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Alemania es la mayor deudora del siglo XX

(A continuación se ofrece al lector una interesante entrevista publicada por Der Spiegel Online el 21 de junio de 2011, en la que el historiador de economía alemán Albrecht Ritschl habla acerca de la crisis europea, de Grecia y de la actitud que debería tener Alemania).

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¿Se puede superar la marcha a la quiebra de Grecia? Sí, Alemania la puede superar, dice el historiador de economía Albrecht Ritschl en la entrevista. Advierte: La República Federal Alemana tiene que contener la crisis del euro, de lo contrario, se podría volver la opinión en contra del país.

SPIEGEL ONLINE: Señor Ritschl, Alemania entra en el debate sobre otra ayuda financiera a Grecia como una sabelotodo. El gobierno de la República actúa con su intransigencia con el lema “Hay dinero para vosotros únicamente si hacéis lo que os exigimos”. ¿Está justificada esta actitud?

Ritschl: No, no hay ninguna justificación para ello.

SPIEGEL ONLINE: La mayoría de los alemanes lo podrían ver de otra manera.

Ritschl: Podría ser, pero Alemania tiene tras de sí la quiebra de estado quizás más grande de la historia contemporánea en el siglo XX. Su estabilidad financiera actual y su status como maestra superior de Europa, la República Federal se lo debe únicamente a los EE.UU., quienes, tanto después de la primera como de la segunda guerra mundial, renunciaron a muchísimo dinero. Esto se olvida por desgracia constantemente.

SPIEGEL ONLINE: ¿Qué pasó exactamente entonces?

Ritschl: La República de Weimar vivió de 1924 a 1929 de préstamos y tomó prestado dinero de los Estados Unidos para sus reparaciones de la Primera Guerra Mundial. Esta pirámide de crédito se rompió con la crisis económica de 1931. El dinero desapareció, los daños para los EE.UU fueron gigantescos, el efecto para la economía mundial desastroso.

SPIEGEL ONLINE: De manera semejante fue después de la Segunda Guerra Mundial.

Ritschl: Entonces se ocuparon inmediatamente los Estados Unidos de que no se volvieran a poner exigencias elevadas de reparaciones a Alemania. Con pocas excepciones, se dieron largas a todas estas demandas hasta una futura reunificación. Para Alemania esto fue de importancia capital: fue el verdadero fundamento financiero para el milagro económico. Al mismo tiempo, sin embargo, tuvieron que renunciar a las indemnizaciones las víctimas de la ocupación alemana en Europa, entre ellos también los griegos.

SPIEGEL ONLINE: En la crisis actual, Grecia debería recibir en primer lugar 110 mil millones de euros de los Estados de la zona euro y del Fondo Monetario Internacional. Ahora se tiene que aprobar un nuevo paquete de rescate que podría tener las mismas dimensiones. Se trata, por tanto, de muchísimo dinero. ¿De cuánto eran las quiebras del Estado alemán?

Ritschl: Según la medida del poder financiero de los EE.UU., únicamente el impago de la deuda alemana en los años treinta era tan significativo como los gastos de la crisis financiera del 2008. En comparación con ello, los problemas de pago griegos son en verdad insignificantes.

SPIEGEL ONLINE: Supongamos que existiera un escala global de reyes de la quiebra. ¿En qué lugar acabaría Alemania?

Ritschl: Alemania es la emperatriz de la deuda: según el importe de los daños en comparación al poder financiero, Alemania es la mayor deudora del siglo XX, si no de toda la historia financiera contemporánea.

SPIEGEL ONLINE: ¿Incluso Grecia no podría competir con nosotros?

Ritschl: No, el país juega en sí un papel secundario. Sólo los peligros de contagio a los otros países de la zona euro son el problema.

SPIEGEL ONLINE: La República Federal se considera el prototipo de la estabilidad. ¿Cuántas veces ha estado, entonces, Alemania en quiebra?

Ritschl: Depende de cómo se cuente. Sólo en el siglo pasado al menos tres veces. Tras la primera suspensión de pagos en los años treinta, los EE.UU. le hicieron un recorte de deuda –en inglés “Haircut” – a la República Federal en 1953 que redujo el problema de la deuda de un voluminoso peinado africano a uno completamente calvo. Desde entonces, Alemania ha estado de maravilla, mientras que los otros europeos tenían que deslomarse con los lastres de la guerra mundial y las consecuencias de la ocupación alemana. E incluso en 1990 se llegó a una nueva suspensión de pagos.

