera desarrollarse y salir pronto de la penuria en la que se encontraba sumida después de la Segunda Guerra Mundial. A ello ayudaron también los ingleses y, sobre todo, los franceses, quienes, con la excusa del control de la producción del carbón y del acero en la cuenca del Ruhr, pronto iniciaron contactos y contratos económicos que constituyeron el embrión de lo que posteriormente se conocería como “Comunidad Europea” y, andando el tiempo, “Unión Europea”.

Así se explica, por ejemplo, el gran número de trabajadores extranjeros provenientes de la Europa del Este (especialmente de Polonia) y del Sur (en concreto, griegos, portugueses, españoles e italianos) que emigraron al país germano y posibilitaron que en el ámbito económico se pudiera hablar ya en la década de los 50 del “milagro alemán”, lo cual no dejaba de ser un eufemismo para denominar el esfuerzo común de toda una serie de personas de diferentes lugares de Europa que habían abandonado sus lugares de origen con el fin de reconstruir un país que se había destruido a sí mismo.

Esta fortaleza económica, apoyada y controlada siempre por Francia, es la que ha llevado a Alemania a ser, junto con el país galo, no sólo uno de los fundadores, como decimos, de lo que con posterioridad se denominaría “Unión Europea”, sino también a tener un papel determinante en el resto de las economías europeas, hasta tal punto que se ha creado en el imaginaire europeo (e internacional) el mito de que el país germano es “el motor económico” de la Unión Europea. Así, cuando se creó y se puso en circulación la moneda común, es decir, el euro, fueron muchos los alemanes que se mostraron reticentes a la pérdida de su moneda nacional, es decir, el marco alemán, a favor de una común, puesto que eran diversos los peligros que esta acción podría tener para su economía. Si bien la moneda común tenía potencialmente algunos inconvenientes a nivel financiero-especulativo como, por ejemplo, la pérdida del control sobre el valor de la moneda, ésta ofrecía, sin embargo la garantía de que todos los demás países tendrían que cumplir con una serie de principios de convergencia con el fin de evitar pérdidas y devaluaciones frente al principal competidor de entonces, es decir, el dólar y toda una serie de ventajas económicas, como el hecho de poder exportar y comerciar de manera más eficiente y libre dentro de los países de la zona euro no teniendo que pagar costes de transacción o aranceles. Así se entiende que Alemania terminara por aceptar en el año 1999 el euro.

Sin embargo, el estallido hace casi ya dos años de la crisis financiera ha provocado toda una serie de importantes cambios económicos a nivel internacional como, por ejemplo, el hecho de la paulatina pérdida de capacidad económica y de liderazgo de los EE.UU. (sobre todo con el ascenso al poder de Barack Obama y su política anti-europea), el surgimiento de un conjunto de nuevas economías que pretenden la hegemonía internacional (Rusia, China y los denominados “países emergentes”, en concreto, Brasil y la India) y la constatación de que la Unión Europea no representa en absoluto una unidad económica y política, sino un conjunto de países en los cuales los principios nacionalistas del siglo XIX continúan en pleno vigor.

A pesar de que la Unión Europea se construyó con el fin de garantizar un camino común y la posibilidad de crear una economía que fuera capaz de rivalizar con la estadounidense, ya desde el principio y con la aceptación de países económicamente no tan fuertes como España o Grecia, se habló de la “Europa de las dos velocidades”, es decir, de un conjunto de países que estarían económicamente más “desarrollados” y de otras economías que, si bien no eran “subdesarrolladas”, no producían un volumen de riqueza semejante al de, por ejemplo, Alemania o Francia. Así, en los círculos económicos, se empezó a conocer a esta serie de Estados no tan significativamente desarrollados, es decir, a Portugal, a Italia, a Grecia y a España con el despectivo acrónimo de “PIGS” (“cerdos”, en inglés). Con el recrudecimiento de la crisis económica, este “PIGS” se ha transformado en “PIIGS”, contándose ahora a Irlanda entre estos países poco avanzados.

De hecho, fue Irlanda el primer país de la Unión Europea que con mayor fuerza acusó la crisis económica, en parte porque también fue uno de los más prósperos. A pesar de las graves dificultades que ha padecido, Irlanda ha aplicado toda una serie de medidas económicas que le está permitiendo paulatinamente ir recuperándose y salir de la crisis. De la misma manera, la crisis ha afectado al resto de economías como, por ejemplo, a la islandesa, a la inglesa, a la alemana, a la francesa, a la española y a la griega, que se presenta, en estos momentos, como la más preocupante desde el punto de vista financiero.

Grecia nunca se ha caracterizado por ser una economía fuerte. De hecho, son muchos los que opinan que el país heleno no debería haber entrado en el Euro, de la misma manera que España, país que en estos momentos se está mostrando más débil de lo que en un principio parecía. Con todo, la situación económica de los griegos, si bien es grave, no es peor que la que tuvo Irlanda o Islandia, ni mucho menos de la que está padeciendo España (que roza, por ejemplo, el 20% de desempleo) o Alemania (con cerca de un 9%).

Sin embargo, el peligro que comporta la crisis económica que está sufriendo en estos momentos Grecia está en relación con el hecho de que la economía helena puede poner en peligro de alguna manera el valor del euro tanto en la eurozona como fuera, es decir, que el euro puede perder competitividad frente a la moneda estadounidense y china, a pesar de que el porcentaje de influencia económica de Grecia en el euro sea de un nivel inferior al alemán o al español. De ahí que las economías “fuertes” de la Unión Europea, es decir, Francia y Alemania, estén considerando la posibilidad de tomar toda una serie de medidas económicas que permitan ayudar a los griegos a salir de la profunda crisis económica en la cual se encuentran, aunque esta acción fuera contra el artículo 125 del Tratado de Maastrich, que impide cualquier tipo de intervención de un país sobre otro, sosteniendo que cada Estado ha de ser capaz de solucionar completamente solo sus propios problemas económicos. Esta ayuda de carácter económico por parte del país germánico ha levantado una gran polémica en la opinión pública alemana, la cual está ya cansada de tener que financiar con su dinero los errores económicos de los demás y se manifiesta en contra de una ayuda financiera al país heleno con el argumento de que ellos han tenido que llevar a cabo toda una serie de sacrificios económicos que el resto de países, fuere por el motivo que fuere, no han visto nunca la necesidad de hacer.

Estas ayudas económicas previstas para Grecia se verían, asimismo, complementadas con una pérdida temporal del dominio de la economía por parte de los griegos, quienes pasarían a depender de la Unión Europea, lo que equivaldría a decir en estos momentos de Francia y, sobre todo, de Alemania.

Otra opción que le quedaría a Grecia sería dirigirse al Fondo Monetario Internacional y pedir ayuda económica, de la misma manera que lo ha hecho, por ejemplo, Islandia. La diferencia, sin embargo, con el país nórdico radica en el hecho de que el tratado del Euro impide a los países de la eurozona solicitar préstamos monetarios a entidades internacionales fuera de la Unión, por lo que la única salida que tiene Grecia es aceptar, en el caso de que al final se produzca, esa especie de “gobierno paralelo” al oficial que regiría y controlaría las finanzas del país.

Es precisamente en este contexto en el que la opinión pública alemana ha iniciado un feroz ataque contra Grecia, argumentando que Alemania no debería de ninguna manera ayudar al país helénico dejando a éste, por tanto, a su suerte. Esta campaña contra Grecia la inicia de manera provocativa la revista de orientación liberal Focus, la cual publicaba en la portada de su edición del 22 de febrero una fotografía manipulada de la Venus de Milo en la cual ésta levantaba de manera grosera el dedo corazón hacia arriba, mientras al lado se podía leer en letras destacadas “Mentirosos en la familia del Euro”, a lo que seguía un texto en el que se afirmaba que “GRECIA nos quita nuestro dinero - ¿y qué pasa con España, Portugal e Italia?”

