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¡Bienvenidos, trabajadores!

Ningún Hartz IV para especialistas del extranjero.

Por Stefan Sauer

(Berliner Zeitung, 09.03.2012)

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De hecho, los trabajadores del extranjero deberían subsanar la grave carencia de especialistas que hay en Alemania. No obstante, no habrá protección para ellos en nuestro sistema social.

El evento le viene que ni al dedo a Ursula von der Leyen. A sugerencia de la Cámara de Industria y de Comercio se trata esta noche en la casa de economía de Heilbronn el tema “Asegurar especialistas: activar potenciales en común”. El presidente de la Cámara de Industria y de Comercio, Thomas Philippiak, señala el hecho de que la región habría perdido, por motivos demográficos, unos 1.000 trabajadores anuales. A las empresas no les faltan pedidos, pero sí especialistas. La ministra de trabajo aprovecha la oportunidad para acoger, con gesto abierto, las preocupaciones de los 300 invitados.

Son cada vez más los “puestos no ocupados de vacantes temporales”. Sin inmigración cualificada, según el mensaje de la política de la CDU, no se podría abordar la amenazante carencia de especialistas. Alemania necesitaría una nueva “cultura de acogida” para hacerse atractiva a los jóvenes cualificados de otros países. Pues “actualmente no tenemos la fama de ser especialmente hospitalarios”. La ovación es cálida y constante. Este acto tiene lugar el 23 de febrero del 2012.

Ningún dinero para los jóvenes españoles

El mismo día, el Ministerio de Trabajo transmite una directiva a la Agencia de Trabajo que no aporta mucho a la cacareada cultura de acogida. Con la “Directriz de negocios SGB II Nº 8” se informa a la Agencia de Trabajo sobre una “reserva” que hace valer el gobierno federal frente al Convenio Europeo de Asistencia Social y Médica. Con esta reserva se vuelven a “aplicar los principios de exclusión de prestaciones según el § 7, párrafo 1, No. 1 y 2, Código civil II, a partir del 19.12.2011 para los miembros de los Estados del Convenio Europeo de Asistencia Social y Médica”.

La disposición lo tiene todo. Se dice que los inmigrantes procedentes de los 14 países de la UE más Noruega, Islandia y Turquía, que vienen en busca de un empleo en Alemania, no tendrán hasta nuevo aviso derecho a las prestaciones de Hartz IV. Los jóvenes españoles o griegos que, a raíz de las horrendas cifras de desempleo en sus países de origen, esperen encontrar un puesto en Alemania, no podrán contar, por lo tanto, con apoyo estatal.

El procedimiento no sólo es chocante por la aparente contradicción con la necesidad de inmigración cualificada. También la situación legal es más que dudosa. El Convenio Europeo de Asistencia Social y Médica firmado en 1953 dice en esencia que los estados firmantes tienen que conceder sus prestaciones sociales también a los pertenecientes a los otros países del convenio. En Alemania se garantizaron después prestaciones según la ley de ayuda social, pero no pagos Hartz IV según el Código Civil II. Esto se modificó en octubre de 2010 cuando el juzgado de lo social accedió a la reclamación de un francés a la prestación de Hartz IV haciendo referencia al Convenio europeo.

Desde entonces, los centros de trabajo han tenido que pagar subsidios de desempleo a los ciudadanos de los Estados del Convenio Europeo de Asistencia Social y Médica que habían venido exclusivamente a Alemania a buscar trabajo. De hecho, el gobierno ha invalidado ahora el dictamen judicial con su reserva contra el Convenio Europeo de Asistencia Social y Médica. Consecuencia: quien venga buscando trabajo no recibirá ninguna prestación, puesto que tampoco le corresponde ayuda social alguna.

En el ministerio de trabajo federal se dice que se trata de una armonización del derecho para los miembros de todos los estados de la UE en y fuera del Convenio Europeo de Asistencia Social y Médica. De hecho, ha podido jugar un papel bastante grande el miedo a un aumento de la inmigración procedente del sur de Europa.

“Asegurar desde el primer día a los extranjeros de la EU que busquen trabajo el derecho a Hartz IV conlleva el peligro de abuso: en principio, cualquiera podría hacer valer el status de persona que busca trabajo para recibir prestaciones sociales”, dice Ferdinand Wollenschläger, catedrático de derecho europeo en la Universidad de Augsburg. No obstante, uno se pregunta “en qué medida es realista la suposición de que, por ejemplo, los jóvenes académicos españoles abandonan su patria para poder vivir en Alemania de Hartz IV”.

Números aleatorios por cada mil

Hasta ahora, en cualquier caso, esta opción no parece especialmente atractiva. Según los datos de la agencia federal de trabajo, el número de solicitudes de Hartz IV que los nuevos inmigrantes de los estados del Convenio Europeo de Asistencia Social y Médica cursaron entre octubre de 2010 y febrero de 2012 está bajo límites perceptibles. “Se mueven en el ámbito de miles, no observamos ninguna necesidad de actuar”, dice una portavoz. Posiblemente se trate de unos cientos de casos.

La instrucción del ministerio tiene, según la Agencia de Trabajo, poco sentido ya que hay sencillas vías de evitarla. Los extranjeros de la EU que acepten un “minijob” o registren un negocio tienen en seguida derecho a prestaciones sociales, como también a la ampliación Hartz IV.

El proceder de la ministra von der Leyen no parece, en cualquier caso, ser especialmente consecuente. A principios de febrero hizo constar en acta, después de la entrada en vigor de la libre circulación de personas en la UE en mayo de 2011, que se había esperado “no menos que un raudal de inmigrantes”. “Ha venido un riachuelo”. El obstáculo más grande es en todo caso el idioma. “Pero falta también una cultura de acogida”.