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Una breve historia de demócratas, republicanos y racismo

 

Texto original: Russ Paielli                                Traducción: César Guarde

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 A continuación, una serie de hechos históricos básicos que todo americano debería conocer.

 

Hecho: El partido republicano fue fundado principalmente para oponerse a la esclavitud y los republicanos finalmente la abolieron. El partido demócrata se enfrentó a ellos e intentó mantener y expandir la esclavitud.

 

¿Por qué este hecho indiscutible es raramente mencionado? Por ejemplo, los documentales de la PBS sobre la esclavitud y la Guerra Civil apenas lo mencionan. Puede sin duda argumentarse que los partidos han cambiado de manera espectacular en 150 años, pero eso no cambia el hecho histórico de que fueron los demócratas los que apoyaron la esclavitud y los republicanos los que se opusieron a ella. Y ese hecho indiscutible no debe destaparse por miedo a que manche al moderno partido demócrata.

Si las posiciones de los partidos hubiesen sido las contrarias y los demócratas hubiesen luchado contra los republicanos para acabar con la esclavitud, los papeles históricos de los partidos serían sin duda incesantemente repetidos en estos documentales. Es divertido cómo funciona esto.

 

Hecho: Durante los tiempos de la Guerra Civil, los “republicanos radicales” fueron llamados de esta manera porque no sólo querían acabar con la esclavitud, sino también otorgar a los esclavos liberados la plena ciudadanía, la plena igualdad y todos los derechos.

 

¡Sí, ésta era ciertamente una idea radical en aquella época!

 

Hecho: El vicepresidente de Lincoln, Andrew Johnson, era un demócrata que estaba plenamente a favor de la Unión (pero también de la esclavitud) que había sido elegido como un compañero de candidatura comprometido para la captación de demócratas. Tras  el asesinato de Lincoln, Johnson frustró los esfuerzos republicanos en el Congreso para reconocer los derechos civiles de los esclavos liberados y los demócratas del sur continuaron frustrando cualquier esfuerzo de esta índole durante casi un siglo.

 

Hecho: El Ku Klux Klan era original y principalmente una sección del Partido Demócrata del Sur y su misión era aterrorizar a los esclavos liberados y a los republicanos que simpatizaban con ellos.

 

¿Por qué se omite convenientemente este hecho en tantas historias y representaciones populares del KKK, incluyendo los documentales de la PBS? Si el KKK hubiese sido fundado por los republicanos, este hecho sería sin duda repetido constantemente en esos programas.

 

Hecho: En la década de 1950, el presidente Eisenhower, un republicano, integró a las minorías en el ejército estadounidense y secundó los derechos civiles para ellos. Eisenhower hizo aprobar el Acta de Derechos Civiles de 1957. Uno de los principales oponentes políticos de Eisenhower en la cuestión de los derechos civiles antes de 1957 fue, ni más ni menos, que Lyndon Johnson, el entonces líder de la mayoría demócrata del Senado. Lyndon B. Johnson había votado por la línea estrictamente segregacionista hasta que cambió su postura y apoyó el Acta de 1957.

 

Hecho: La histórica Acta de Derechos Civiles de 1964 fue apoyada por un mayor porcentaje de republicanos que de demócratas en ambas cámaras del Congreso. En la Cámara, el 80% de los republicanos y el 63% de los demócratas votaron a favor. En el Senado, el 82% de los republicanos y el 69% de los demócratas votaron por ella.

 

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Varios carteles de propaganda racista del partido demócrata. De izquierda a derecha, (1) Las dos plataformas [14 de junio de 1876]. La Plataforma Demócrata es para el hombre blanco. La Plataforma Republicana es para el Negro (Fuente: Originalmente en subasta en WorthPoint.com); (2) Las dos plataformas [1866].Cada RADICAL en el Congreso VOTÓ por el SUFRAGIO NEGRO (Fuente: Library of Congress, Broadside Collection, portfolio 159, no. 9 c-Rare Bk Coll); (3) Ticket Democrático [1868]. A favor de un Hombre Blanco en el Gobierno. Contra el Sufragio Negro y la Igualdad de los Negros (Fuente: Actualmente en la colección Seth Kaller, #22859) (Pulse en las imágenes para ampliarlas).