 

focus

 

Ya en el interior de la revista se pretendía dar todas las claves de la quiebra de las finanzas griegas y de los posibles peligros que ésta podría tener para el euro y, sobre todo, para Alemania. Grecia habría mantenido en secreto para poder entrar en el club del euro no sólo el estado real de sus finanzas, sino también posteriormente toda una serie de “ventajas sociales” que los diferenciaba claramente del rígido sistema financiero alemán. Asimismo, se dudaba de la capacidad del Estado griego de salir solo de esta situación[1], advirtiendo del hecho de que si Grecia, que se habría comportado como un “miembro indigno de la familia del Euro”, fracasaba en su intento de sanear su economía, el resto de países que se encuentran en una situación semejante, es decir, Portugal, España, Italia e incluso Irlanda, podrían seguirle lo cual podría tener unas consecuencias desastrosas para toda la Unión, puesto que la estabilidad de la moneda única no lo soportaría. Para fundamentar el resultado de sus investigaciones, la revista Focus realizaba una extensa entrevista a un conocido profesor de economía alemán y presidente del Instituto IFO (Information und Forschung) de Investigación Económica, Hans-Werner Sinn, quien explicaba el peligro que podría acarrear la situación de Grecia no sólo para la Unión Europea, sino también – y sobre todo – para los alemanes, apostando por la necesidad de que los países con una gran inflación se plantearan su salida del Euro o la petición de ayuda al FMI, lo cual podría ser incluso beneficioso para el conjunto de la Eurozona[2].

Este reportaje sobre la situación financiera griega se coronaba con un artículo titulado “2.000 años de decadencia. De la cuna de Europa al patio interior de Europa: El descenso de Grecia no tiene parangón. ¿Cómo ha podido pasar?”, en el cual se ridiculizaba, de la mano de Michael Klonovsky[3], tanto a la historia como al pueblo griego.

Estas gravísimas acusaciones y críticas por parte de la revista Focus, que se hacía así portavoz de una gran parte de la opinión pública alemana, no quedaron sin respuesta por parte de los griegos. Ya a finales de enero tanto el ministro de finanzas, Georgios Papakonstantinou, como el presidente del país, Georgios Papandreou, habían rechazado cualquier tipo de ayuda exterior (en concreto, señalaban a Alemania), argumentando que ellos solos podrían hacer frente a sus deudas económicas. Con todo, Alemania atacaba a Grecia a través de Focus. Dos días después, la comisión europea, de la mano del socialista español Joaquín Almunia, culpaba al gobierno de Atenas de no haber sido capaz de exigir las ventajas fiscales que de manera ilegal sus empresas habían obtenido durante los últimos años y de no combatir el fraude[4].

La crítica provocativa de Focus a Grecia no tenía su origen, sin embargo, en una salida de tono casual de la publicación, sino que, antes bien, se alienaba a toda una serie de declaraciones de diputados de la FPD, el partido liberal alemán, quienes ya alertaban del peligro que suponía para el euro los griegos. Así, en la entrevista que publicó Focus Money el día 27 de enero a Frank Schäffler bajo el título “¡Y adiós!” (Und tschüss!)[5], éste exigía enérgicamente que se expulsara a Grecia de la Eurozona. Grecia había engañado en relación a su estado financiero no sólo a la hora de entrar en el 2001 en el Euro, sino también en años sucesivos, lo cual “tenía que tener sus consecuencias”. Los griegos, “el estado griego ha hecho trampas en el euro a costa del resto de los miembros que hoy lo tiene que pagar caro”. Aunque no muy lejos de Grecia se encuentran también España, Italia o Irlanda, quien más daño está haciendo al euro es, sin embargo, Grecia. De ahí que sólo quede como única solución final posible para la cuestión griega la salida del euro: “mejor un fin con horror que un horror sin fin. Si no hay otra salida, esto significará: ¡y adiós!”.

Por otra parte, el jueves 11 de febrero concluía una cumbre especial de la Unión Europea en la que todos los miembros se comprometían a ayudar política, que no económicamente, a Grecia. Tanto el presidente del consejo de la UE, Herman van Rompuy como Angela Merkel, prometían ayudar al país heleno, puesto que, como señalaban, Grecia es parte de la Unión Europea y no se la va a dejar sola. No obstante, varias voces se levantaron ya entonces a favor de una salida de Grecia del euro para evitar males mayores. A pesar de que el tratado del euro no lo permite, el experto en finanzas del FDP, Frank Schäffler, volvía a advertir que tiene que haber una posibilidad de expulsión del euro. “Si alguien hace trampas, también tiene que ser posible echarle fuera de una patada”.

El sensacionalista diario alemán Bild se hacía eco de esta cumbre, así como también de las masivas protestas llevadas a cabo por los griegos, quienes, según afirmaba, “desconocían la seriedad de la situación y se manifestaban precisamente porque tenían que ahorrar”[6]. Asimismo, se aseveraba que habían podido entrar en la unión monetaria sólo después de maquillar sus números, aprovechándose de las ventajas que el euro llevaba consigo y de numerosas subvenciones, endeudándose hasta límites insospechados. Por esta razón se comentaba la posibilidad de que abandonara voluntariamente el euro y adoptara su antigua moneda nacional, lo cual podría ser ventajoso para ella. Sea como fuere, no obstante, concluía diplomáticamente el diario, la UE ha de estar al lado de Grecia y apoyarla en lo que sea necesario.

En el número 8 del 18 de febrero, la revista Stern publicaba además una extensa “Carta de reclamación a Grecia” (Beschwerderbrief nach Griechenland) de Walter Wüllenweber[7], en la que se comparaba a los alemanes con las tías que dan dinero a sus sobrinos para que éstos puedan comprarse lo que necesiten, esperando únicamente de ellos “ein freundliches Dankeschön”. A pesar de ello, no se les exige a los griegos que agradezcan nada, sino que simplemente hagan el esfuerzo de ponerse “en nuestro lugar”. A continuación, se explicaba que desde 1981 Alemania ha estado dando a los fondos de la Unión Europea cerca de 200 millones de euros, recibiendo los griegos casi la mitad sin que nadie les haya dicho nunca nada. “Sois realmente nuestros amigos más caros”, añadía. Toda esta serie de gastos por parte de los alemanes habría tenido como consecuencias en Alemania el hecho de que se tuvieran que llevar a cabo extremas medidas de ahorro en el país al no disponer de dinero para ellos mismos, habiendo por esta razón todavía “bibliotecas y piscinas cerradas” y calles en un estado todavía lamentable.

Wüllenweber acusaba a los griegos de querer servicios públicos, pero no pagar impuestos por ellos, de no querer trabajar a no ser que fuera a través de sobornos, como parece ser el caso de los médicos y el personal sanitario. Que entre ellos se engañen, a él no le importa; lo que le importa es que engañen a los alemanes. Así, no sólo reciben más subvenciones de las que deberían, sino que también han probado ser unos grandes falsificadores en el arte de la contabilidad para poder entrar en el euro y permanecer durante todos estos años. “En verdad, no os merecéis el euro”, sentenciaba. Los griegos no han sido capaces de cumplir los criterios de estabilidad económicos exigidos y han estado gastando durante decenios a coste de los demás – esta situación ha llegado a su fin y ahora “en sentido estricto estáis en quiebra”.