SPIEGEL ONLINE: ¿Cómo?

Ritschl: Sí, el entonces canciller Helmut Kohl rehusó poner en práctica el acuerdo de Londres de 1953. Ahí estaba escrito que los pagos de reparaciones alemanes de la Segunda Guerra Mundial tenían que regularse de nuevo en el caso de una reunificación. Se han realizado únicamente los pagos sumas restantes. Pero se trataban de sumas mínimas. Alemania no ha pagado reparaciones después de 1990 – a excepción de las compensaciones por trabajos forzados – y tampoco se han saldado los créditos obligados y los gastos de ocupación de los países invadidos en la Segunda Guerra Mundial. Tampoco de Grecia.

SPIEGEL ONLINE: De manera distinta a 1953 en Alemania, en la actual discusión sobre el rescate de Grecia se trata menos de un “Haircut” que de una prórroga de las fechas de vencimiento de los préstamos de Estado, es decir, de una “suave reconversión de la deuda”. ¿Se puede hablar de una quiebra amenazante?

Ritschl: Claro que sí. Aun cuando un país no está al cien por cien en blanca, puede estar en quiebra. Justamente como en los años 50 en el caso de Alemania, es ilusorio creer que los griegos podrán liquidar jamás solos sus deudas. Y aquel que no lo consigue, está precisamente en quiebra. Ahora se tiene que constatar qué cantidad es la cuota de suspensión de los préstamos de Estado, a cuánto dinero tienen que renunciar, por tanto, los acreedores del país. Se trata, ante todo, de encontrar pagadores.

SPIEGEL ONLINE: El mayor pagador tendría que ser Alemania.

Ritschl: Esto terminará quizás así, pero nosotros también hemos sido bastante despreocupados y nuestra industria de exportación ha vivido bien de los contratos. La atmósfera contra Grecia que se ha difundido entre muchos medios de comunicación alemanes es altamente peligrosa. Y estamos en un tejado de vidrio: la recuperación de Alemania de la Segunda Guerra Mundial fue sólo posible gracias a la considerable renuncia a las deudas y a las reparaciones de sus víctimas de guerra.

SPIEGEL ONLINE: ¿Alemania debería, por tanto, contenerse?

Ritschl: Alemania ha empezado dos guerras mundiales en el siglo XX, la segunda como guerra de exterminio y extinción y, posteriormente, los enemigos le perdonaron los gastos de reparación totalmente o en una parte considerable. Que la República Federal debe su esplendor económico a la indulgencia de los otros pueblos nadie lo ha olvidado, tampoco en Grecia.

SPIEGEL ONLINE: ¿Qué quiere decir?

Ritschl: Los griegos conocen muy bien los artículos hostiles de los medios de comunicación alemanes. Cuando se transforma repentinamente la atmósfera en el país, se formulan en voz alta las antiguas exigencias de pagos por reparaciones, también por parte de otros estados europeos. Y si Alemania los tuviera que pagar alguna vez, nos quitarían a todos incluso la camisa. Entonces podríamos estar a su vez agradecidos de subsanar lujosamente a Grecia a costa nuestra. Si seguimos utilizando aquí sucios medios y seguimos dando al gordo Emilio, que fuma a grandes bocanadas cigarrillos y no quiere pagar, entonces alguna vez se nos presentarán de nuevo las antiguas facturas.

SPIEGEL ONLINE: Para acabar, al menos, un par de tonos conciliadores: Si tuviera que extraer una lección de la historia, ¿qué solución sería actualmente la mejor para Grecia y Alemania?

Ritschl: Las quiebras de Alemania en el siglo pasado muestran que lo más sensato es hacer ahora un verdadero recorte de la deuda. Quien haya prestado dinero a Grecia, debería renunciar a una parte considerable de sus exigencias. Esto no lo resistirían algunos bancos, por lo que tendrían que darse nuevos programas de ayudas. Para Alemania esto podría ser caro, pero igualmente tendríamos que pagar. Y por lo menos Grecia tendría la oportunidad de empezar de nuevo.

 

La entrevista la realizó Yasmin El-Sharif