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Occidente y el Islam

Revista de prensa

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Las nuevas amistades del presidente Obama

(National Review, "The Week",17 de diciembre de 2012, p. 8).

 

Durante su viaje a Birmania, el presidente Obama pronunció de manera incorrecta y repetidamente el nombre de Aung San Suu Kyi, la líder y heroína democrática del país. Eso podría pasarle a mucha gente. Pero lo peor fue la decisión de Obama de referirse al país como “Myanmar” en lugar de “Birmania”. “Myanmar” es el nombre preferido por la antigua dictadura del país; los demócratas llaman al país “Birmania”. El gobierno estadounidense ha utilizado siempre el nombre de “Birmania”. A comienzos de su presidencia, Obama pronunció un breve discurso mostrando su amistad con “la República Islámica de Irán”. Así es como la dictadura iraní prefiere llamar al país. El gobierno estadounidense nunca había utilizado esa terminología. El presidente George W. Bush, por ejemplo, llamaba habitualmente al gobierno de Irán “régimen”. Que Obama dijese “República Islámica de Irán” fue un golpe para muchos demócratas iraníes. ¿Qué importancia tiene el nombre? En el mundo de la diplomacia – al más alto nivel – mucho.

 


 

 

El terrorismo de Hamás contra el Estado de Israel o el arte de manipular a la opinión pública occidental

Una de las paradojas más llamativas de la época actual es la increíble falta de información que se puede llegar a tener en una sociedad como la nuestra, en la que internet y las redes sociales permiten escapar de cualquier tipo de censura.

Este pasado miércoles día 21 de noviembre de 2012 se llegó a un acuerdo de cese de las hostilidades entre Israel y el grupo terrorista Hamás que domina la zona de Gaza. Como sucede en todo conflicto en el que se ve envuelto Israel, a la comunidad internacional le faltó tiempo para condenar por “excesivos”, “desproporcionados” y “fuera de lugar” los ataques defensivos israelíes y para llamar a un acuerdo que permitiera “acabar con la carnicería”.

Tras varias reuniones del presidente egipcio Mohammed Morsi con Hillary Clinton y representantes de ambos bandos se llegó el miércoles a un acuerdo de alto el fuego. Las consecuencias, sin embargo, que este acuerdo obligado por la presión internacional tiene para la lucha que mantiene el mundo árabe contra la existencia no sólo del Estado de Israel, sino también de los judíos mismos en Oriente Medio y, por extensión, en cualquier lugar del planeta, han querido pasar desapercibidas. Occidente tiene de nuevo paz e Israel ha sido de nuevo doblegado. Qué es lo que representa realmente esta situación, lo explica con meridiana claridad el editor adjunto de la Henry Jackson Society de Londres, Douglas Murray en el siguiente artículo aparecido en el WSJ, del cual extraemos los siguientes párrafos:

«Un pírrico alto el fuego», por Douglas Murray

«El resto del mundo clamaba por un alto el fuego. El resto del mundo tiene ahora un alto el fuego. Pero cuando se trata de ayudar a la paz en Oriente Medio, el resto del mundo ha mostrado una vez más que es parte del problema. De lo que acabamos de ser testigos en Oriente Medio es de una repetición exacta de lo que sucedió en 2008-2009. No debería ser necesario indicar que esto no es bueno […]

Una hora después del inicio del alto el fuego, ya se habían lanzado 12 misiles desde Gaza contra Israel.

Así que de nuevo estamos de vuelta al status quo ante. Como en los años 2009 y 2006, cualquiera que esté todavía bajo la ilusión de lo que significa un alto el fuego debe entender ahora que significa únicamente que Israel tiene que detener su agresión de manera que Hamás pueda continuar lanzando misiles con tranquilidad […]

Si no me cree, aquí están las declaraciones del líder de Hamás Khaled Meshaal en El Cairo durante el anuncio del alto el fuego: “Israel no ha conseguid ninguno de sus objetivos” dijo a los reporteros, añadiendo: “Continuaremos armándonos” […]

La causa de este último conflicto no es que los palestinos no tengan un estado. Ya tienen varios. El problema es que uno de ellos se llama “Gaza” y está dirigido por un grupo terrorista que continúa disparando misiles contra Israel: no contra un territorio en disputa, sino contra Israel mismo.

En un sentido, pues, el portavoz de Oxfam [quien había declarado: “Sólo con el levantamiento del bloqueo tendremos una oportunidad para acabar con la incesante espiral de violencia”] tiene razón. La espiral de violencia podría haber finalizado en realidad si no hubiera ningún bloqueo en Gaza. Eso significaría que los enemigos de Israel podrían armar a los habitantes de Gaza con muchas más armas de la que ya tienen a día de hoy, de manera que cuando estalle el siguiente asalto se pueda completar la guerra de exterminio contra Israel.

Los únicos ganadores de este último asalto han sido los ahora investidos de legitimidad Hermanos Musulmanes. Los perdedores son todos los que creen que en una guerra entre una nación-estado y un grupo terrorista, se le debería permitir a la nación-estado hacer de una vez todo lo que sea necesario para ganar.”

 

 


 

 

«Las mujeres afganas temen que sus derechos sean minados cuando los EE.UU. se vayan», por Maria Abi-Habib (artículo publicado en el WSJ, edición americana, 13 de noviembre de 1012, pág. A1 y edición europea, 14 de noviembre de 2012, págs. 14-15).

«Rokhshana, una niña de 14 años, lleva detrás de los barrotes desde marzo. Está cumpliendo un año de condena por adulterio tras lo que ella describe como una violación por parte de su primo adulto, que permanece en libertad.