Por otro lado, comentaba las palabras de Angela Merkel de que no dejaría sola a Grecia, argumentando que con “Grecia” Merkel no se refería al pueblo griego, sino al conjunto de los alemanes, puesto que el destino económico de ambos pueblos está intrínsecamente unidos. Las inversiones de los banqueros alemanes en Grecia y el ahorro llevado a cabo por los alemanes pueden peligrar, puesto que por su culpa les amenaza la inflación y la caída del euro. “En la UE sois vosotros, los griegos, el pueblo que derrocha su dinero en gran parte para el consumo”.  Por otro lado, y a pesar de que la UE ha dicho que no dará ayuda financiera alguna, ésta les ha prometido ayuda. Y esto significa, en última instancia, dinero – un dinero que será “alemán”. Esto sería válido no sólo para Grecia, sino también para aquellos países con una “economía de cerdos”, es decir, los denominados “PIIGS”[8].

Lamentando, junto con toda una serie de juristas alemanes, que Alemania haya entrado en el euro y que la Unión no sea política, como sería su deseo, Wüllenweber deplora y critica a los griegos por sus huelgas, sosteniendo que con ello no se manifiestan contra el gobierno griego (el cual haría bien en llevar a cabo de una vez las medidas económicas propuestas), sino, de hecho, contra los alemanes. Que los funcionarios de finanzas, los médicos y los pensionistas  se manifiesten, el autor lo considera un acto de cinismo, puesto que son ellos mismos los que han causado la crisis con sus actitudes corruptas. El culpable de la situación es el pueblo griego mismo, que no ha sabido elegir a los políticos correctos y se ha dejado llevar por la corrupción Por último, Wüllenweber concluye su carta con las siguientes palabras:

Antes, vosotros, los griegos, nos mostrasteis el camino, enseñasteis al mundo la democracia, la filosofía y la primera idea para una economía nacional. Ahora nos mostráis de nuevo el camino. Sólo que esta vez el camino equivocado. Allí, donde estáis, no hay a dónde ir.

Aunque esta carta recibió varias respuestas en las que se recordaba que la empresa alemana Siemens tenía mucho que decir en lo que se refiere a la crisis actual griega[9], no ha sido hasta el número 10 del 4 de marzo de la misma revista Stern que el presidente del parlamento griego, Filippos Petsalnikos, respondía a través de una carta abierta a las acusaciones de Walter Wüllenweber y de los medios alemanes, argumentando que ellos no querían de ningún modo dinero extranjero, sino, antes bien, “solidaridad”: “Grecia no necesita vuestro dinero, sino vuestra solidaridad y vuestro apoyo para poder defenderse de los ataques de los especuladores internacionales” . Asimismo, recordaba a los alemanes que ellos también se han beneficiado de las ayudas de la Unión Europea, no sólo “los pequeños países del sur” y que deberían tener en cuenta la complicada situación geográfica en la que se halla Grecia, la cual tiene que invertir grandes sumas de dinero en sus sistemas de defensa, siendo precisamente Alemania, su principal proveedor en este ámbito.

Ante esa situación de acoso y derribo, los griegos se defendieron y al día siguiente de la publicación de la Venus de Milo, el diario Eleftheros Typos reproducía una imagen de la diosa Victoria en la columna de la victoria de Berlín, la cual, en lugar de sostener en la mano la corona de laurel llevaba una esvástica. A este montaje fotográfico lo acompañaba un titular que decía: “Se extiende la propiedad económica del… 4 Reich”  (Εξαπλώνεται η οικονομική κατοχή του...4ου Ράιχ).

 

 

eleftheros

 

 

En el interior del diario se podía leer:

 

"La economía nazi amenaza a Europa.

Basta ya de difamar el país por parte de los alemanes.

Los griegos han pagado mucho dinero a Alemania. El 13% de las exportaciones de armas alemanas va a Grecia. Las comisiones infladas del estado de los motores de Siemens se han pagado por los contribuyentes griegos. El costo para el desarrollo de Alemania oriental en los años 60 fue pagado por los contribuyentes griegos. Sin embargo, [los griegos] aún esperan las indemnizaciones por la Segunda Guerra Mundial y por las antigüedades que fueron robadas por los nazis. Por todas estas cosas no tienen derecho alguno los políticos alemanes y los medios de comunicación alemanes a ridiculizar a nuestro país”.[10]

Asimismo, se preguntaban, “¿quiénes son estos señores para hablar de legitimidad cuando han estafado a la mitad del planeta?”[11].

A esta defensa de la nación griega se unieron diversos periódicos como el To Vima, donde se afirmaba que “no terminan los repulsivos ataques contra nuestro país en la prensa extranjera, en especial en Alemania”[12] o el Ta Nea, que titulaba “Bilis alemana contra Grecia”[13]. La revista Ho topos mou[14] publicaba ese mismo día 23 de febrero en su portada la imagen de un sátiro, junto con un titular en letras grandes que decía: “¿Nuestra deuda? ¡Tómala!”. Asimismo, se escribía: “¡Desde la primera mensualidad nos debéis las indemnizaciones de guerra!”.

 

venussathyr

 

 

Dentro se adjuntaba una carta al director de la revista Focus, el Sr. Helmut Marktwort, en la que se calificaba su portada de “vulgar y grosera” y se le hacía saber que el sátiro representado en la edición de su revista provenía del Museo Arqueológico de Atenas, “espero que lo haya reconocido”, añadía. A continuación se le decía que “¡la presente edición de nuestra revista y la imagen del sátiro está dedicada a usted, a sus colaboradores y a su prestigiosa revista!”. Y continuaba:

Bien, yo le digo: ¡que Alemania pague una indemnización por los crímenes cometidos en Grecia durante la Segunda Guerra Mundial, que se devuelva el oro robado de mi país y entonces veremos quién debe a quién! Por lo que se refiere a los estafadores, le sugiero buscar en la cárcel en Múnich. Para el fraude no basta con uno. ¡Se necesitan al menos dos! El nombre de SIEMENS, el “Flaggschiff” de Alemania y sus sobornos, ¿no le recuerdan nada?

Le refrescaré respetuosamente la memoria sobre los submarinos designed in Germany en las “baterías” de Skaramagka y los tanques que no acepta “comprar” Grecia de su país. ¿O no sabe que Alemania se ha convertido en los últimos años en el proveedor más grande de armas a Grecia y que ha presionado en todos los sentidos a mi país para comprar el Eurofighter?[15]

El día 26 del mismo mes, la revista publicaba, sin embargo, un artículo bajo el epígrafe “El Sr. Markwort no representa a la mayoría de los alemanes”, donde se rechazaba combatir con los mismos bajos medios la afrenta cometida por su revista y se le recordaba que, desde Goethe, los alemanes siempre han apreciado la cultura griega de una manera en ocasiones superior a la de los propios griegos y recordaba que lo más adecuado ahora era “ponerse serios, ser ciudadanos (y no ovejas de rebaño) para forzar a nuestros políticos a cambiar los hábitos tercermundistas que han conducido a Grecia a este desorden.” Al día siguiente, bajo el título “De hecho, también podríamos vivir sin gobierno”[16] se recordaba con cifras y datos las verdaderas relaciones germano-griegas desde la Segunda Guerra Mundial, apoyándose en la revista de economía griega “El mundo del inversor”[17]:

  • 7,160 billones de dólares concedidos por la Conferencia Internacional de Paz de París (1946) por los daños causados por las tropas alemanas en la infraestructura económica de nuestro país.
  • 3,5 billones de dólares de préstamo que las fuerzas de ocupación obligaron a nuestro país a darles, además de los costos de mantenimiento de las fuerzas de ocupación (esas deudas se calculan en términos nominales en 1938, lo que significa que el tamaño real de la deuda actualmente es de más de 70 billones de dólares).
  • El retorno de los tesoros arqueológicos robados por las fuerzas alemanas de ocupación de nuestros museos y centros arqueológicos.
  • Indemnización a las víctimas de las atrocidades de las tropas de ocupación nazi en un centenar de ciudades y aldeas quemadas y a la población civil en general.