 

Hecho: Frente a la popular idea equivocada, los partidos nunca “cambiaron” en la cuestión del racismo.

 

Siguiendo los épicos enfrentamientos por los derechos civiles de la década de 1960, el Sur comenzó un giro demográfico mayoritario desde el predominio demócrata al republicano. Muchos creen que este giro estaba motivado principalmente por el racismo. Si bien es cierto que muchos sureños racistas abandonaron el partido demócrata por su nuevo apoyo a la igualdad y a la integración racial, la idea de que acudieron en rebaño al partido republicano –que llevaba un siglo de ventaja a los demócratas en estas cuestiones– no tiene el menor sentido.

 

Y, sin embargo, cualquier progresista, cuando se le presiona con este tema, ¡afirmará inevitablemente que los partidos “cambiaron” y que la mayor parte de los demócratas racistas se volvieron republicanos! En sus mentes, ¡esta maniobra de ju jitsu histórico aparentemente transfiere todos los pecados pasados de los demócratas (esclavitud, KKK, las leyes de Jim Crow, etc.) a los republicanos, mientras que todas las virtudes pasadas de los republicanos (i.e., acabar con la esclavitud) pasan a los demócratas! ¡Todo un logro!

 

Es cierto que la oposición de Barry Goldwater al Acta de Derechos Civiles de 1964 probablemente atrajo a algunos racistas demócratas hacia el partido republicano. Sin embargo, Goldwater no era un racista, al menos no un racista manifiesto como muchos demócratas sureños de la época, como George Wallace y Bull Connor. Defendía públicamente la igualdad racial y su oposición al Acta de 1964 se basaba en los principios fundamentales de los derechos estatales. En cualquier caso, sus puntos de vista libertarianos estaban lejos de la corriente dominante del partido republicano y perdió las elecciones presidenciales de 1964 frente a Lyndon B. Johnson, quien obtuvo una victoria aplastante.

 

Pero la oposición de Goldwater al Acta de Derechos Civiles de 1964 proporcionó a los progresistas un punto de entrada con el que alquitranar al partido republicano de racista y han repetido tenazmente esta etiqueta tan a menudo a lo largo de los años que es ahora parte del saber tradicional de los progresistas. Pero se trata simplemente de un mito sin fundamento, una mentira políticamente conveniente. Si el partido republicano fuera más racista que el partido democrático incluso en 1964, ¿por qué un porcentaje más elevado de republicanos que de demócratas en ambas cámaras del Congreso votó por el Acta de Derechos Civiles de 1964? La idea de que el voto de Goldwater en el Acta de Derechos Civiles de 1964 prevalece sobre un siglo de historia del partido republicano es, cuanto menos, ridícula.

 

Todo partido político tiene sus racistas, pero la idea de que los republicanos son más racistas que los demócratas o que cualquier otro partido está basada en nada más que el contante tamborileo de insinuaciones sin fundamento y afirmaciones de la izquierda, constantemente resonando en los medios progresistas. Es un clásico ejemplo de una Gran Mentira que se convierte en “verdad” simplemente en virtud de ser repetida muchas veces.

 

Una explicación más acertada para el giro continuo de posiciones de los demócratas a los republicanos en el Sur era la idea, correcta o no, de que el partido demócrata había rechazado los valores religiosos cristianos tradicionales y abrazado un secularismo radical. Eso incluye su inflexible apoyo al aborto, su rechazo de la plegaria en las escuelas públicas, su promoción de la agenda gay y muchos otros puntos.

