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“80 rojos en la Casa Blanca”

O el siglo en que la civilización se detuvo.

 

FascismoObama“Débil y dócil ciertamente es aquél que no hizo enemigos”, escribió en una ocasión H.P. Lovecraft, un defensor de la ciencia y “conservador radical” que fue, además, uno de los maestros más perspicaces de la literatura sobrenatural del s. XX. Y no sólo hacer enemigos, sino estar orgulloso de ello, es un signo, un síntoma de una mente equilibrada y saludable. Es una indicación de voluntad. Por ello, cuando el coronel Allen West[1], representante del distrito de Florida y azote acérrimo de islamistas, declaró que “estoy muy contento de ser el objetivo nº 1 [de los demócratas]”[2], a nadie le habría sorprendido que los zalameros seguidores de Obama le señalasen con sus endeudados dedos y coreografiaran el clásico “twist” de los Wiggles. En su lugar, señalaron con sus dedos y, “rapeando”, lo acusaron de  macarthismo barato.

La razón de esto fue una de las afirmaciones del coronel West cuando le preguntaron sobre el porcentaje de “socios marxistas” en la legislatura americana. “De 78 a 81 miembros del Partido Demócrata”, respondió, añadiendo que el anterior presidente Woodrow Wilson (1913-1921) era también uno de los rojos. Cabe señalar aquí que Woodrow Wilson ha sido durante mucho tiempo el arquetipo de presidente mezquino y cobarde, en especial por su fantástica declaración tras los incidentes del Lusitania, el 10 de mayo de 1915:

“El ejemplo de América debe ser un ejemplo especial. El ejemplo de América debe ser el ejemplo no sólo de paz porque no luchará sino también de paz porque es la influencia más curativa y sublime del mundo y el conflicto no lo es. Existe cierto tipo de hombre lo suficientemente orgulloso como para no luchar. Existe cierto tipo de nación tan justa que no necesita convencer a otros por la fuerza”[3].

Pero detengámonos brevemente sobre esta acusación de macarthismo. Un cartel tristemente célebre sobre la invasión comunista muestra cómo queman una bandera americana, una de esas absurdas actividades que hoy realizan los jóvenes musulmanes desde Irán a Londres y Nueva York, pero a la que también se dedican jóvenes americanos en California[4]. El hecho de que la educación en Europa, desde España hasta Malmö, se haya izquierdiadizado tanto que la simbología comunista –ya sea ésta marxista, leninista, trotskista, el martillo y la hoz o una estrella roja sobre la figura de asesinos como Stalin o el Ché Guevara– inunde y decore cualquier universidad, debería ser razón suficiente para solicitar la creación de una Regla de las Analogías Macarthianas de Godwin. ¿Era acaso un macarthista activo el periodista ruso Yuri Bezmenov[5],  vaticinador de la “comunización” del sistema educativo que ahora vemos en Europa?

El cuestión principal del coronel West era que los comunistas se reetiquetaron a sí mismos como “socialistas”, “liberales” y “progresistas”, y dado que la administración del presidente Woodrow Wilson fue la “primera administración progresista de los Estados Unidos de América”, podría fácilmente ser calificado de rojo. “Qué importa que encarcelase a los rojos”, sueltan los estatistas liberales. Bueno, qué importa que el asesino de bebés de Toulouse, Mohamed Merah, matase a sus correligionarios musulmanes antes de proceder con la sagrada tarea de limpiar las calles de Eurabia de niños judíos al grito de “Allahu Akbar”. Nada de eso cambia el hecho de que era musulmán. Y lo mismo sucede con el presidente Woodrow y su trabajo a tiempo parcial matando rojos. Como muchas otras ideologías sanguinarias, ni el Islam ni el comunismo son bloques monolíticos. Pero todos ellos comparten algo en lo que 100 millones de muertos estarían de acuerdo.

Los mágicos poderes de la tergiversación de las palabras parecen ser propiedad intelectual de la izquierda. Recuérdese esa acusación clásica, repetida ad nauseam, contra la islamofobia: los islamófobos son anti-semitas, racistas, fascistas o nazis, porque el Islam no es un bloque monolítico. Dejando a un lado las nociones básicas de argumentación lógica, la mayor parte de los islamófobos apoyan al estado de Israel (un estado semita) frente a los musulmanes blancos, autodenominados arios[6], de Irán. Por lo que llamar a un islamófobo “nazi” es como acusar a Martin Luther King de ser un simpatizante del Ku Klux Klan.