Y se concluía con las siguientes palabras:

Vosotros, alemanes, en lugar de levantar el dedo para decirnos lo que tenemos que hacer, pagad en primer lugar vuestras deudas. En segundo lugar, no financiéis la corrupción en nuestro país y, en tercer lugar, dejad de invertir sólo en actividad comercial que contribuya a la desindustrialización del país.

 

El diario conservador de Atenas Kathimerini, por otro lado, a pesar de que llamaba ante tales provocaciones a la prudencia y alertaba frente a la “histeria anti-alemana”, no por eso dejaba de señalar la “locura homicida racista” de los medios de comunicación alemanes. Asimismo, es digno de señalar cómo los editores de la edición griega de Focus se distanciaban de sus compañeros alemanes acusándolos de “bárbaros” y criticando duramente que se utilizara de manera tan grosera el símbolo nacional griego de Venus / Afrodita, “la diosa olímpica venerada en la antigua Grecia que representa una imagen de la cultura intemporal”, a la vez que se solidarizaban con las críticas de los medios griegos contra este acto de mal gusto alemán[18].

Por su parte, distintas personalidades importantes del país mostraron su rechazo a las acusaciones alemanas como, por ejemplo, su vicepresidente, Theodoros Pangalos, quien sostenía en una entrevista en la BBC que los alemanes no habían pagado aún todas las indemnizaciones necesarias por su invasión durante la Segunda Guerra Mundial, ni habían devuelto el oro robado durante el conflicto[19], o bien el presidente del parlamento griego, antiguo estudiante en Alemania, casado con una alemana y con la cruz del mérito de la República Alemana, Filippos Petsalnikos, quien no sólo había solicitado ante su presencia al embajador alemán en Atenas, Wolfgang Schultheiß[20], sino que también declaraba en televisión que la prensa alemana tenía la costumbre de reaccionar de manera “histérica” ante ciertos acontecimientos[21]. El alcalde de Atenas, Nikitas Kaklamanis, por su parte, hacía un llamamiento público a todos los griegos a manifestarse enérgicamente contra la “vergonzosa publicación”, a la vez que acusaba a los alemanes de deber a los griegos “70 millones de euros por las ruinas que nos habéis dejado” y por las ciudades de Kalavrita y Distomon, dos lugares en donde las SS y la Wehrmacht cometieron masacres respectivamente. Asimismo, la figura nacional de la resistencia griega contra la ocupación alemana, Manolis Glezos, izquierdista, acusaba a los alemanes de olvidar la historia a su favor y a la publicación de “vergüenza” a la vez que exigía que las “restituciones de guerra tienen que pagarse definitivamente”.

En la serie de huelgas convocadas en Grecia durante los días siguientes y que han dejado en evidencia al gobierno socialista de la nación al quedar paralizados aeropuertos, escuelas e incluso ministerios, se ha tomado asimismo una clara postura contra esta afrenta alemana. De esta manera, una importante unión de consumidores griega (INKA) llamaba el jueves 25 de febrero a un boicot general a los productos “made in Germany” como muestra de rechazo por los agravios padecidos. En los escritos que distribuyeron ante distintas tiendas alemanas como Media Markt se podía leer la siguiente arenga anti-alemana:

Inka, en signo de protesta, sin precedentes en el periodo de la postguerra europea, en la cual todos nosotros hemos intentado olvidar los horrores y las matanzas de más de 100 millones de personas causadas por la tormenta de la esvástica alemana que quería unificar el mundo por la fuerza, por la publicación de Focus con el dedo levantado de Afrodita y los subtítulos ‘los griegos son unos ladrones’, ya que los griegos no son unos ladrones, sino sólo cierto grupo conocido,

LLAMA A TODOS LOS CIUDADANOS DEL PAÍS AL BOICOT

A TODOS LOS PRODUCTOS Y TIENDAS ALEMANAS[22]

INCLUSO SI LAS DISCULPAS SON PEQUEÑAS O GRANDES

El trucaje de una estatua de la historia, la belleza y la civilización griega que procede de una época en la cual [los alemanes] comían “bananas” en los árboles no tiene disculpa alguna y es inaceptable siguiendo las pautas humanizadas

Desde hoy, 25.02.10

BOICOT

A TODOS LOS PRODUCTOS Y TIENDAS ALEMANAS

POR PARTE DE TODOS LOS HABITANTES DE GRECIA

LOS PRODUCTOS ALEMANES EMPIEZAN CON EL CÓDIGO DE BARRA 40, 41, 42, 43, 44.[23]

Su presidente, Giorgos Lakouritis, exigía además que el gobierno alemán condenara la publicación de manera categórica, no siendo válidas para él las disculpas expresadas en su momento por el embajador alemán, quien declaraba que “Alemania está con Grecia”. Lakouritis respondía que “con tales amigos, no hacen falta enemigos” y concluía afirmando que “los griegos no somos unos mentirosos".

En dichas manifestaciones se mostraron, asimismo, una serie de montajes fotográficos que pretendían expresar la opinión que los griegos tenían de los alemanes como, por ejemplo, el siguiente:

 

demo-athen

 

En la sesión del parlamento griego del viernes 26 de febrero, por otro lado, el partido comunista[24] y la oposición ultraconservadora[25] exigían al gobierno que reclamara el pago por las indemnizaciones de guerra. El presidente del país, Georgios Papandreou, declaraba que tenía bien presente que los alemanes debían pagar todavía por todos los daños que ocasionaron tanto económicos como materiales en Grecia durante la Segunda Guerra Mundial, pero que quizás éste no era el momento más adecuado[26]. Asimismo, volvía a sostener la necesidad de superar la grave situación económica en la cual se encuentra el país de manera individual, sin cualquier tipo de ayuda del exterior. Sólo así se podría demostrar que Grecia puede hacer frente a sus problemas de manera autónoma[27].

Ese mismo día, en Alemania, la Federación de Comunidades Griegas de Alemania remitía a la revista Focus una carta, en la cual rechazaba tanto la deplorable portada como el carácter racista de sus contribuciones, en concreto, del texto “2.000 años de decadencia”:

[El autor] declara a Aristóteles sin más ni más un inepto, resalta la destrucción de las antiguas esculturas griegas por Bizancio, derrama apasionadas lágrimas de cocodrilo por la decadencia de Occidente a manos de los otomanos, presenta una crónica de las masacres contra el pueblo griego hasta el día de hoy y recluta a Fallmerayer[28] – como si hubiera habido ya entonces mediciones de cráneos – únicamente para demostrar que el verdadero pueblo griego se ha extinguido y para erguirse en la conocida manía de sabedor de historia como el censor y el gobernador de la cultura griega. Quiere hacer saber a sus lectores que la nación griega actual sólo está compuesta de mentirosos y que nada tiene que ver con sus gloriosos antepasados. ¡Esto no sólo no es justo, sino que es racista![29]

Dos día antes, un prestigioso bufet de abogados, “Kosmidis & Partner. Antwaltsgesellsdchaft. Partner im Deutsch-Griechischen Rechtsverkehr”, publicaba una nota[30] en la que comentaba la polémica iniciada por Focus, preguntándose a quién se estaba dirigiendo realmente la publicación, qué pretendía y señalando que “este tipo de periodismo es insultante, populista y discriminador. Para una revista con la pretensión de Focus es indigno”. Lo que esta crisis con Grecia está probando, argumentaba Kosmidis, es simplemente que no existe en realidad una unión política de Estados, sino simplemente una serie de intereses económicos individuales que se mostraban en periodos de crisis como el actual, preguntándose a continuación si esta crítica al país heleno (cuando resulta que hay otros Estados miembros en la misma situación) era casual o simplemente hacía un favor a aquellos que pretenden desestabilizar la Unión. Por último, comentaba las ventajas económicas que Alemania había obtenido con la eliminación de aranceles dentro de la zona euro, así como también el importante hecho de que Grecia constituye uno de los mercados principales para el país germano.

