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¿Es Israel un estado de apartheid?

Carta abierta del Dr. Denis MacEoin al comité de la Asociación de Estudiantes de la Universidad de Edimburgo (AEUE).

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Como demuestra la reciente publicación del artículo “Discriminación en Israel en nombre de la religión” en el diario online Público, conocido por su habitual difusión de noticias de carácter antisemita o racista, la idea de que en Israel existe apartheid es tan actual en España como en el resto del mundo. Por ello, presentamos al lector español esta carta del Dr. Denis MacEoin, editor del Middle East Quarterly y experto en Oriente Medio, enviada en marzo del pasado año a la Asociación de Estudiantes de la Universidad de Edimburgo con motivo de las cerca de 270 firmas de estudiantes a favor de una moción que pedía el boicot a los productos israelíes.

 

A: Comité de la Asociación de Estudiantes de la Universidad de Edimburgo

¿Se me permitiría decir unas cuantas palabras a los miembros de la AEUE? Soy un licenciado por la Universidad de Edimburgo (M.A., 1975) que estudió Historia persa, árabe e islámica en Buccleuch Place con William Montgomery Watt y Laurence Elwell Sutton, dos de los más importantes expertos en Oriente Medio de Inglaterra en su día.

Después continué con un doctorado en Cambridge y enseñé Estudios árabes e islámicos en la Universidad de Newcastle. Por supuesto, soy autor de varios libros y cientos de artículos en este campo. Digo todo esto para mostrar que estoy al corriente en lo que se refiere a Oriente Medio y que, por esa razón, estoy estupefacto y descorazonado ante la moción y el voto de la AEUE.

Estoy estupefacto por una sencilla razón: no hay ni ha habido nunca un sistema de apartheid en Israel. Ésta no es mi opinión, esto es un hecho que puede ser contrastado con la realidad por cualquier estudiante de Edimburgo que decida visitar Israel para verlo por sí mismo. Déjenme decirlo claramente, ya que tengo la impresión de que esos miembros de la AEUE que han votado por esta moción no tienen la menor idea en lo que se refiere a Israel y son, con toda probabilidad, víctimas de una propaganda extremadamente tendenciosa por parte del lobby anti-israelí.

Estar en contra de Israel no es censurable en sí mismo. Pero no estoy hablando de las críticas habituales a Israel. Estoy hablando de un odio que no conoce fronteras a la hora de soltar mentiras y mitos. De esta manera, a Israel se la califica repetidamente de estado “nazi”. ¿En qué sentido es esto cierto, incluso como metáfora? ¿Dónde están los campos de concentración israelíes? ¿Los einzatsgruppen? ¿Las SS? ¿Las Leyes de Nuremberg? ¿La Solución Final? Ninguna de estas cosas ni nada remotamente parecido a ellas existe en Israel, precisamente porque los judíos, más que nadie en este planeta, entienden lo que era el nazismo.

Se alega que ha habido un Holocausto israelí en Gaza (o en otros sitios). ¿Dónde? ¿Cuándo? Todo historiador honesto se tomaría esta alegación con el desdén que se merece. Pero llamar a los judíos nazis y decir que han cometido un holocausto es la forma más básica que podría pensar de reformular los hechos históricos.

Lo mismo sucede con el apartheid. Para que exista el apartheid, debería haber una situación que se asemejase remotamente a cómo eran las cosas en Sudáfrica bajo el régimen del apartheid. Desafortunadamente para aquellos que creen esto, un fin de semana en cualquier parte de Israel sería suficiente para mostrar cuán ridícula es esta afirmación.

 

Que un organismo de estudiantes universitarios se crea esto y vote a favor es una triste glosa sobre el estado de la educación moderna. El foco más importante de apartheid sería el 20% de población árabe del país. Bajo la ley israelí, los árabes israelíes tienen exactamente los mismos derechos que los judíos o cualquier otra persona; los musulmanes tienen los mismos derechos que los judíos o los cristianos; los Bahaíes, duramente perseguidos en Irán, florecen en Israel, en donde tienen su centro mundial; los musulmanes Ahmadíes, duramente perseguidos tanto en Paquistán como en cualquier otra parte, están a salvo en Israel; los lugares sagrados de todas las religiones están protegidos bajo una específica ley israelí. Los árabes forman el 20% de la población universitaria (un eco exacto de su porcentaje en la población general).