¿Por qué deben los republicanos aceptar ad pedem litterae palabras como “comunismo” o “marxismo” cuando los demócratas abusan y desfloran libre y liberalmente el sentido original de las palabras? Recientemente, los comentarios realizados por Cenk Uygur en su programa “The Young Turks”[7] mostraron claramente qué se esconde detrás de la costumbre demócrata de tergiversar el significado real de las palabras. Respondiendo a las declaraciones del coronel West, Uygur se preguntaba asombrado: “¿Justicia social económica? No, obviamente es de los comunistas. ¿En serio? ¿No podemos pedir justicia en América?”. Bueno, puedes pedirla, pero no hagas una sinécdoque de ello, porque la totalidad no es igual a cada una de sus partes. La “justicia social económica” está en contra de la libertad económica. Solicita un Gran Gobierno que distribuya de forma equitativa la riqueza, de tal forma que, ya seas un holgazán o trabajes duro, no ganarás precisamente lo que te mereces.

“Progresista” es otro de esos deliciosos platos. Todo el mundo defiende el progreso de una forma u otra. Un mundo sin progreso sería un mundo sin televisión, radio, coches, aviones, teléfonos o medicinas. Queremos progreso en ciencia, filosofía y tecnología. También queremos nuevas fuentes de energía renovable y aliviar el hambre en el mundo. Todo eso requiere tecnología. Pero los partidos “progresistas” sólo lo son cuando se trata de twittear o de usar un iPhone. A parte de esto, la etiqueta de “progre” significa un cambio repentino y violento contra todo lo que Occidente representa. En realidad, dejamos de ser progresistas hace ya medio siglo, cuando empezamos a “comunizar” nuestra civilización.

Volviendo a la afirmación del coronel West de que hay “80 rojos en la Casa Blanca”, no necesitamos que esos demócratas sigan literalmente el marxismo para poder llamarlos “comunistas”. Su política estatista, su concepto de gobierno, su anticapitalismo, su recelo contra el libre mercado y la libertad individual, su defensa de un Gran Gobierno: los hechos hablan por sí solos. Si los demócratas pueden llamar racista o nazi a un islamófobo, no hay razón para que esos “discapacitados ante la realidad” sean llamados por su verdadero nombre: rojos en la Casa Blanca.

Las Leyes de Derechos Civiles que garantizaron a los esclavos afroamericanos la igualdad ante la ley fueron puestas en práctica por republicanos. El proyecto de ley contra el Ku Klux Klan de 1871 fue presentado por el republicano Samuel Shellabarget; la Ley de 1875 que permitía a todas las razas y sexos disfrutar por igual de los servicios públicos fue propuesta por el senador Charles Summer y el representante Benjamin F. Buttler, ambos republicanos; las diferentes propuestas de ley para la igualdad de voto de la población de color que llevaron a cabo los demócratas en los años 60 surgieron de la Ley de Derechos Civiles de 1957, firmada por el presidente republicano Dwight D. Eisenhower a pesar de la oposición del líder demócrata y posterior presidente Lyndon Baines Johnson. También fue Eisenhower el iniciador del proyecto lunar, uno de los sueños de la ciencia-ficción de la época, y que los demócratas llevarían felizmente a cabo en 1969 a pesar de las críticas de sus colegas políticos de izquierdas, eso sí, con motivos claramente propagandísticos[8].

Pero cuando el actual presidente cree que “Colón demostró que la Tierra era redonda”[9], ¿qué se puede pedir a nuestros profesores de historia?

 

-César Guarde



[1] El coronel Allen Bernard West sirvió durante más de 20 años en el Ejército de Estados Unidos, siendo asignado a Kuwait, Iraq y Kandahar, Afganistán. En 1983 finalizó su licenciatura en Ciencias Políticas en la Universidad de Tennessee, continuando sus estudios de postgrado en la Universidad del Estado de Kansas, donde se graduó, de nuevo, en Ciencias Políticas, ejerciendo de instructor para el Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales de la Reserva del Ejército de los Estados Unidos (ROTC) de la misma institución entre 1991 y 1994. En la escuela de postgrado del ejército estadounidense, Command and General Staff Officer College, cursó un máster en Ciencia y Artes Militares. Allen West inició su carrera política en 2007. Actualmente es miembro de la Cámara de Representantes del Congreso por el estado de Florida. Allen West “saltó” a la fama mediática el 21 de febrero de 2011 tras un enfrentamiento verbal con Nezar Hamze, director ejecutivo del grupo islámico filo-terrorista CAIR, durante una conferencia pronunciada en Pompano Beach, Florida. Tras una capciosa pregunta por parte de Nezar Hamze, Allen West le obsequió con una sucinta lección de historia islámica, finalizando con las siguientes palabras: “He estado en el campo de batalla, amigo. No intentes metérmela por detrás. [...] He estado en países musulmanes defendiendo la libertad de los musulmanes. No vengas aquí intentando criticarme. Deja el micrófono y vete a casa”. El vídeo de la intervención, subtitulado, puede visionarse en el siguiente enlace: http://www.youtube.com/watch?v=2CVK4c2qu3M.