En el conocido canal de vídeos “youtube”, los griegos también han expresado su rechazo de las acusaciones y críticas por parte de la prensa y la opinión pública alemana, contraponiendo la historia de Grecia, con Leónidas a la cabeza, a los campos de concentración nacionalsocialistas alemanes (http://www.youtube.com/watch?v=etVdAhlggW4&feature=youtube_gdata), ridiculizando el alemán como un idioma para comunicarse con monos y afirmando que “mejor ser mentirosos que no criminales y genocidas” (http://www.youtube.com/watch?v=- ShvdVPYrRI&feature=related) o recordando con crudas imágenes las atrocidades cometidas durante la ocupación alemana de 1941 a 1945 (http://www.youtube.com/watch?v=CUrrm21iMc8&feature=related). Asimismo, es digno de destacar la breve noticia, con subtítulos en alemán, en el que se recogen toda una serie de comentarios de conocidos intelectuales griegos, quienes rechazaban la afrenta alemana y reclamaban una enérgica respuesta de repulsa por parte del mundo intelectual germano (http://www.youtube.com/watch?v=bbORAPe2bDGU&feature=related y http://www.youtube.com/watch?v=-9fNOvL_V-8&feature=related).

Las reacciones ante la portada de Focus no se han limitado, con todo, a la crítica verbal o escrita en diarios y en Internet, sino que se ha manifestado también en una serie de protestas frente a la central de la revista en la ciudad de Múnich. De esta manera, fuentes del diario alertaban del hecho de que habían recibido noticias de una posible protesta pública frente a sus instalaciones el miércoles día 3 de marzo, así como también que habían recibido correos electrónicos y cartas de protesta por su publicación, aunque no hablaban de ningún tipo de amenazas directas a nadie de la redacción[31].

La prensa alemana, por su parte, no se ha quedado en silencio ante los ataques y las acusaciones por parte de los griegos. En el diario sensacionalista – y, justamente, por ello, el que más claro habla, si cabe, dentro de los medios de comunicación alemanes – Bild es el que quizás ha contraatacado con más fuerza contra Grecia y sus reivindicaciones. Así, por ejemplo, en su edición del día 4 de marzo, un día antes de la visita del presidente griego a A. Merkel, publicaba un artículo con el título “¿Los griegos en quiebra fuera del euro?” (Pleite-Griechen raus aus dem Euro?)[32] donde se afirmaba que, ante la situación de bancarrota del Estado griego, la única solución era “Raus aus dem Euro!”. Con esta premisa, el articulista recogía las opiniones de una serie de expertos en economía alemanes, entre los que destacaba el ya conocido Hans-Werner Sinn, quien sostenía que la única solución viable para los griegos era “¡bajarse del euro!”. Los griegos deben devolver hasta mayo unos 20 [en realidad, 22; J.M.] mil millones de euros, de los cuales han podido reunir sólo 13. ¿De dónde debería venir el resto? “Una cosa es segura: ¡de los contribuyentes alemanes Grecia no recibirá ni un céntimo!”, sentenciaba el diario, a la vez que se preguntaba por la finalidad de la visita del presidente griego a Berlín. “¿Viene a pedir?”, se preguntaba.

Una semana antes (el 24 de febrero), en televisión, ya había contraatacado el conocido humorista alemán Harlad Schmid en su programa “Harald Schmidt Show” en el cual, de la mano de Katrin Bauerfeind, se llevaba a cabo  una caracterización satírica y burlesca de Grecia y de su historia  (http://www.youtube.com/watch?v=jPA1SmHXwW0&feature=related).

Asimismo, en los diferentes blogs y comentarios a las noticias alemanas de lo que sucedía en Grecia aparecían toda una serie de declaraciones despectivas contra los pueblos del sur en general y el griego en particular, siendo quizás la más representativa la que se halla en el foro “scienceblogs” y que reza como sigue:

Nunca he estado de vacaciones en Grecia. No me gusta tampoco la comida griega. Demasiado aceite y demasiado ajo. Y los europeos del sur no son tampoco tan geniales. En general, esa transformación de las regiones del sur y mediterráneo, etc. Apenas se quieren esforzar, dañan al medioambiente y a los animales (provocan fuegos, tiran aceite, etc.) y luego se quejan. Y los “pobres trabajadores que han construido nuestro bienestar”… ¡¿Qué pasa, que acaso no se les pagó por su trabajo?! ¿Se les obligó a trabajar aquí? ¿No crearon también con ello bienestar para su propia casa? Quien trabaja (¡la palabra sudar la gota gorda la encuentro irrisoria como campesina!) también vive de su trabajo. ¿Cómo podría ser de otra manera? Estar sentados ante la puerta, charlar y siesta, etc.  Si no se hace nada, tampoco se obtiene nada.

Pues así lo hicieron y se organizaron aquí la gente después de la guerra (nativos y refugiados) desde mucho antes de que se necesitaran trabajadores extranjeros. Habría sido mejor que estos y, sobre todo, su gran número de parientes y descendientes no los hubiéramos tenido aquí.

¡El crecimiento en lo material y en la población no lo es todo!

Asimismo, la mayoría de los europeos del sur son insoportablemente ruidosos, ante todo, los griegos. Insufribles.

¡Queremos que vuelva la antigua C.E.E. [Comunidad económica europea], a ser posible también sin Italia![33]

A pesar de estas opiniones xenófobas de la prensa y el pueblo alemán ante la reacción griega[34], hay que destacar, no obstante, por su hasta cierto punto grado de ponderación el artículo del diario Der Tagesspiegel titulado “¿Son los alemanes nuestros amigos?” del día 25 de febrero[35], en el cual no sólo se exponía toda la serie de reacciones producidas hasta entonces, sino que también se recogían las declaraciones de una experta del SPD (el partido socialdemócrata alemán), Angelica Schall-Düren, quien pedía a los griegos que prescindieran del “dedo” alemán y afrontaran sus propios errores. Asimismo, sostenía que “el déficit de la balanza de pagos de los griegos es también resultado del excedente de exportación alemán que se ha obtenido a través de una exagerada retención salarial a costa de los empleados alemanes y de otros países miembros de la UE”.

El día 1 de marzo, Die Tageszeitung publicaba un extenso artículo en el cual, bajo el título “Grecia necesita garantías. Recuerdo de las deudas alemanas”[36], se comentaban los distintos contactos habidos por parte del comisario de finanzas de la UE, Olli Rehn, con Grecia, así como del presidente del Deutsche Bank y se hacía eco, además, del informe presentado por el diario Ta Nea, en el que se aseguraba que había habido una serie de negociaciones con el fin de ayudar a pagar a Grecia los 22 mil millones de euros que debe hasta finales de mayo. Asimismo, se hablaba de las medidas que el presidente del país, Georgeos Papandreou quiere llevar a cabo, a las que calificaba, junto con expertos de la UE, de insuficiente. Con todo, lo importante en esta información no eran tanto los datos económicos que ofrecía como el hecho de que explicaba y justificaba las reivindicaciones de los griegos frente a los alemanes.

