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El Iron Dome de Israel

Una actuación exitosa en la defensa anti-misiles.

 

(Editorial del WSJ publicado en la versión americana el día 20 de noviembre de 2012, pág. 14 y en la versión europea el día 21 de noviembre de 2012, pág. 16)

 

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Independientemente de cómo finalice la última guerra de Israel contra Hamás, el conflicto de Gaza será recordado durante mucho tiempo por las imágenes de una proeza militar en los cielos de Israel. Los interceptores israelíes han destripado los misiles de Hamás suministrados por los iraníes destinados a los centros de población. Anótese una importante victoria estratégica y tecnológica en la defensa anti-misiles.

El sistema Iron Dome del Estado judío se concibió después de la guerra del 2006 con el Líbano, cuando cerca de 4.000 misiles de Hezbolá mataron a 44 civiles en el norte de Israel; no se desplegó hasta el año pasado. Las defensas anti-misiles han tenido ruidosos escépticos desde que Ronald Reagan abogase por ellas en la década de 1980 y los críticos israelíes se han centrado en el precio – alrededor de 50.000 dólares por cada interceptor Tamir – y su supuestamente dudosa fiabilidad. La semana pasada finalizó este debate.

El Iron Dome se diseñó para proteger las áreas pobladas por civiles de misiles de corto alcance. Un radar adjunto a cada batería determina si la descarga entrante amenaza a un centro de población para garantizar que los interceptores no estén perdiendo el tiempo con misiles inofensivos.

El sistema de Israel es modesto, con cinco baterías desplegadas hasta el momento. Pero en sólo seis años se las ha apañado para hacer de Tel Aviv y de otras ciudades de los alrededores inexpugnables ante los ataques con misiles. El índice de aciertos se acerca al 90%. Cerca de unos mil misiles han venido de Gaza hasta el momento y, según un funcionario citado por el Time Magazine, se han estimado dignos de ser interceptados unos 300 más o menos.

El logro de ingeniería ha salvado incontables vidas, pero también son significativos los beneficios estratégicos. Limitando las pérdidas civiles, las defensas anti-misiles ofrecen más opciones y más tiempo a los líderes militares y políticos para decidir cómo responder. Si los misiles llegaran, queramos o no, a las ciudades israelíes, la presión para una incursión terrestre en Gaza o para un acuerdo posiblemente humillante con Hamás sería mayor. Tal y como lo predijo el fallecido estratega Albert Wohlstetter, las defensas pueden disuadir a los agresores y ofrecer la oportunidad de hacer la guerra de manera menos destructiva.

Hay también aquí una lección para los EE.UU. En un estudio de este septiembre y que ha pasado desapercibido, el National Research Council señalaba las deficiencias en la actual estrategia de defensa anti-misiles americana, sosteniendo que los EE.UU. necesitan hacer más para proteger el país contra los ataques de larga distancia procedentes de Irán, Corea del Norte y de otros países. El informe recomendaba de manera explícita un emplazamiento de defensa adicional en la costa este de los EE.UU. para aumentar los interceptores en California y en Alaska.

Hace tres años, la administración Obama cerró un emplazamiento en Polonia y en la República Checa, doblegándose así ante las presiones rusas. En su lugar, la Casa Blanca decidió proteger Europa de los misiles iraníes de corto y medio alcance con interceptores Aegis inicialmente colocados en el mar y más tarde en tierra.

El cuarto y último estadio del plan revisado debería tratar finalmente la amenaza a largo alcance poniendo interceptores en Europa central. Pero ésta es la cuestión a la que el presidente Obama se refería cuando prometió, como se sabe, a su homólogo ruso Dimitri Medvedev que sería “más flexible” en su segundo mandato. La defensa anti-misiles podría también padecer recortes de presupuesto.

Con la proliferación de misiles y un mundo sin estar preparado para terminar con el programa nuclear de Irán, las defensas anti-misiles se están convirtiendo, más que nunca, en una cuestión de máxima urgencia para los EE.UU. Los israelíes están mostrando la importancia de estar protegidos en una era de misiles sin escrúpulos.