[2] Para la entrevista en The Street puede verse, en su forma abreviada, el siguiente enlace: http://www.youtube.com/watch?v=cOXG6MQPs1k. La polémica surgió a raíz de una pregunta en el centro comunitario de Jensen Beach, Florida, el 10 de abril de 2012: http://www.youtube.com/watch?v=-55M6qXD98k.

[3] W. Wilson, Selected Addresses and Public Papers of Woodrow Wilson (Al­bert B. Hart, ed.), University Press of the Pacific, Honolulu, Hawai’i, 2002, p. 88. Éste es el famoso “Too proud to fight” que recorrió Europa en los inicios de la Primera Guerra Mundial. Sobre los incidentes del Cushing, el Falaba, el Lusitania y el Gunflight y las cobardes reacciones del presidente Woodrow Wilson, véase César Guarde, H.P. Lovecraft: El Crimen del Siglo / Una visión en verso de la Gran Guerra, ed. La Torre del Virrey, Libros, Serie 8ª./1, Valencia, 2011, en especial pp. 23-24 (versión electrónica en www.latorredelvirrey.es/libros/libros_2011_8/pdf/292.pdf).

[4] Para el cartel, basado en un cómic, véase http://keith-murphy.suite101.com/comic-books-fight-the-cold-war-a154864. Los incidentes mencionados pueden visionarse en los siguientes enlaces: musulmanes quemando la bandera americana en Londres, frente a la embajada, en el aniversario de los ataques del 11-S: http://www.youtube.com/watch?v=cptajCIiOR4; musulmanes “profanando” la bandera americana: http://www.youtube.com/watch?v=dYOYjrXEW10; musulmanes quemando banderas occidentales en diferentes países: http://www.youtube.com/watch?v=LbDaUmgzYVw; “progresistas” californianos desvalijando el ayuntamiento y quemando la bandera americana del mismo: http://www.youtube.com/watch?v=38gIB-d2A3M. La ignorancia de este grupo de jóvenes radicales norteamericanos es tal que desconocen que la bandera que queman, decorada con flecos dorados, es en realidad la insignia militar de la Ley de la Marina y, por tanto, se encuentra fuera de la Constitución estadounidense que pretenden derrocar.

[5] Véase la conferencia de Yuri Bezmenov en Los Angeles, 1983, en http://www.youtube.com/watch?v=8fQoGMtE0EY (transcripción disponible en http://www.henrymakow.com/yuri_bezmenov_-too_important_t.html), especialmente a partir del minuto 14:30: “Educación: distráelos de lo que sea constructivo, pragmático, eficiente. En lugar de matemáticas, física, lenguas extranjeras, química, enséñales historia de guerras urbanas, comidas naturales, economía doméstica, tu sexualidad... cualquier cosa, con tal de alejarlos”.

[6] En lengua inglesa, por ejemplo, véase la discusión sobre la conspiración judía por semitizar la raza aria de Irán, en “Forum Pakistan”: http://www.forumpakistan.com/aryan-race-an-objective-and-honest-analysis-t16581.html.

[7] http://www.youtube.com/watch?v=Poiiww6m7g0. Este “talk show” anti-republicano y anti-occidental está dirigido por Cenk Uygur, que a pesar de su ascendencia turca, no da nombre al programa. El calificativo de “young turks” se referiría, supuestamente y siempre según su presentador, a los jóvenes progresistas que se rebelan contra la autoridad, dejando claro una vez más qué significado real tiene aquí la palabra “progresista”.

[8] Johnson habría sugerido a Kennedy que el proyecto proporcionaría bonitas instantáneas de la Tierra vista desde el espacio. Sin duda, una de las motivaciones principales de la antigua Era de las Exploraciones.

[9] http://www.marshallindependent.com/page/blogs.detail/display/1668/Obama--Columbus--and-the-flat-earth.html. La intención de Obama es, obviamente, la de acusar a los republicanos conservadores  por defender que la tierra era plana, como felizmente resaltó el propio presidente el 15 de marzo de 2012: http://www.youtube.com/watch?v=Rsz3uLxTwQs. Para una crítica al respecto, véase igualmente http://dhayton.haverford.edu/2012/03/16/the-mythical-flat-earth-past/.