Los griegos habrían acusado a los alemanes de especular con su economía y de no haber restituido los daños y los prejuicios producidos durante el período de ocupación nazi y que posteriormente se habrían visto reflejados en el desarrollo de la economía griega. En este contexto – y frente a las afirmaciones de las autoridades y los medios de comunicación alemanes – el autor del artículo, Niels Kadritzke[37], recordaba que es falso el dato según la cual los griegos cobrarían de renta el 110 % de su sueldo con tan sólo 15 años de cotización. La realidad es que la media de renta es de 600 euros, el tanto por ciento medio es de 55 % del sueldo y únicamente tenían derecho a renta con sólo 15 años de cotización las mujeres que tenían varios hijos (una ley que, por lo demás, asegura el periodista, hace tiempo que fue suprimida).

Por otro lado, se le daba la razón a Papandreou, cuando sostiene que los griegos no han obtenido nunca una compensación total por las pérdidas ocasionadas durante la ocupación nacionalsocialista, acusando Kadritzke a los alemanes de rebatir estas exigencias con argumentos “altamente dudosos”. “Desde hace decenios, -explicaba el periodista- los embajadores alemanes en Atenas saldan estas reclamaciones con el dinero que va a Grecia en el marco de los programas de ayuda de la UE, como si la UE fuera un proyecto para la deducción de los pecados alemanes en beneficio de la economía alemana y no ayudas para la integración europea”.

Por lo que respecta a la “reparación” de 115 millones de marcos alemanes que en 1960 Bonn dio a Atenas, Kadritzke recuerda que se llevó a cabo con la condición de que los griegos dejaran en libertad a los presos de guerra alemanes. “De hecho – sostiene – la suma fue una especie de rescate por los funcionarios del poder de ocupación que ya habían sido condenados en Grecia o  que habían sido condenados a la cárcel durante un viaje de vacaciones”.

Asimismo, los 7 mil millones de dólares que en 1946 las Naciones Unidas estimaron para Grecia como compensación no fueron jamás reivindicados por los griegos, habiendo, además, vencido gracias a las presiones de Alemania en 1990. Con todo, esto no afecta a la reivindicación principal de los griegos en lo que se refiere al robo del oro del banco central griego. “Si Grecia llevara esta causa al Tribunal Internacional de La Haya, Alemania tendría que devolver presumiblemente una suma que hoy rozaría alrededor de los dos mil millones”. El hecho de que los griegos no lo hayan reclamado, argumenta el periodista, radica en el hecho de que los políticos helenos habrían tenido consideración con el mayor contribuyente económico de la UE, viendo el dinero que les deben todavía de alguna manera en las ayudas europeas que provienen de Bruselas.

Este escrito fue respondido, no obstante, por el diario Bild, donde el día 6 de marzo se publicaba un artículo de la mano de H.-J. Vehlewald con el título “¿Tienen derecho los griegos a una indemnización de guerra?”[38]. El articulista se hacía eco de las protestas anti-alemanas llevadas a cabo durante estos últimos días y ofrecía a continuación los datos históricos acerca de la invasión de Grecia por parte de Hitler en abril de 1941. Grecia, afirmaba, había recibido, después de la guerra, una suma total de 10 mil millones de marcos por parte de los aliados, cuando estos repartieron los bienes extranjeros alemanes entre las víctimas de la Alemania Nacionalsocialista. Posteriormente, el gobierno de Adenauer habría dado 115 millones de marcos a Grecia por las víctimas del nazismo y ésta había sido aceptada por los griegos como “definitiva”, como se podía observar en el contrato firmado el 18 de marzo de 1960 por parte del príncipe regente Constantino[39]. Asimismo, se recordaba que unas 3.000 víctimas del periodo nazi habían recibido ayudas por parte de la fundación de trabajo obligatorio. Esta serie de reclamaciones se habría dado, por último, por zanjada con el denominado contrato 2+4 de 1990 a raíz de la reunificación alemana y la ratificación de Grecia en noviembre de ese mismo año con el acta de la Conferencia sobre la Seguridad y la Cooperación en Europa.

El conflicto de Grecia con Alemania está lejos, sin embargo, de resolverse. El día 5 de marzo, el presidente griego, Georgeos Papandreou, después de ir a Luxemburgo, viajó a Berlín para entrevistare con Angela Merkel. Como resultado de su visita lo único que consiguió fue otorgar argumentos a la prensa alemana para criticar[40] y burlarse del pueblo griego[41]. Si bien Merkel ha apoyado las medidas propuestas por Papandreou para combatir la crisis y ha afirmado la posibilidad de crear un infraestructura común para solucionar el problema económico y luchar contra los especuladores en Grecia[42], dejó bien claro en la reunión que no habría ningún tipo de ayuda económica para la bancarrota de Grecia. Con ello, Merkel seguía la línea inaugurada días antes por el ministro de economía alemán (del partido liberal), Rainer Brüderle, quien había declarado categóricamente que los griegos no verían “ni un céntimo” de los alemanes[43] y de las amenazas de Frank Schäffler, quien sin duda pasará a la historia por su “helenofilia”: “La canciller no debe saltarse la ley. Tiene que ser dura y no debe prometer ningún tipo de ayuda a Grecia”[44]. Y, todo ello, a pesar de que el presidente griego ya había dicho con anterioridad, en una entrevista concedida al Frankfurter Allgemeine Zeitung, que “nosotros no pedimos dinero. Lo que necesitamos es apoyo de la UE y de nuestros compañeros europeos de manera que podamos recibir créditos en los mercados con mejores condiciones”[45]. Mas, con todo, la situación no se ha calmado ni en Grecia ni en Alemania[46].

En esta reunión también salió el tema de la posibilidad de venta de algunas de las islas griegas para obtener fondos y pagar así las deudas propuesta por varios miembros de la CDU y el FDP (es decir, los partidos gobernantes de Alemania)[47], ante lo cual se negó rotundamente Georgios Papandreou.

La cita siguiente, en este tour europeo del presidente griego, fue el domingo día 7 con el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy. En la rueda de prensa conjunta posterior, el presidente francés se mostró dispuesto a ayudar en todo lo que fuera necesario a Grecia[48], buscando así, como recalcaba Papandreou, una solución europea a la crisis, en lugar de tener que acudir al F.M.I.:

Un pays membre de la zone euro doit – afirmó Sarkozy – d’abord compter sur les autres pays de la zone euro, sinon pourquoi avoir fait la monnaie unique? […] ce n'est pas du tout une défiance vis-à-vis de qui que ce soit […], c'est une question de logique, de cohérence[49].

