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Irán y los Estados Unidos: ¿eliminación de sanciones por paz nuclear?

 

            Y con ello entramos de pleno en el segundo frente de la política americana, en el que se está decidiendo el destino de Occidente, es decir, Irán, cuya problemática se encuentra intrínsecamente relacionada, como se ve, con la de Siria.

 

            La elección en junio de 2013 del nuevo presidente de Irán, Hassan Rouhani, despertó en Occidente la esperanza de que un cambio era posible en las relaciones con el gobierno de los Ayatolás. A ello quiso colaborar el presidente Obama enviándole una carta de un folio y medio en la que le animaba a “cooperar con la comunidad internacional, mantener sus promesas y a acabar con las ambigüedades”[1].

 

           La actitud del presidente iraní ha sido desde el primer día la de intentar hacer olvidar a Occidente la figura de Ahmadineyad y ganarse su simpatía a través de palabras aparentemente conciliadoras, moderadas y abiertas[2].

           

          Estados Unidos ha reaccionado con entusiasmo ante esta nueva situación, puesto que, teniendo en cuenta que Irán es el mayor proveedor de armas y dinero de Siria, “unas mejores relaciones con Teherán podrían tener una mayor influencia sobre el presidente sirio Bashar al-Assad”[3].

 

         La postura dialogante de Obama se hizo evidente en su discurso el 24 de septiembre en la ONU, en el que dijo que “los Estados Unidos e Irán han estado aislados desde la Revolución Islámica de 1979. Esta desconfianza tiene profundas raíces”[4]. Era, por tanto, necesario llegar a acuerdos para promocionar la paz en Oriente Medio, puesto que “todos tenemos que reconocer que la paz será un arma poderosa para derrotar a los extremistas y animar a aquellos que están preparados para construir un futuro mejor. Asimismo, los lazos comerciales entre israelíes y árabes podrían ser un motor de crecimiento y de oportunidad en una época en la que demasiados jóvenes en la región están sufriendo el desempleo”.

 

          Tres días después, Obama tuvo una conversación telefónica de 15 minutos con Rouhani, tras la cual el presidente americano afirmó entusiasmado que “una solución comprensiva entre ambos países” era posible. Más tarde, se reunieron el nuevo ministro de exteriores Mohammad Javad Zarif y el secretario de Estado John Kerry para intentar solucionar la cuestión nuclear y las sanciones económicas que pesan sobre Irán[5], pero el encuentro, a pesar de la propaganda de la Administración Obama, no pasó de ser  “más que una foto de compromiso”[6]. Y es que las intenciones de Irán distan de ser desinteresadas y benévolas:

 

           “El presidente Rouhani sabe qué quiere escuchar su audiencia occidental. Como jefe de la negociación nuclear en 2003-2005, ha seguido el mismo manual de estrategia y ha funcionado. Ofreciendo lo que parecían ser concesiones, Irán adquirió un tiempo precioso y una legitimación para superar los problemas científicos y técnicos en su programa de armas nucleares, en concreto, en la instalación de conversión de uranio de Isfahán […] La estrategia del Sr. Rouhani es clara: bajar la temperatura retórica sobre la cuestión nuclear, hacer concesiones temporales y superficiales, tales como permitir inspecciones de la Agencia Internacional de la Energía Atómica en lugares nucleares ya identificados y ganar la aceptación occidental del enriquecimiento de sus ‘reactores’ de uranio. Una vez que se haya conseguido esta meta, el camino de Irán para obtener armas nucleares estará libre de trabas y dentro de la discreción de Irán”[7].

 

            El presidente iraní sabe que si consigue que se eliminen las sanciones contra su país (algo que tanto Europa como los Estados Unidos ya se han mostrado dispuestos a realizar), éstas serán después muy difíciles de volver a imponer, puesto que para ello se necesitaría una excusa que él no está dispuesto a facilitar. En este contexto es donde hay que enmarcar el paquete de propuestas para el desarme nuclear que Irán quiere presentar esta semana en Ginebra para ser discutido con los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, más Alemania (el conocido como P5+1). Como prueba de buena fe, Irán tiene pensado no sólo permitir más inspecciones por parte de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, sino también proponer el cierre de la polémica instalación de enriquecimiento de uranio bajo tierra cerca de la ciudad santa de Qom que americanos e israelíes creen que es parte de una acción encubierta para producir armas nucleares. Lo que no se sabe, sin embargo, es si el ministro de asuntos exteriores iraní ofrecerá también “la suspensión o el final de la producción de combustible nuclear en Qom”[8], aunque si hacemos caso a sus declaraciones durante las últimas semanas, según las cuales no suspenderá toda su producción de combustible nuclear ni el enriquecimiento de uranio a niveles entre 3% y 5% de pureza, parece ser que no será así[9].

 

           Como contraprestación a estas propuestas de Irán, se quiere pedir que se eliminen las sanciones que afectan a los bancos iraníes, los cuales, según dicen, “han dejado a Teherán al margen del sistema financiero internacional”[10].

