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Mark Steyn: ¿De quién se está burlando Obama?

 

Nuestra lección de hoy viene de la mano de George e Ira Gershwin:

Todos se rieron de Cristóbal Colón
Cuando dijo que el mundo era redondo
Todos se rieron cuando Edison grabó sonido
Todos se rieron de Wilbur y de su hermano
Cuando dijeron que el hombre podría volar
Le dijeron a Marconi que la telefonía inalámbrica era falsa...”
oBAMA_eNERGY 

Fred Astaire y Ginger Roders lo cantaron en la película “¿Bailamos?” (1937). Setenta y cinco años después, el presidente la recupera para bailar claqué alrededor de su subida de precios del gas en aumento y el descenso del índice de aprobación. Pronunciando su gran discurso sobre la energía en la Universidad Pública de la Comunidad de Prince George, insistió en que la economía americana volverá a ser rompedora en cuanto empecemos a utilizar algas y molinos de viento. Apuntó que, al igual que con Wilbur y su hermano, había algunos que se reirían nerviosamente:

“Permitidme que os diga algo. Si alguno de estos hubiese estado ahí cuando Colón se puso a navegar –[Risas]– seguramente habrían sido miembros de la Sociedad de la Tierra Plana [Risas]. No habrían creído que el mundo era redondo [Aplausos]. Hemos oído a esta gente antes. Seguramente habrían estado de acuerdo con uno de los pioneros de la radio, que dijo que “la televisión no durará. Es la flor de un día” [Risas]. Se suele citar a uno de los asesores de Henry Ford, diciendo que “el caballo está aquí para quedarse, pero el automóvil sólo es una moda pasajera” [Risas]”.

A la multitud le encantó. Pero el presidente Algy Solyndra no había acabado:

“Siempre ha habido ese tipo de gente, negativistas que no creen en el futuro y que no creen en intentar hacer las cosas de forma diferente. Uno de mis predecesores, Rutherford B. Hayes, según se afirma, dijo del teléfono que “es un gran invento, ¿pero quién querría usar uno?” [Risas]. Por eso no está en el Monte Rushmore –[risas y aplausos]–, porque estaba mirando hacia atrás. No estaba mirando adelante [Aplausos]. Estaba explicando por qué no podemos hacer algo, en lugar de por qué podemos hacer algo”.

Le tocó a Nan Card del Centro Presidencial de Rutherford B. Hayes en Ohio informar a la página web Talking Points Memo de que la cita era apócrifa. Hayes tuvo el primer teléfono de la Casa Blanca y la primera máquina de escribir y Edison le visitó para hacerle una demostración del fonógrafo.

Pero, obviamente, Rutherford B. Hayes no estaba “mirando tanto hacia adelante”  como un presidente del s. XXI que cree en el malestar de Jimmy Carter, la política industrial euroestatista de los 70, las reformas sanitarias británicas de los 40, las ayudas sociales del New Deal de los 30 sobre las tasas de natalidad y esperanza de vida de mediados del s. XX, y todo ello pagado con un presupuesto con más ceros de los que nadie ha visto desde la República de Weimar. Si eso no lo convierte en un perfecto candidato para el Monte Rushmore, no sé qué puede hacerlo.

Estaba interesado en el resto de la fiestupidez de Obama sobre los mayores idiotas de la historia. Teniendo en cuenta que él es (en palabras del historiador Michael Beschloss) “el tipo más inteligente que ha llegado a ser presidente”, todo el párrafo sonaba como si se hubiese desplumado de alguna de esas páginas web, “Las mejores veinte citas útiles para oradores inspiradores que miran hacia adelante”. Y, ¿cuántosabes? Rutherford B. Hayes, la flor televisiva de un día, el caballo está aquí para quedarse: todas ellas están en la página de “Predicciones erróneas” de Wikiquote. ¡Pues mira tú! También puedes encontrar sus ejemplos seleccionados en la página web “Algunas muy muy malas predicciones sobre el futuro” y un montón más.

