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La victoria de Hamás en Gaza

El alto el fuego deja intacto y políticamente más fuerte al grupo terrorista

 

(Editorial del WSJ publicado en la edición americana el día 23 de noviembre de 2012, pág. 14 y en la edición europea días 23-25 de noviembre de 2012, pág. 16)

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Refiriéndose a la guerra de los Estados Unidos en Vietnam, Henry Kissinger indicó en una ocasión que “la guerrilla gana si no pierde. El ejército convencional pierde si no gana”. Por lo que se refiere a la reciente guerra de Israel contra Hamás en la franja de Gaza, se puede aplicar la misma consideración.

No es de extrañar que el anuncio del miércoles de un alto el fuego negociado en Egipto provocara vítores entusiastas en las calles de Gaza con una emisora de televisión local llamándolo una “victoria para la resistencia”. Esto no es un vano alarde.

No cabe duda alguna de que muchos habitantes de Gaza estaban simplemente aliviados por no tener que soportar más bombardeos. Pero los líderes de Hamás también entienden que han salido políticamente intactos y estratégicamente más fuertes después de ocho días de lucha no definitiva.

El grupo terrorista ha lanzado más de 1.500 misiles contra Israel, forzando a millones de Israelíes a tener que refugiarse en los búnkeres y en refugios antiaéreos, pero sin haber sufrido una importante derrota militar. Hamás desafió abiertamente al presidente israelí Benjamín Netanyahu a invadir la franja de Gaza y, no haciéndolo, el Sr. Netanyahu ha dejado con vida a los líderes terroristas para que puedan atacar de nuevo. Hamás también ha ganado un nuevo patrón internacional en el presidente egipcio Mohamed Morsi, quien ha negociado el alto el fuego.

Entre los términos del alto el fuego, Israel ha acordado no lanzar ataques terrestres o realizar operaciones selectivas en Gaza como la que asesinó la semana pasada al jefe supremo militar de Hamás Ahmed Jabari. El gobierno egipcio se ha otorgado un papel especial en el mantenimiento del alto el fuego, pero esto significará poco, a menos que pare el flujo de armas procedentes de Irán a la franja a través de la península egipcia del Sinaí. Israel recibió una garantía similar después del alto el fuego con Hamás en el año 2009, pero los misiles se multiplicaron y éstos fueron de mayor alcance.

El diario israelí Haaretz informaba el miércoles de que el acuerdo no “impone [a Hamás] la responsabilidad de hacer cumplir el alto el fuego a las otras organizaciones [terroristas] de la franja de Gaza”. Esto permite a Hamás delegar los ataques con mísiles a grupos como la Yihad islámica, mientras gana una cantidad extra de impunidad política. Consecuencia de ello será tanto una intensificación de la reputación de Hamás en el mundo árabe como también contra su rival palestino Mahmoud Abbas.

El Sr. Netanyahu evita una costosa invasión terrestre poco antes de las elecciones de enero y evita también más condenas internacionales y el riesgo de un desacuerdo público con la Administración Obama. Pero hay una razón por la que las noticias del alto el fuego fueron saludadas con protestas públicas en las ciudades del sur de Israel que han sufrido el fuego de los misiles palestinos.

“¿Por qué nos hemos tomado tantas molestias”, escribía en un mensaje de texto un soldado israelí que había pasado los tres últimos días estudiando detenidamente blancos en Gaza, “si ahora necesitamos el permiso [del presidente egipcio Mohamed] Morsi para destruir una bomba de relojería?”. Esta opinión se puede extender por todo Israel conforme se vayan acercando las elecciones.

Israel vive en un mal vecindario que se ha vuelto todavía más peligroso a partir de la Primavera Árabe y se pueden exponer argumentos a favor de un alto el fuego que comprará quizás un año o dos de paz en la frontera del sur. Israel ha reducido, al menos, la capacidad de Hamás de atacar si hay una guerra contra Irán el año que viene.

Mas Irán, cuyos misiles han formado el grosor del arsenal de Hamás, seguramente se ha dado cuenta de que el Estado judío tenía una oportunidad para lanzar un golpe militar decisivo, pero que ha declinado hacerlo por la presión internacional. Esto sólo puede dar ánimos a los mulás mientras se preparan para la siguiente e inevitable confrontación.