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La estrategia de Rocky II.

La izquierda desesperada: De “El caballero oscuro” a “The Newsroom”.

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I. “El caballero oscuro”

(Puede acceder a la segunda parte de esta columna en este enlace).

 

El tiroteo en un cine de Aurora, Colorado, con motivo del estreno de la última película de la trilogía de Christopher Nolan, “The Dark Knight Rises” (“El caballero oscuro. La leyenda renace”), ha desatado varias polémicas en Estados Unidos. El asesino, James E. Holmes, que se hizo llamar a sí mismo “the Joker” (en referencia al villano de la segunda película de la saga de Nolan) entró por la parte posterior del recinto armado con una escopeta 870 Remington del calibre 12 y una pistola, lanzó varias granadas de gas y humo para confundir a los espectadores y comenzó a disparar, acabando con la vida de 12 personas e hiriendo a más de medio centenar. Inmediatamente después, los grupos partidarios del control –o de la eliminación– de armas (un tema candente en Estados Unidos) politizaron el suceso advirtiendo de las terribles consecuencias de la posesión de armas: al fin y al cabo, James E. Holmes las había comprado legalmente unos días antes de la masacre. Cabe preguntarse dónde estaban esos mismos grupos cuando Nidal Malik Hasan entró en una tienda y adquirió legalmente el arma con la que asesinó a 13 personas e hirió a 29 en Fort Hood o, tal vez, sea necesario preguntarse por qué razón cuando el tiroteo lo realiza un musulmán justificándose en su fe musulmana a través de una presentación en PowerPoint lo único que saben hacer estos supuestos críticos de la legalización de las armas es decirnos que es un loco cuyas motivaciones nada tienen que ver con la religión de la paz. Como bien ha defendido el profesor de criminología de la Universidad Northeastern de Boston, James Alan Fox, controlar o ilegalizar las armas no frenará estas masacres, sino que sólo impedirá que los buenos ciudadanos sean capaces de defenderse. “Las masacres son, desgraciadamente, una de las dolorosas consecuencias de las libertades que disfrutamos”[1].

La segunda polémica ha sido más compleja y va más allá de las acusaciones que ha recibido Rush Limbaugh por parte de varios tweeteros liberales[2]. Tras el tiroteo durante el estreno de la nueva película de Nolan, el rival de Obama, Mitt Romney, se ha convertido en el nuevo enemigo del superhéroe, lo cual convierte a Obama, suponemos, en el nuevo Batman. Y es que, según parece, no sólo los republicanos, el Tea Party y la Asociación Nacional del Rifle son culpables del tiroteo[3], sino que, además, para más inri, el nombre del malvado villano de “El caballero oscuro”, Bane, se pronuncia igual que la anterior compañía en la que invirtió Romney y que ha sido objeto de duras críticas hace poco por parte del presidente Obama. Esta compañía se llama Bain, que suena como Bane. Y esto, según el asesor demócrata Christopher Lehane, “refleja el sentimiento nacional”[4].

Dejando de lado la risible desesperación de la izquierda estadounidense ante la posible derrota de su líder, el presidente Obama, quizás sea de esperar que, puesto que esa malvada compañía de nombre de villano de cómic ha financiado al partido demócrata con 340.750 dólares, el bueno de Obama devuelva ese dinero que, según él, se roba a trabajadores estadounidenses para invertir en puestos de trabajo en otros países y con el que, no obstante, se ha pagado curiosamente parte de su campaña de reelección[5]. Pero como suele ocurrir con los candidatos de ideales socialistas y tendencias claramente comunistas, “no es fascismo cuando lo hacemos nosotros”. Y esto nos lleva a la pregunta que todo el mundo debería hacerse cuando el actual presidente apunta hacia su rival y grita “¡Mirad, es rico!”: ¿por qué debe preocuparnos tanto lo que Mitt Romney hace con su dinero y no lo que Obama hace con el de los ciudadanos?

Pero resulta que, para aquellos que hemos visto “El caballero oscuro”, nada de esto parece tener mucho sentido. El villano de la película es una suerte de líder comunista que entrega la ciudad de Gotham a la anarquía y al caos, convirtiendo cada rincón de la ciudad en “la casa de todos” y dejando que los ciudadanos más violentos se tomen la justicia por su mano y se entreguen al saqueo, a la destrucción y al asesinato de todos aquellos que no comulguen con sus ruedas de molino. Pero, como sucede en estos casos, lo que menos importa es la coherencia de su ideología. El cometido del Gran Líder no es otro que la destrucción de Gotham, esto es, de la civilización. La Roma moderna debe caer. Los discursos de Bane, más que recordar a alguna desconocida empresa de Romney, recuerdan más a los delirios de Obama[6]. Ah, cierto. Batman nunca usa armas de fuego, pero no prohíbe a los demás –policías y heroínas en trajes ajustados– hacer uso de las mismas para defenderse.

¿Por qué no es relevante el uso de armas y la politización que de este suceso han hecho los demócratas estadounidenses? Mark Steyn recordaba este domingo cómo unos ciudadanos armados detuvieron una matanza en una escuela de Virginia en 2002 sin que nadie se hiciese eco en los medios[7] o cómo las peores masacres suelen producirse en países con un control de armas estricto (Alemania, Inglaterra, Canadá o los estados de Washington D.C. o Chicago)[8]. Como bien dijo Cesare Beccaria en Crimes and Punishments (1764), refiriéndose al control de armas:

 

“¿Puede suponerse que aquellos que tienen el coraje de violar las más sagradas leyes de la humanidad y las más importantes del código respeten las órdenes judiciales menos importantes y arbitrarias, cuya violación es sencilla y, comparativamente, de tan poca importancia? ¿No priva la ejecución de esta ley al sujeto de esa libertad personal, tan querida por la humanidad como por el sabio legislador? ¿Y no sujeta acaso al inocente a todas las circunstancias desagradables que deberían recaer sólo sobre el culpable? En verdad, esto empeora la situación del asaltado y mejora la del asaltante e incita, antes que previene, al asesinato, pues requiere menos coraje atacar a unas personas desarmadas que a unas armadas”.

 

El crimen es sobre las víctimas, el asesino y sus familias. No sobre las armas o cambios en la Constitución por el abuso que un hombre haya hecho de su libertad personal[9].

 

- César Guarde



[2] http://newsbusters.org/blogs/ken-shepherd/2012/07/20/twitchy-documents-liberals-blaming-rush-limbaugh-aurora-movie-theater-. Rush H. Limbaugh en un locutor de radio conservador que dirige el programa radiofónico The Rush Limbaugh Show, cuyo invitado estrella habitual es Mark Steyn.