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Un mundo sin liderazgo

Los signos de desorden aumentan mientras la influencia americana disminuye

(Artículo de opinión del WSJ, publicado el martes 19 de junio, p. 12)

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No hace mucho tiempo, gran parte del mundo se quejaba de que América era demasiado asertiva y de que era un “hiperpotencia” que intentaba guiar con demasiada poca deferencia hacia los deseos de aquellos que asisten esta semana a la reunión del G-20 en Méjico. Bueno, felicidades. Un mundo sin el liderazgo de los EE.UU. está llegando más rápidamente de lo que incluso los franceses esperaban. ¿Qué les parece?

  • En Siria, una revuelta populista contra un dictador amenaza con convertirse en una guerra civil, mientras Rusia e Irán apoyan a su cliente en Damasco y Occidente no hace acto de presencia en unas inútiles Naciones Unidades. El conflicto amenaza con extenderse a los países vecinos.
  • Irán continúa su marcha hacia un arma nuclear, a pesar de más de tres años de ruegos y (hasta hace poco) débiles sanciones por parte de Occidente. Israel podría decidir que debe atacar a Irán primero para defenderse, a pesar de los riesgos militares, debido a la falta de confianza en la voluntad de América para actuar. Si Irán tiene éxito, es probable un brote de proliferación nuclear a través de Oriente Medio.
  • De nuevo presidente de Rusia, Vladímir Putin, desdeñó la invitación del Presidente Obama para la cumbre del G-8 en Camp David y está complicando la diplomacia americana a cada paso. Está enviando armas y misiles antiaéreos a Siria, bloqueando las sanciones de las Naciones Unidas y reafirmando la influencia rusa en Europa del Este y en Asia Central. El “reset” del Sr. Obama en las relaciones ha dado pocos frutos.
  • En Egipto, el ejército y los hermanos musulmanes compiten por el poder después de la Primavera árabe, con EE.UU. en gran medida como mirón. Los demócratas no confían en una América que les ayudó demasiado poco en los días de Mubarak, mientras que el ejército no confía en la Administración americana que abandonó al final a Mubarak. Egipto está cada vez menos dispuesta a controlar policialmente sus fronteras con Israel o el tráfico de armas a Gaza.
  • Los países de la eurozona pasan de un rescate fracasado a otro, poniendo en peligro una economía global todavía frágil. El líder más imponente actualmente, Angela Merkel de Alemania, rechazó el consejo del Sr. Obama de romper el balance de su país con un estímulo del gasto en el 2009 y hay que estar agradecido de que lo hiciera. Su economía es más fuerte por ello.

La administración Obama ha jugado desde entonces el papel de molestón keyneisano, tomando en privado partido por los deudores de Europa cuando exhortaba a Alemania a escribir cheques más grandes y a mitigar la política monetaria. El secretario del tesoro Timothy Geithner se abrió camino a codazos en una reunión de ministros de finanzas de la eurozona en septiembre del año pasado y luego criticó las políticas europeas y, posteriormente, los señores Obama y Geithner culparon a Europa por los problemas económicos de América. No es de extrañar que a Frau Merkel no le importe mucho lo que EE.UU. piense.

 

  • Los países del sur de Asia están recalculando sus intereses, mientras los EE.UU. encabezan la salida de Afganistán. Paquistán pide una extorsión de 5.000 dólares a un camión por llevar suministros a las fuerzas americanas, mientras continúa dando asilo a los líderes talibanes. Irán extiende su propia influencia en Afganistán occidental, mientras los talibanes se resisten a las súplicas de los EE.UU. para negociar un cese el fuego, comprendiendo que pueden esperar hasta la partida.

 

***

 

Para los Putin del mundo y algunos liberales americanos, estos indicios de debilidad de la influencia de los EE.UU. son bienvenidos. Por fin han atado al Gulliver americano. La era de la “seguridad colectiva” a través de las Naciones Unidas ha llegado y, sean cuales sean las dificultades del futuro, al menos no habrá más Iraks.

Pero nótese bien que el sustituto del liderazgo de los EE.UU. no es una nueva era de paz administrada por las Naciones Unidas. A menudo es un vacío ocupado por los actores más repugnantes del mundo. Esto está más claro en Siria que en cualquier otro lugar, donde Rusia e Irán tienen vía libre para fortificar la dictadura de Assad. El precio es elevado en carnicería humana, pero podría ser todavía más elevado en mostrar a otros dictadores que apenas importa ya si un presidente americano declara que “tienes que irte”. Lo que importa es si tú tienes protectores en Moscú, Pekín o Teherán.

La otra queja, especialmente popular en Europa y China, es que esta retirada americana es inevitable puesto que los EE.UU. están cada vez más débiles económicamente. No hay duda de que la recesión y la tibia recuperación han socavado los recursos y la confianza en los EE.UU., pero el declive económico no es inevitable. Es, como dijo Charles Krauthammer en 2009, “una elección”.

América puede escoger entre quedarse en su camino actual hacia una sociedad de la subvención de bajo crecimiento que gasta su patrimonio en limosnas domésticas o puede decidir volver a ser de nuevo una sociedad que asume riesgos, es dinámica y que crece a un 3% o más al año.

Lo que los EE.UU. no pueden hacer es esperar crecer al 2% anual de la Era Obama y que, de algún modo, se financien el ObamaCare y el ejército actual americano. Con la pauta actual, el presupuesto de defensa de América se hundirá inevitablemente como el gasto militar de Europa a un 3% y luego a un 2% o menos del PIB.

Hay siempre límites para el poder de los EE.UU. y el liderazgo americano no significa intervenir de cualquier manera o militarmente. No obstante, requiere que un presidente americano crea que la preeminencia de los EE.UU. es deseable y una fuente para el bien y que a veces esto significa guiar por la fuerza desde el frente, incluso cuando los demás se oponen.

Sin este liderazgo americano, los indicios crecientes de desorden mundial serán presagios de algo mucho peor que está por venir.