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Irán no se merece estar ni en las Naciones Unidas ni en el Fondo Monetario Internacional

Cualquier miembro que viole continuamente la Carta de las Naciones Unidas puede ser expulsado. Esto suena ciertamente a Teherán.

John Bolton, Mark Wallace y Kristen Silverberg[1]

(Artículo publicado en el WSJ, el martes 14 de agosto de 2012, p. 13)

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La crisis nuclear iraní se lleva arrastrando desde hace unos 20 años, a pesar de las múltiples resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y de una falange de sanciones nacionales. Algunos creen que sólo la fuerza parará a Irán, pero incluso ahora Teherán parece no tomarse en serio tal amenaza.

Un paso cercano a la fuerza que la “comunidad internacional” ha sido incapaz de tomar es excluir a Irán de organizaciones internacionales tales como las Naciones Unidas y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Esto ha de cambiar.

La participación de Irán en estas organizaciones mina sus principios fundamentales. La Carta de las Naciones Unidas estipula que la calidad de miembro está abierta a “los estados amantes de la paz que aceptan las obligaciones consignadas en la presenta carta y […] que estén dispuestos a cumplir con estas obligaciones”. La República Islámica no cumple claramente con este programa.

Irán ha exigido repetidamente la destrucción de Israel, utilizando retórica anti-semita y contra Israel violando la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio. Ha sido repetidamente sancionado por el Consejo de Seguridad y condenado por la Agencia Internacional de la Energía Atómica por violar el Tratado de No Proliferación Nuclear. Ha sido también mencionado por apoyar la carnicería del régimen de Assad contra ciudadanos sirios. Teherán es con frecuencia la sede de conferencias que niegan el Holocausto.

Pero las Naciones Unidas han incluido a los líderes iraníes. Irán fue elegido unánimemente para la Comisión de las Naciones Unidas sobre la condición jurídica y social de las mujeres en el 2010. Irán es un país que azota a las mujeres por violar las normas de vestir islámicas y que las lapida por adulterio. Poco después de la elección de Irán, la comisión seleccionó a un país para condenar: Israel. Durante una reciente conferencia contra las drogas de las Naciones Unidas en Teherán, Irán acusó a los “sionistas” de propagar drogas ilegalmente por todo el mundo.

El año pasado, Irán fue elegido para tener un papel dirigente en el Tratado de Comercio de Armas de las Naciones Unidas, a pesar de su historial de estado armamentístico que patrocina el terror y a grupos terroristas.

Irán mina también otras organizaciones internacionales. Actualmente, el FMI posee una cuenta en el Banco Markazi, el banco central de Irán, con un total de aproximadamente 1 billón de dólares. Tanto los EE.UU. como la Unión Europea han sancionado a este banco por sus actividades de blanqueo de dinero, incluyendo encauzamiento de dinero para instalaciones militares y relacionadas con armamento nuclear en Irán.

La participación de Irán en estas organizaciones es inaceptable. Teherán no debería contar por su desafío a la legislación internacional. El artículo 6 de Naciones Unidas estipula explícitamente la expulsión de cualquier miembro “que haya violado continuamente los principios que la componen”. Esto suena ciertamente a Irán.

Una pena menor, según el artículo 5, es la suspensión “de los ejercicios de los derechos y privilegios de la calidad de miembro”.  Las Naciones Unidas también tienen el poder de retirar las credenciales de una delegación como hizo en 1974 en relación con la delegación de Sudáfrica, citando su “constante violación de la Carta y de la Declaración Universal de los Derechos Humanos”.

Adoptar cualquiera de estas medidas sería extraordinariamente difícil. La suspensión de las Naciones Unidas requiere la aprobación del Consejo de Seguridad y de dos terceras partes de la Asamblea General. Pero hay ventajas reales haciendo que los amigos de Irán salgan a la luz del sol. ¿Vetarán Rusia y China una resolución de suspensión en el consejo de la misma manera como han hecho hace poco vetando las resoluciones de sanciones contra la dictadura de Assad en Siria? Si es así, permitamos que revelen el auténtico carácter de sus regímenes y la realidad detrás de los escenarios de las Naciones Unidas.

Tanto los EE.UU. como la U.E. han adoptado leyes que prohíben que los ingresos de sus contribuyentes lleguen a los bolsillos de los oficiales y de las instituciones del régimen iraní. Pero al mismo tiempo, ambos financian fuertemente las Naciones Unidas y el FMI, facilitando las actividades de desestabilización de Irán.

La participación continua de Irán en las Naciones Unidas y en el FMI le otorga legitimidad internacional y es una plataforma para avanzar en su agenda –destripando las sanciones económicas, entre otras– y minar los importantes intereses de la política exterior occidental.

En septiembre, Nueva York se verá forzada de nuevo a recibir al presidente de Irán Mahmoud Ahmadineyad, quien utilizará sin duda su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas para vomitar su retórica antiamericana y antisemita. Es hora de que las naciones prohíban que las instituciones internacionales ignoren sus propios principios.

No se trata de que Irán desobedezca las leyes y mine la integridad de las instituciones internacionales. Estas instituciones están permitiendo directamente los esfuerzos diplomáticos y financieros de Irán para avanzar en su persecución de armas nucleares y sus actividades de desestabilización de Oriente Medio. Algunos gobiernos y compañías privadas han tomado en serio su responsabilidad de presionar a Irán para que cambie de curso. Las organizaciones internacionales deben ahora hacer lo mismo.



[1] El Sr. Bolton es miembro del American Enterprise Institute y autor de “Surrender Is Not an Option: Defending America at the United Nations” (Simon & Schuster, 2007). La Sra. Silverberg y el Sr. Wallace son, respectivamente, la presidenta y el director ejecutivo de United Against Nuclear Iran.