Sea cuales sean los compromisos reales de Alemania y Francia para con Grecia lo único que queda claro de todo este conflicto es la conciencia claramente nacionalista, racista y anti-europea que domina en Alemania, un país que por fin está mostrando al mundo su verdadera faz, tal y como sucedió hace poco con los suizos[50]. Si hay un país, ya no en la zona euro, sino en toda Europa que debería ser humilde y evitar la prepotencia y el desprecio por sus vecinos, éste es, sin duda alguna, Alemania. ¿Con qué autoridad moral critican y se burlan los alemanes de la cultura y el pueblo griego? ¿Con la autoridad moral que les otorga el ser los asesinos de más 6 millones de judíos y el haber iniciado dos Guerras Mundiales, las cuales han perdido consecutivamente? ¿Cómo se han de interpretar las declaraciones del liberal Frank Schäffler de “mejor un fin con horror que un horror sin fin”? ¿Están intentando volver a clasificar los pueblos según sus propias conveniencias económicas y sociales en “amigos” y “enemigos”, declarando su particular “solución final a la cuestión griega”? ¿Mentirá piadosamente el presidente griego cuando afirma que los alemanes no llevan en la sangre el nazismo?[51]

Alemania, un país que debería estar agradecido a sus vecinos por estar donde está tanto política como económicamente, arrasa – de momento sólo – dialécticamente a todos sus adversarios (suizos, griegos, españoles). Qué pasará en el futuro si se le siguen permitiendo estas salidas de tono a los alemanes, es algo ante lo cual los europeos harían bien en reflexionar. Como los griegos han recordado durante estos días, es gracias a ellos y a todos los pueblos que se unieron contra las consecuencias de la Ilustración alemana culminada en el nacionalsocialismo y los campos de concentración que Europa hoy día es un continente libre y no una granja o un inmenso campo de concentración nazi. Si la Unión Europea fuera realmente una unión de pueblos con un mismo destino y unos patrones culturales comunes, Alemania y los alemanes hacía mucho tiempo que deberían haber dejado de contar para el conjunto de la humanidad.

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[1] De hecho, se llegaba incluso a afirmar que "el soborno, la corrupción y el fraude fiscal se han convertido para los griegos aparentemente en carne y hueso”.

[3] Michael Klonovsky es un escritor y periodista procedente de Berlín Oriental que colaboró con el diario izquierdista Die Zeit y es conocido por sus publicaciones en relación con la vulneración de los derechos humanos en la antigua DDR.

[4] Otros diarios alemanes habían incidido ya en el hecho de que, por ejemplo, el presidente  Georgios Papandreou era, en contra de la opinión de los griegos, que lo ven como un “salvador” de la crisis de Grecia, más bien parte del problema al pertenecer a una familia que se había dedicado a crear toda una red de influencias dentro del Estado y de la política griega.  Cfr. por ejemplo, lo que bajo el título “Allí se sientan los ladrones” (Da drüben sitzen die Diebe) publicaba el diario alemán Frankfurter Rundschau: http://www.fronline.de/in_und_ausland/wirtschaftdebatte_wirtschafts_und_finanzkrise/?em_cnt=2343384&

[5] Focus-Money, 5 (2010), del 27 de enero de 2010.

[8] España, por tanto, incluida, en contra de lo que afirma el enviado especial de La Vanguardia, Andy Robinson, quien no sólo transcribe mal los títulos y los nombres en alemán, sino que afirma que España queda excluida de la crítica de Wüllenweber, lo cual es, como se puede observar, rotundamente falso. Véase http://www.lavanguardia.es/internacional/noticias/20100224/53895226651/el-dedo-aleman-en-la-llaga-griega-alemania-grecia-atenas-portugal-ii-guerra-mundial-comision-europea.html

[9] Cfr. los siguientes enlaces en los que se puede observar esta reacción popular: http://networkedblogs.com/p28186502 y http://stravoksylo.wordpress.com/2010/02/25/our-reply-to-expensive-friend

[10] Cfr. http://www.slap.gr/epikairotita/i-apantisi-toueleftherou-tipou-sto-focus/. El texto griego reza como sigue:

«Οικονομικός ναζισμός απειλεί την Ευρώπη.

Φτάνει πια ο διασυρμός της χώρας από τους Γερμανούς.

Οι έλληνες έχουν πληρώσει ακριβά τη Γερμανία. Το 13% των γερμανικών εξαγωγών όπλων διοχετεύτηκε στην Ελλάδα. Οι φουσκωμένες προμήθειες του Δημοσίου από τις μίζες της Siemens πληρώθηκαν από του Έλληνες φορολογούμενους. Οι δαπάνες για την ανάπτυξη της Ανατολικής Γερμανίας, ύψους 60δισ., πληρώθηκαν και από τους Έλληνες φορολογούμενους. Αντιθέτως ακόμη περιμένουμε τις αποζημιώσεις από το Β’ Παγκόσμιο Πόλεμο και τις αρχαιότητες που εκλάπησαν από τους ναζί. Για όλα αυτά δεν δικαιούνται οι  Γερμανοί πολιτικοί και τα γερμανικά Μέσα Ενημέρωσης να λοιδορούν την χώρα μας.»

[16] “Οντως θα μπορούσαμε να ζήσουμε και χωρίς κυβέρνηση”, del 27 de febrero de 2010 en www.otoposmou.gr

[17] www.kte.gr

[18] Véase su nota de prensa reproducida en el diario griego Imerisia el día 23 de febrero: http://www.imerisia.gr/article.asp?catid=15460&subid=2&pubid=25859147

[19] Cfr. http://news.bbc.co.uk/2/hi/business/8536862.stm. Sus palabras fueron: “[Los alemanes] se llevaron el oro griego que estaba en el banco de Grecia, se llevaron el dinero griego y no lo han devuelto jamás”. A lo que añadió que no hacía falta, sin embargo, que Alemania devolviera el dinero, pero al menos “podría estar agradecida”. Ante estas acusaciones, el gobierno de Angela Merkel se defendió argumentando a través del portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Andreas Peschke, que ya en 1960 Alemania había pagado 115 millones de marcos alemanes (aproximadamente 59 millones de euros) a Grecia por la ocupación y la muerte de 300.000 griegos, así como a todas aquellas personas que habían sido obligadas a trabajar bajo los nazis, las cuales habían recibido una compensación económica por parte de la fundación alemana “Erinnerung, Verantwortung und Zukunft”. Por lo tanto, añadía el gobierno alemán, es mejor que no mezclen temas “que nada tienen que ver” con su crisis actual, ya que ello no sería ni útil ni ventajoso para los griegos en estos momentos.

[21] Sus palabras fueron: “Conozco a los alemanes; tienen tendencia a la histeria”.

[22] A lo que la cámara de comercio alemana ha respondido quitándole importancia y recordando que el boicot contra los productos alemanes no sería un buen objetivo y contradeciría los acuerdos de la Unión Europea. Cfr. http://www.spiegel.de/wirtschaft/soziales/0,1518,680534,00.html o http://www.zeit.de/politik/ausland/2010-02/griechenland-deutschland-boykott.

[23] El documento original en griego puede consultarse en www.inkakritis.gr/downloads/download.html?id=22.

[24]Seis diputados del partido de coalición de izquierdas exigieron al Gobierno que presionara al Estado alemán para que pagara sus reparaciones de guerra. “Con sus manifestaciones, los políticos y los institutos de finanza alemanes están jugando un importante papel en un deplorable juego en el que se especula en detrimento de los griegos”.

[25] Margaritis Tzimas, miembro del partido conservador “Nueva Democracia”, se preguntaba “¿cómo puede tener Alemania la desfachatez de denunciarnos por nuestras finanzas, cuando todavía no nos han pagado la indemnización por las víctimas griegas de la Segunda Guerra Mundial?”. Según argumentaba, todavía hay muchos griegos que lloran por la pérdida de sus hermanos durante el conflicto bélico iniciado por Alemania.

[26] Sus palabras fueron de hecho: “Si pusiéramos hoy esta cuestión en el orden del día muchos lo interpretarían como una nueva excusa, como un nuevo intento de desviarnos de nuestros problemas”.

