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Un debate velado[1]

El problema del burka ha vuelto, esta vez en Gran Bretaña.

mohammed bomb

El debate sobre el burka ha vuelto, esta vez en Gran Bretaña. Los políticos conservadores y liberal-demócratas están instando a la prohibición de los velos musulmanes, argumentando que la prohibición de cubrir el rostro podría emancipar a las mujeres de las exigencias anti-liberales de su religión.

El asunto comenzó el mes pasado después de que una futura estudiante musulmana en el Metropolitan College de Birmingham se quejara de que el código de vestimenta de toda la vida de la universidad, que prohíbe ir con la cabeza tapada por el campus, la discriminaría a ella y a su deseo de cubrirse el rostro. La política de Birmingham estaba anclada en intereses de seguridad básicos. Los vigilantes y las cámaras de seguridad necesitan ser capaces de identificar a los residentes del campus. La queja de la estudiante velada, no obstante, provocó un clamor en contra y la semana pasada la universidad revocó la política.

Los conservadores concluyeron que la universidad había sido expoliada de una política absolutamente sensata por miedo a ser tachada de islamofóbica. El portavoz de David Cameron dijo la semana pasada que el primer ministro estaba a favor de que las universidades establecieran sus propios códigos de vestimenta, incluyendo códigos que podrían excluir a los musulmanes que llevaran niqab o burka, pero dijo que la decisión la debían tomar los funcionarios de la universidad, no el gobierno.

Algunos miembros del parlamento sin cargo oficial ahora ven la puerta abierta para animar o incluso para requerir que las universidades prohíban los velos. En junio, un grupo de tories presentó un proyecto de ley para prohibir los velos que cubran el rostro en todos los lugares públicos, aunque a esto le queda todavía una segunda lectura. Algunos liberales demócratas se han comprometido también con la causa y el líder liberal demócrata Nick Clegg ha dicho que está abierto a debatir una prohibición del velo, al menos en las universidades.

La sugerencia ha provocado los predecibles gritos de indignación de la izquierda. El miembro del parlamento laborista Angela Eagle comparó a los tories con los talibán[2], obviando el hecho de que la propuesta de una prohibición sería un intento no de imponer normas, sino de limitar lo que la religión puede exigir a sus adeptos, al menos en la plaza pública. Mientras que el Estado por lo general no debe decir a los adeptos religiosos qué tienen que creer o cómo expresar su fe, la tolerancia religiosa pide a cambio un mínimo de moderación religiosa.

No es difícil entender por qué. A diferencia de un lugar de culto o un hogar privado, la plaza pública es un lugar compartido gobernado por ciertas normas. Una democracia no está más obligada a permitir a las mujeres musulmanas llevar burkas en público de lo que debería estar para aceptar que los nudistas anden por ahí a sus anchas, reclamando una exención religiosa.

También está la cuestión de la coacción, no del Estado, sino de aquellos que imponen el velo. No hay duda de que bastantes mujeres musulmanas que llevan el velo en la cara en Gran Bretaña lo hacen voluntariamente. Pero muchas mujeres musulmanas están coaccionadas a ello por miembros fervientes de su familia listos para imponer sus dictados en lo referente a la vestimenta a través del ostracismo e incluso de la violencia. El principio de la libertad religiosa se aplica a los individuos para que puedan seguir su consciencia, no a los grupos para que puedan coaccionar a sus miembros.

Éste no es un asunto teórico. La prensa británica dio la noticia hace unos años de que algunas escuelas privadas musulmanas en Gran Bretaña exigían a las estudiantes que se cubrieran de arriba abajo cuando salieran de clase. Como la diputada del parlamento tory Sarah Wollaston dijo este domingo en una carta abierta en el Telegraph, sería “ingenuo pensar que una chica de trece años tendría completa libertad para rechazar la presión familiar o del grupo”[3].

Los musulmanes en Europa disfrutan de un nivel de tolerancia religiosa que los cristianos, por no hablar ya de los judíos, ni siquiera podrían soñar en tener en la mayoría del mundo islámico. Por debajo del debate sobre el velo está la persistente cuestión que muchos preferirían no preguntar abiertamente, es  decir, si aquellos que piden tolerancia en nombre del Islam brindarían a cambio la misma tolerancia[4].



[1] Editorial del Wall Street Journal, publicado en la versión americana el día 18 de septiembre de 2013 y en la europea el día siguiente,  en la pág. 12: http://online.wsj.com/article/SB10001424127887324665604579078701999851972.html (nota del traductor).

[2] En concreto, tachó a los conservadores de “tory taliban”. Véase la polémica surgida a raíz de sus declaraciones en el siguiente enlace: http://www.telegraph.co.uk/news/politics/10161417/Your-Tory-Taliban-remarks-about-me-are-offensive-MP-tells-Labour-frontbencher.html (nota del traductor).

[4] El WSJ del viernes día 20 de septiembre de 2013 se hace eco de la noticia, según la cual el domingo día 22 se celebrará un referéndum en el cantón suizo de Tocino para prohibir el uso de cualquier vestimenta que cubra el rostro en lugares públicos (nota del traductor).