Dado que el desternillante teléfono del viejo Hayes ha resultado ser risible, me preguntaba sobre las restantes. La expresión sobre la televisión siendo una “flor de un día” se atribuye generalmente a “Mary Somerville, pionera de los programas radiofónicos educativos, de 1948”. Era una muchacha nacida en Nueva Zelanda que, mientras estaba en Oxford, escribió a la recientemente fundada BBC con algunas ideas sobre el uso de la radio en las escuelas. En los setenta, la programación educativa que había inventado y desarrollado se utilizaba en el 90% de las escuelas británicas y en toda la Commonwealth británica, desde el Caribe a África y el Pacífico. Aparentemente utilizó la expresión flor-de-un-día en una conversación privada recordada varios años después de su muerte por su compañera ejecutiva en la BBC, Grace Wyndham Goldie, una señora a la que yo apenas conocía. Era en el contexto de por qué era tan pesimista sobre los primeros intentos de televisión educativa. Mary Somerville no se habría sorprendido ante “American Idol” o “Mujeres Desesperadas”, pero pensaba que las posibilidades de la TV para el estudio académico eran limitadas. Si recuerdas a Leonard Bernstein dando conferencias de música ilustradas en directo sobre Beethoven en la CBS en los cincuenta y has vivido lo suficiente como para ver la “televisión pública de calidad” de la PBS reducida a una deprimente y aburrida nostalgia, pésimas comedias británicas, reposiciones de Laurence Welk e infomerciales terapéuticos, tal vez estés de acuerdo con que la TV, como instrumento educativo, ciertamente ha sido “una flor de un día”. Y eso era antes de que tus nietos volviesen a casa de la escuela y se quejasen de que habían tenido que sentarse otra vez para ver “Una verdad incómoda” de Al Gore.

¿Cuál era la otra partida de caja de Obama? Ah, sí. “El caballo está aquí para quedarse pero el automóvil sólo es una moda pasajera”. La expresión se atribuye generalmente al “presidente del Banco de Ahorros de Michigan” en 1903. Ése sería George Peck, nacido en 1834 en una granja escabrosa en Connecticut. A causa de un accidente de juventud, se vio incapacitado para usar uno de sus brazos y, por ello, no podía realizar trabajos agrícolas. Así que, a los 16 años, empezó como el encargado peor pagado en una tienda de productos textiles de Utica. Desde este comienzo poco prometedor, Peck construyó uno de los negocios textiles más grandes de Michigan. ¿Era él, como dijo el presidente, uno de esos hombres “que no creen en el futuro”? En modo alguno. Fue presidente de la Edison Illuminating Co., así llamada por el tío que inventó esa bombilla que el Gobierno de los Estados Unidos había prohibido. Henry Ford era el jefe de ingenieros de Peck. Peck puso a su hijo y a Ford en una tienda de Park Place, en Detroit, para que trabajasen en su prototipo de carros sin caballos. Cuando Ford marchó, la primera bujía de porcelana fue cocida en la tienda de Peck.

¿Cristóbal Colón? Érase una vez tu estudiante de secundaria medianamente, en modo alguno el presidente más inteligente de la historia, que entendía que Colón fue motivo de burla no porque nadie creyese que el mundo era redondo: los europeos educados de su día aceptaban que la Tierra era esférica y así lo habían hecho desde los tiempos de Aristóteles. Se rieron porque pensaban que estaba tomando el camino más largo a las Indias Orientales. Y lo estaba haciendo.

Así que veamos. El presidente se burla de la ignorancia de los españoles del s. XV cuando, en realidad, él es el único completamente ignorante sobre ellos. Un hombre que ha disfrutado de una educación de élite de un millón de dólares y que, sin embargo, no ha creado ni un centavo de riqueza en su vida se burla de un chico granjero lisiado educado hasta octavo grado que funda un exitoso negocio e introduce la red eléctrica desde Michigan a Sault Ste Marie. Un hombre se burla de una de las mujeres pioneras en la radiodifusión, una señora que dio voz a T.S. Elliot, G.K. Chesterton y muchos otros en las más remotas aulas y que, sin duda, habría rechazado el pésimo discurso del mismo Obama como algo obviamente basado en “Media docena de baratos comentarios para oradores públicos holgazanes con los que asegurarse el éxito”. Un hombre cuyos propios oficiales presupuestarios predicen el colapso de la economía estadounidense en 2027 se burla de un predecesor solvente por estar mirando insuficientemente “hacia adelante”.

Una gran nación necesita hombres de negocios artífices de su éxito como George Peck y proveedores de excelencia académica como Mary Somerville. No está muy claro por qué necesita a un engreído presidente Solyndra sobre-credencializado para reciclar “Agradable a la muchedumbre para Tontos” como palabras de presentación.

Todos se rieron de Cristóbal Colón, todos se rieron de Edison... ¿cómo continúa esa canción? “Todos se rieron de mi...”.

En la Universidad de la Comunidad de Prince George no lo hicieron. Pero la historia lo hará y ellos se reirán de nosotros por habérnoslo tomado en serio.

 

Traducción de César Guarde.

(Publicado originalmente en The Orange County Register, 16/18 de marzo de 2012).