[27] Asimismo, hay que mencionar toda una serie de artículos de opinión, como el publicado por Panagiota Mpitsika y Ajilleas Jekimoglou, titulado “¿Son los alemanes nuestros amigos”, en el que se intentaba aclarar las aportaciones y beneficios de cada uno de la Unión Europea y de sus relaciones bilaterales (http://www.tovima.gr/default.asp?pid=2&ct=32&artid=316839&dt=24/02/2010) o el de Georgios Romaios, quien, el 28 de febrero, bajo el título “Deutschland über alles”, llamaba a la calma a los griegos y a no dejarse provocar por los alemanes (http://www.tovima.gr/default.asp?pid=2&ct=123&artId=317614&dt=28/02/2010).

[28] Jacob Philipp Fallmerayer, orientalista austríaco, quien en su obra Geschichte der Halbinsel Morea während des Mittelalters. Ein historischer Versuch. Teil I. Untergang der peloponnesischen Hellenen und Wiederbevölkerung des leeren Bodens durch slavische Volkstämme (Stuttgart und Tübingen, 1830), había afirmado en su prólogo (pp. iii-iv) que "la raza de los helenos se ha extinguido en Europa. La belleza de los cuerpos, los vuelos al sol del espíritu, la harmonía y simpleza de las costumbres, el arte, el hipódromo, la ciudad, el pueblo, el esplendor de las columnas y el templo, incluso el nombre de la superficie del continente griego ha desaparecido […] Asimismo, tampoco fluye ni una gotita de la verdadera y pura sangre de los helenos en las venas de la población cristiana de la Grecia actual”.

[29] http://www.oek-germany.de/news/?nid=1930.  La asociación de comunidades griega publicó esta carta en griego en “la revista de los griegos en Internet” Ellasnet (www.ellasnet.org), así como otra epístola redactada en griego también por el presidente del eforato antropológico de Grecia, el Dr. Nikos Poulianos, que se puede leer en la mencionada página ellasnet.org. La prensa griega, por su parte, también se hizo eco de la carta de la asociación de comunidades griegas en Alemania y la publicó en griego para información de sus lectores. Véase http://www.kathimerini.gr/4dcgi/_w_articles_kathremote_1_26/02/2010_325649

[33] La entrada está realizada por un tal Gabi el día 27 de febrero a las 22:24. (http://www.scienceblogs.de/diaxs-rake/2010/02/deutsche-verstandnis-von-pressefreiheit.php)

[34] Véase, por ejemplo, cómo lo recoge el diario Tageszeitung, quien lo relaciona con las caricaturas de Mahoma en Dinamarca: http://www.taz.de/1/politik/europa/artikel/1/griechen-fuer-boykott-deutscher-waren/

[37] Periodista de Berlín, miembro de la redacción alemana de Le monde diplomatique, tiene varios escritos en relación a la crisis griega.

[39] En la publicación se mostraban toda una serie de fotografías de documentos que avalaban sus afirmaciones.

[40] El presidente de la Unión de la patronal alemana, Dieter Hundt declaró, por ejemplo, en una entrevista con el Nordwest-Zeitung que “Grecia perjudica la recuperación” y que habría que tomar medidas severas para solucionar su crisis, la cual podría tener consecuencias negativas para Alemania. (http://www.nwzonline.de/index_aktuelles_politik_artikel.php?id=2277337&), así como el economista Henrik Enderlein, quien en una entrevista en el diario Die Zeit, sostenía que “Alemania ya no es el motor de la integración”, que la culpable de esta situación era Angela Merkel y, por lo que se refería a Grecia, “lo digo como europeo convencido: Alemania debería rechazar [cualquier tipo de ayuda] a Grecia” (http://www.zeit.de/wirtschaft/2010-03/europa-wachstumsstrategie-enderlein y http://www.zeit.de/wirtschaft/2010-03/europa-wachstumsstrategie-enderlein?page=2). Asimismo, un artículo del diario Die Welt, titulado “Papandreou espera la solidaridad de los alemanes” empezaba reproduciendo unas supuestas palabras de la mujer alemana de F. Petsalnikos, según la cuales “lo que mi hijo querría hacer en estos momentos es romper en pedazos su pasaporte alemán” y se argumentaba que Papandreou iba a Berlín y, posteriormente, a París para poner a Europa frente al dilema de “o nos ayudáis o tendrán que hacerlo los americanos (o sea, el F.M.I.)”, ante lo cual se preguntaba: “¿Es justo y equitativo que Grecia ponga a Alemania, Francia y a toda la Eurozona ante un dilema tal? Ciertamente no. ¿Pero no es ahora necesario también por parte de la canciller Merkel levantarse y tomar la iniciativa de tomar medidas para la estabilización de Grecia y con ella del euro? Con ello juegan los griegos cargados de deudas”. (http://www.welt.de/politik/ausland/article6657358/Papandreou-erwartet-die-Solidaritaet-der-Deutschen.html). Cfr. asimismo la contribución de Thomas Exner http://www.welt.de/debatte/kommentare/article6658021/Die-Deutschen-muessen-von-den-Griechen-lernen.html.

[41] Véase, por ejemplo, el repulsivo escrito redactado por el diario Bild en el que se contrastan las costumbres económicas y laborales alemanas con las griegas: http://www.bild.de/BILD/politik/wirtschaft/2010/03/05/griechenland-bild-schreibt-pleite-premier/brief-verweis,property=Download.gif

[45] http://www.faz.net/s/Rub3ADB8A210E754E748F42960CC7349BDF/Doc~EBCA3399A11B145239F142CFCA09CB20E~ATpl~Ecommon~Scontent.html. Y como ya había afirmado el día 27 de febrero Filippos Petsalnikos en una entrevista concedida al diario Die Zeit: “El pueblo alemán no tiene por qué tener miedo de que los griegos tomen su dinero. No pedimos apoyo financiero, sino político”. (http://www.zeit.de/politik/ausland/2010-02/Petsalnikos-griechenland-schulden).

[46] Cfr.  las declaraciones del presidente del parlamento griego, Filippos Petsalnikos, quien alertaba de una posible reacción contra Grecia en la sociedad alemana tras la visita del presidente Papandreou el pasado viernes. (http://www.welt.de/politik/ausland/article6667588/Petsalnikos-warnt-vor-anti-griechischer-Stimmung.html)

[47] Es, naturalmente, la revista Focus, quien, bajo los titulares “Ideas para la liquidación de deudas” y “Grecia debe vender sus islas”, recoge toda la serie de manifestaciones de los políticos alemanes quienes preparaban así el ambiente para la llegada del presidente griego a Berlín. (http://www.focus.de/finanzen/news/euro/idee-zur-schuldentilgung-griechenland-soll-inseln-verkaufen_aid_486420.html). Asimismo, es interesante ver la siguiente contribución, también en Focus, en la que se analizan y se especula acerca de qué islas podrían venderse bien: http://www.focus.de/reisen/reisefuehrer/griechenland/tid-17450/griechenland-diese-inseln-sind-garantiert-unverkaeuflich_aid_486507.html

[48] Es una “obligación política y moral” afirmó de hecho Sarkozy. Véase http://www.lefigaro.fr/conjoncture/2010/03/08/04016-20100308ARTFIG00014-sarkozy-ne-veut-pas-laisser-tomber-la-grece-.php

[50] De hecho, son los propios medios alemanes aquellos que han hecho la significativa comparación entre lo acontecido en Suiza y lo que sucede ahora en Grecia. Véase, por ejemplo, http://www.rp-online.de/politik/ausland/Die-Wut-der-Griechen-auf-Deutschland-ist-gross_aid_824751.html