“Amo a mi país, pero aquí no hay justicia”, dice Rokhshana en la prisión juvenil de Herat, quien lleva en sus brazos los signos de los golpes.

[…]

Chicas como Rokhshana, quien utiliza sólo un nombre, son las caras de la presente realidad. Criada en un pueblo de las afueras de Herat, la principal ciudad al oeste de Afganistán y considerada como una de las más liberales del país, Rokhshana terminó viviendo con su primo Abdullah, quien ahora tiene 38 años, después de la muerte de su padre.

En el centro de detención de Herat, rodeada de barrotes, Rokhshana muestra un brazo con morados de color azul oscuro bajo la piel, los distintivos de los golpes de Abdullah, dice ella. El primo, casado y con dos hijos, la forzaba a fumar opio y la violaba regularmente desde que tenía 12 años, cuenta.

“Yo fumaba y por eso no sabía qué pasaba a mi alrededor. La vida parecía estar muy lejos de mí y es entonces cuando mi primo me tomaba”, dice, agarrándose nerviosamente su velo con su mano pintada cada vez que habla.

Al final escapó del pueblo en marzo, huyendo a una comisaría de policía cercana, donde explicó su historia. En lugar de arrestar a Abdullah, la policía encerró a Rokhshana. Su delito: haber abandonado su casa sin compañía de un familiar masculino. Tal conducta es considerada un crimen por muchos jueces en Afganistán, quienes aplican a menudo la Sharia o legislación islámica de manera diferente a través del país.

Semanas más tarde, sus denuncias por violación y por abusos se convirtieron en cargos contra ella por haber dejado el hogar y por adulterio, aun cuando no está casada. “Cuando el juez me condenó, me dijo: ‘Sé que has sido forzada a tener relaciones sexuales, pero puesto que ahora eres impura y has escapado de casa, tienes que ir a la cárcel’”, recuerda sentada en la cama de la prisión.

El juez del caso, Humayoon Aseel, dijo que condenaba a Rokhshana porque “había cometido adulterio con su consentimiento y repetidamente”.

Bajo la ley afgana, los hombres que cometen adulterio también deben ser encarcelados. El Sr. Aseel dijo que había emitido una orden judicial de arresto contra Abdullah. Rokhshana dice, sin embargo, que su primo ha sobornado a la policía para evitar ser detenido y que ahora está de nuevo en el pueblo.

Noor Khan Nikzad, el portavoz de la policía de Herat, dice que la policía no ha recibido ninguna orden judicial de arresto contra Abdullah. La policía niega cualquier acusación de soborno. No nos ha sido posible contactar con el primo.»

Ésta es la realidad de las mujeres y, en especial, de las niñas en los países islámicos. ¿Todavía seguimos creyendo que el Islam es una “religión de paz”, una “religión tolerante” y una religión más en el contexto europeo?


 


 


«Troops Shot After Taliban Leader's Call», por Maria Abi-Habib (WSJ, edición europea, viernes-domingo, 26-28 de octubre de 2012, pág. 9).

«Los sentimientos anti-americanos están extendidos entre el ejército y la policía afgana, las dos fuerzas que se supone tomarán el poder una vez que el mandato militar de la coalición finalice en el año 2014.

“Nosotros llamamos infieles a las tropas americanas. Pueden ser nuestros aliados en términos militares, pero según nuestra religión son nuestros enemigos”, dijo un sargento del ejército afgano que está sirviendo en la provincia de Khost. “El Corán dice que los cristianos y los judíos no pueden ser nunca amigos de los musulmanes”.»

 

 


 

 

Muchos se preguntarán todavía hoy cómo es posible que los americanos hayan votado a Obama para un segundo mandato después de su desastrosa administración no sólo a nivel nacional, sino también a nivel internacional, con su política a favor de China y del mundo islámico en contra de Israel y de su nada disimulado desinterés y apatía por Europa.

En el diario americano Wall Street Journal se publicaron el día 3 de noviembre los “argumentos conclusivos” tanto de Barack Obama como de Mitt Romney. Dejando de lado el texto de Obama (el cual estaba retóricamente redactado de una manera impecable), la argumentación de Romney para ser elegido próximo presidente de los Estados Unidos se basaba en toda una serie de puntos, entre los cuales se encontraban los siguientes:

«Juntos superaremos nuestras dificultades y marcaremos el comienzo de una nueva era de prosperidad.

América está lista para este tipo de liderazgo. Paul Ryan y yo lo suministraremos. Nuestro plan para una clase media más fuerte creará trabajos, parará la bajada de los salarios netos y pondrá a América de nuevo en el camino de la posibilidad y de la oportunidad.

Esto, a su vez, nos permitirá cumplir nuestras responsabilidades para promover los principios de paz como líder del Mundo Libre. Ayudaremos al mundo musulmán a combatir la propagación de los extremismos. Disuadiremos a Irán para que no construya una bomba nuclear. Estableceremos relaciones duraderas a través de toda América Latina. Y seremos compañeros de China y de otras grandes naciones para construir un mundo más estable y pacífico.»

 

Éstas son las “últimas palabras” de Mitt Romney. ¿Puede haber todavía alguien que se pregunte por qué ganó Obama las elecciones del pasado 6 de noviembre? La cuestión a plantearse sería, en todo caso, la siguiente: ¿Por qué Obama no obtuvo una mayoría aplastante si el candidato republicano tenía exactamente su mismo “programa político”?