 

En la década de 1960 el partido demócrata cambió fundamentalmente su estrategia para tratar con los afroamericanos. Gracias principalmente a iniciativas previas republicanas en derechos civiles, una ostensible opresión racial ya no era una opción política viable. Mientras que en el pasado los demócratas sureños habían segregado y aterrorizado a los negros tan abierta como orgullosamente, el partido demócrata nacional decidió, en su lugar, ser más sutil y hacerlos lo más dependientes posible del gobierno. Al mismo tiempo, comenzaron una persistente campaña de mentiras e insinuaciones, igualando falsamente cualquier oposición a su estado de bienestar con racismo.

 

Desde una perspectiva política totalmente cínica, la estrategia de los demócratas de la dependencia negra ha sido extremadamente efectiva. Los afroamericanos votan rutinariamente en más de un 90%, a los demócratas por miedo a que los republicanos corten sus beneficios gubernamentales y programas de bienestar. ¿Y cuál es el resultado? Antes de los programas de bienestar de la Gran Sociedad de Lyndon B. Johnson, el porcentaje de delincuencia negra era de un 23%, pero ahora se ha triplicado alcanzando ya un 72%.

 

La mayor parte de los ayuntamientos de las ciudades americanas han sido dirigidos por demócratas progresistas durante décadas y muchas de esas ciudades tienen grandes secciones de población negra que son básicamente anarquías disfuncionales. Ciudades como Detroit están invadidas por bandas y traficantes, con hogares quemados en cada bloque en algunas zonas. El valor del terreno es tan barato a causa del crimen, la ruina y la falta de oportunidades económicas que las casas condenadas ni siquiera vale la pena reconstruirlas. ¿Quién quiere construir un hogar en una zona de guerra urbana? ¡Y, sin embargo, continúan eligiendo a los demócratas progresistas y culpando a los republicanos “racistas” de sus problemas!

 

Washington, D.C. es otra ciudad que ha estado dominada por los demócratas progresistas durante décadas. Gasta más per cápita en estudiantes que prácticamente cualquier otra ciudad del mundo y, sin embargo, tiene algunos de los peores resultados académicos y es un infierno infestado de drogas. Barack Obama no soñaría con enviar a sus preciosas hijas a las escuelas públicas de D.C., por supuesto, pero nos asegura que esas escuelas son lo suficientemente buenas para cualquier otra persona. En realidad, Obama jugó un papel decisivo en acabar con un popular y efectivo programa de cheques escolares en D.C., terminando eficazmente con las esperanzas de muchas pobres familias negras atrapadas en esas escuelas públicas disfuncionales. Su lealtad al sindicato de profesores prevalece aparentemente sobre su preocupación por las pobres familias negras.

 

Un argumento de peso podría ser también que el apoyo demócrata para la perpetua discriminación positiva es racista. Es, después de todo, la antítesis de la visión de Martin Luther King de una sociedad sin colores. No sólo es “racismo invertido”, sino que se basa en la premisa de que los afroamericanos son incapaces de competir en el mercado libre en el mismo campo de juego. En otras palabras, se basa en la idea de la supremacía blanca, aunque supremacía blanca “benevolente” antes que la supremacía blanca abiertamente hostil del partido demócrata con anterioridad a la década de 1960.

 

La próxima vez que alguien afirme que los republicanos son racistas y los demócratas no, no te lo creas.

 

Lecturas recomendadas:

Bruce Bartlett, Wrong on Race: The Democratic Party's Buried Past, Palgrave Macmillan, 2008.
David Barton, Setting the Record Straight: American History in Black & White, WallBuilder Press, 2004.
Wynton C. Hall, The Right Words: Great Republican Speeches that Shaped History, Wiley, 2007.
Wayne Perryman, Whites, Blacks and Racist Democrats, Book Publishers Network, 2010.
Michael Zak, Back to Basics for the Republican Party, Signature Books, 2003.