 

           Cuál será el resultado de estas conversaciones en Ginebra durante estos días, está todavía por determinar. Que los Estados Unidos, sin embargo, no deben bajar la guardia y mantenerse firme en su determinación de la necesidad de un desarme nuclear completo por parte de Irán para el bien de la zona y, sobre todo, de Israel[11], parece ser una obviedad que a saber si se cumplirá[12].

 



[1] Thomas Erdbrink y Mark Landler, “Iran Said to Seek a Nuclear Accord to End Sanctions”, New York Times, 19 de septiembre de 2013 (http://www.nytimes.com/2013/09/20/world/middleeast/iran-said-to-seek-a-nuclear-accord-to-end-sanctions.html?pagewanted=all&;_r=0).

[2] Un ejemplo de esta nueva actitud la representa no sólo el hecho de que el propio Rouhani contestó a la misiva que le envió el presidente Obama, sino también la carta abierta que publicó en el The Washington Post, donde ofrecía diálogo y cooperación con Occidente y, en concreto, con los Estados Unidos. Hassan Rouhani, “Why Iran Seeks Constructive Engagement”, The Washington Post, 20 de septiembre de 2013 (http://www.washingtonpost.com/opinions/president-of-iran-hassan-rouhani-time-to-engage/2013/09/19/4d2da564-213e-11e3-966c-9c4293c47ebe_story.html).

[3] Jay Solomon y Carol E. Lee, “America’s U.N. Talks Target a Reset in the Mideast”, WSJ, 23 de septiembre de 2013, pág. 8.

[4] Las palabras de Obama se citan a partir de http://www.politico.com/story/2013/09/obama-un-speech-transcript-2013-97261.html. Sobre el discurso, véase Jay Solomon y Jared A. Favole, “Obama Sets Stage For Thaw With Iran”, WSJ, 25 de septiembre de 2013, pág. 11.

[5] En concreto se trata de la imposibilidad de utilizar el sistema de transferencia de dinero swift. Véase, para más detalles, el interesante artículo anteriormente citado de Con Coughlin, donde se explica el modo en que Irán está sorteando las sanciones económicas a través de acuerdos comerciales con los países de la zona, en concreto, con Irak.

[6] Sobre las reacciones airadas del pueblo iraní a la vuelta del presidente Rouhani por sus conversaciones con Obama, así como sobre la táctica de “doble juego” que el Ayatolá Alí Jamenei está llevando a cabo con Occidente, véase el artículo de Con Coughlin, “Tehran’s Double Game”, WSJ, 2 de octubre de 2013, pág. 12.

[7] John Bolton, “How Rouhani Is Playing Obama”, WSJ, 1 de octubre de 2013, pág. 13.

[8] Jay Solomon, “Iran Prepares Offers for Nuclear Talks”, WSJ, 9 de octubre de 2013, pág. 9.

[9] De hecho, el ministro de exteriores adjunto, Abbas Araghchi ya ha afirmado que “el envío de materiales fuera de la ciudad es nuestra ‘línea roja’”, estando sólo dispuestos a negociar sobre “la forma, la cantidad y los diversos niveles de enriquecimiento” dentro del programa nuclear iraní. Cfr. Jay Solomon, “Iran Sets Tought Terms on Nuclear Talks in Geneva”, WSJ, 15 de octubre de 2013, pág. 13.

[10] Jay Solomon, “Iran Prepares Offers for Nuclear Talks”, WSJ, 9 de octubre de 2013, pág. 1. Para una panorámica más completa de la situación, véase la versión online más extensa del artículo http://online.wsj.com/article/SB10001424052702304441404579123593924760138.html.

[11] Tanto Israel como Arabia Saudí han mostrado ya su escepticismo no sólo frente a las buenas intenciones de Irán, sino también frente a las capacidades negociadoras de Obama, hasta tal punto que se confía más en la firmeza de Francia, que no en la de los Estados Unidos (cfr. John Vinocur, “France Covers Obama’s Foreign-Policy Retreat”, WSJ, 15 de octubre de 2013, pág. 17). De hecho, conviene señalar que incluso “miembros dirigentes del Congreso publicaron el lunes una carta que habían hecho llegar al Sr. Obama en la que se decía que Irán debería congelar por completo su producción de combustible nuclear como contrapartida al aplazamiento por parte de los Estados Unidos del cumplimiento de nuevas sanciones sobre Irán. El Sr. Zarif ya ha descartado realizar tal paso. La carta del Congreso, firmada por 10 senadores demócratas y republicanos, decía que los Estados Unidos deberían incrementar la presión financiera sobre Teherán hasta que se consiga un acuerdo”. Jay Solomon, “Iran Sets Tought Terms on Nuclear Talks in Geneva”, WSJ, 15 de octubre de 2013, pág. 13.

[12] Sobre esta cuestión, véase Bret Stephens, “How Not to Negotiate With Iran”, WSJ, 9 de octubre de 2013, pág. 13.