En Irán, a los Bahaíes (la minoría religiosa mayoritaria) se les prohíbe estudiar en cualquier universidad o dirigir sus propias universidades: ¿por qué no boicotean sus miembros a Irán? Los árabes de Israel pueden ir a dónde deseen, a diferencia de los negros en la Sudáfrica del apartheid. Usan los transportes públicos, comen en los restaurantes, van a las piscinas, usan las bibliotecas, van a los cines junto a los judíos: algo que ningún negro podía hacer en Sudáfrica.

Los hospitales israelíes no sólo tratan a los judíos y árabes, sino que también tratan a palestinos de Gaza o de la Ribera Occidental. En las mismas salas, en los mismos quirófanos.

En Israel, las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres: no hay apartheid de género. Los hombres y mujeres gays no tienen restricciones y los palestinos gays a menudo escapan a Israel, sabiendo que pueden ser asesinados en su hogar.

Me parece estrafalario que los grupos de LGBT (Lésbico, Gay, Bisexual, Transgénero) llamen al boicot de Israel y no digan nada sobre países como Irán, en donde los gays son colgados o lapidados hasta la muerte. Esto ilustra una mentalidad que parece absolutamente inverosímil.

Los estudiantes inteligentes piensan que es mejor mantenerse en silencio sobre los regímenes que matan a los gays, pero que está bien condenar al único país en Oriente Medio que rescata y protege a los gays. ¿Se supone que esto es alguna broma de mal gusto?

Se supone que la universidad es un lugar para aprender a usar tu cerebro, a pensar racionalmente, a examinar la evidencia, a llegar a conclusiones basadas en evidencias sólidas, a comparar fuentes, a sopesar una visión con otra o muchas otras. Si lo mejor que puede producir ahora Edimburgo son estudiantes que no tienen ni idea de cómo hacer estas cosas, entonces el futuro es desolador.

No me opongo a la crítica a Israel bien documentada. Me opongo cuando gente supuestamente inteligente señala únicamente el estado judío por encima de estados que son horrorosos en el trato de sus poblaciones. Estamos atravesando la mayor agitación en Oriente Medio desde los ss. VII-VIII y está claro que los árabes y los iraníes se están rebelando contra terribles regímenes que se defienden asesinando a sus propios ciudadanos.

Los ciudadanos israelíes, tanto judíos como árabes, no se rebelan (aunque son libres de protestar). Y, sin embargo, los estudiantes de Edimburgo ni montan manifestaciones ni llaman al boicot de Libia, Baréin, Arabia Saudí, Yemen e Irán. Prefieren hacer falsas acusaciones contra uno de los países más libres del mundo, el único país en Oriente Medio que ha acogido a refugiados de Darfur, el único país en Oriente Medio que ofrece refugio a hombres y mujeres gays, el único país en Oriente Medio que protege a los Bahaíes... ¿es necesario que siga?

El desequilibrio es perceptible y despoja de todo crédito a quienquiera que votase por este boicot. Solicito que muestren algo de sentido común. Obtengan información de la embajada israelí. Soliciten a algunos ponentes. Escuchen más de una versión. No decidan hasta haber escuchado imparcialmente a ambas partes. Tienen una responsabilidad para con sus estudiantes y es la de protegerles de los argumentos imparciales.

No están en la universidad para recibir propaganda. Y, sin duda, no están ahí para ser engañados con el antisemitismo castigando a un país entre todos los países del mundo, que resulta ser el Estado judío. Si hubiese existido algún estado judío en los años 30 (que, tristemente, no existía), ¿no creen que Adolf Hitler habría intentado boicotearlo?

Su generación tiene la responsabilidad de asegurarse de que el racismo perenne del antisemitismo nunca eche raíces entre ustedes. Hoy, sin embargo, hay claros indicios de que lo ha hecho y está penetrando todavía más. Tienen la oportunidad de impedir un terrible mal, simplemente usando la razón y jugando limpio. Por favor, díganme que esto les parece lógico. Les he dado algunas evidencias. En sus manos está descubrir más.

Atentamente,

Denis MacEoin